Uno de los grandes desafíos de nuestro siglo es convertir al mundo en un lugar más inclusivo, pero incluso para ello es necesario comprender cada uno de los elementos a integrar. Temas polémicos, como la orientación sexual y la disforia del género, siguen siendo incomprendidos, pero ciertos estudios realizados desde finales del siglo XX e inicios del siglo XXI han arrojado pistas que podrían ayudar en el proceso.

Un buen ejemplo de ello es el reconocido estudio realizado por Simon LeVay, un neurobiólogo y ciclista que no solo destacó por reconocer públicamente su homosexualidad, sino también por su interés por la búsqueda de raíces genéticas en dicha preferencia.

Su hallazgo más significativo lo constituyen las diferencias sustanciales entre los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. Y aunque no logró encontrar genes que las explicaran, su trabajo es fundamental para la investigación centrada en este tema. Por ello, dedicaremos el siguiente artículo a hablar sobre su historia.

Estudios superiores y deportesSimon Levay, destacado científico que estudió la homosexualidad.

LeVay nació en Oxford, Inglaterra, el 28 de agosto de 1943, pero se crió en la capital Londres, como hijo de un médico y un psiquiatra. Estudió en Dulwich Preparatory School, al sur de la ciudad, y se graduó como especialista en latín, griego e historia antigua en Dulwich College.

Posteriormente, obtuvo una maestría en ciencias naturales de Cambridge y un doctorado en neuroanatomía de la Universidad de Göttingen en Alemania. A lo largo de su vida, destacó como deportista, en especial en disciplinas como el ciclismo, que catalogaba como un “deporte de ciudad”.

Para 1971, se trasladó a Harvard, donde hizo equipo con David Hubel y Torsten Wiesel, quienes ganaron un Premio Nobel en 1981 por su trabajo sobre el sistema visual del cerebro. Luego, en 1984, se mudó a la costa oeste para dirigir su propio laboratorio en el Instituto Salk, donde realizaría su estudio más notable.

Una infancia solitaria

Fotos antigua de los hermanos Levay.
Hermanos LeVay; Simon era el segundo de cinco hijos. Crédito: Sitio web Simon Levay.

A pesar de ser tan reconocido en la actualidad, LeVay confiesa en su autobiografía que tuvo una infancia difícil, principalmente por su aislamiento social. Cree que su poco interés por el deporte y las peleas del recreo, así como sus dificultades para reconocer los rostros de las personas influyeron en ello.

Sin embargo, su historia mejoró después de los 10 años de edad, al destacar como estudiante en el Dulwich College, un colegio donde solo se inscribían niños. Su buen desempeño lo hizo merecedor del respeto de sus compañeros y sus profesores, incluso aunque seguía evadiendo las actividades deportivas.

LeVay reconoció su homosexualidad entre los 13 y 14 años de edad, a pesar de que, en aquella época, el tema era por demás controvertido en Inglaterra. Aunque el tema era bastante conocido en comparación con otros países, donde era un tabú, por lo general tenía connotaciones muy negativas.

Al principio sintió temor precisamente porque las prácticas homosexuales constituían un delito grave en aquel entonces; sin embargo, al poco tiempo lo aceptó y se sintió pleno con ello.

Depresión durante la universidad

Muchas de las hazañas que logramos en nuestra vida llegan después de episodios de oscuridad, y puede que LeVay no fuera una excepción en ello. A su veintitantos años, mientras era estudiante en Cambridge, experimentó una depresión tan severa que mereció hospitalización, medicamentos y terapia electroconvulsiva.

Si bien la depresión puede marcar la vida de cualquier persona, el caso de LeVay pudo haber dejado una huella de motivación para su futuro interés por el vínculo entre la homosexualidad y la genética. Y es que los terapeutas que lo trataron creían que su trastorno estaba vinculado a su homosexualidad, lo cual irónicamente no era algo que lo acomplejara en absoluto.

Sin embargo, LeVay sabía que tanto su madre como su padre habían sufrido depresión severa en algunas ocasiones, y aparentemente no eran homosexuales. Por tanto, a pesar de la opinión de los psiquiatras, el joven atribuyó dichos episodios a acontecimientos en su vida y a la herencia genética.

Lo que motivó a LeVay a hacer su estudio más polémico

Por supuesto, había motivaciones personales en el interés de LeVay por determinar si había alguna raíz genética en la homosexualidad. Pero quizás uno de sus grandes impulsores que el fallecimiento de su compañero médico después de batallar contra el SIDA durante 4 años. Fue entonces cuando sintió la “necesidad emocional” de hacer “algo relacionado” con su “identidad gay”.

“Sabía que era gay desde que tenía 13 años”, dijo el mismo LeVay. “Como hombre gay, tenía la motivación para hacer este trabajo. Si no lo hacía, nadie más tenía prisa por hacerlo. Y como científico, sabía que era una investigación para la que estaba calificado”.

Pero antes de ello, LeVay ya se había enterado de numerosas investigaciones que habían documentado el dimorfismo sexual en el cerebro. A finales del siglo XX, los científicos sabían que el cuerpo calloso (haz de nervios que conecta los dos hemisferios del cerebro), así como la comisura anterior, son más grandes en las mujeres, y este último también en los hombres homosexuales.

Pero en lo que se refiere al ámbito académico, lo que más motivó a LeVay fue el hallazgo de Roger Gorski y Laura Allen, quienes estudiaron las diferencias cerebrales entre machos y hembras en ratas durante años. Uno de sus trabajos demostró que el área de un pequeño grupo de células conocido como el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) era más más del doble de grande en varones humanos que en mujeres.

Las INAH3 se encuentran en una parte del hipotálamo que interviene en la dirección del comportamiento sexual masculino típico, es decir, la atracción hacia las mujeres. Consciente de ello, LeVay se preguntó si era posible que esta área fuera diferente entre personas del mismo sexo pero con orientación sexual diferente. ¿Es diferente el cerebro de un hombre homosexual del de uno heterosexual?

LeVay y su estudio sobre el posible vínculo entre los genes y la homosexualidad

Para entonces, era imposible explorar esta posibilidad en modelos humanos vivos, por lo que LeVay usó el cerebro de 41 personas muertas (19 hombres homosexuales, 16 hombres heterosexuales y 6 mujeres). Y cabe destacar su estudio se realizó bajo el esquema a ciegas; es decir, inicialmente no sabía si su donante era heterosexual o era gay.

Y, tras nueve meses de observación a través del microscopio y de recolección de datos, el neurobiólogo pudo por fin proceder a analizar todo su repertorio. Su inferencia parecía totalmente congruente con lo que había observado en los resultados: el área INAH3 en el cerebro era notoriamente diferente entre homosexuales y heterosexuales.

Los grupos más grandes de INAH3 eran más comunes en hombres heterosexuales, mientras que en los hombres homosexuales eran más pequeños. De hecho, tal y como planteó el estudio previo que comparaba a hombres y mujeres, los hombres heterosexuales tenían grupos el doble de grandes que los homosexuales.

Atención y críticas de parte de colegas científicos

Simon Levay con traje durante un entrevista.

El estudio, titulado “Una diferencia en la estructura hipotalámica entre hombres heterosexuales y homosexuales” se publicó en agosto de 1991 en la prestigiosa revista Science, y como era de esperar, recibió mucha atención. Tras años de trabajo básico, LeVay había logrado impresionar a la comunidad científica con un hallazgo polémico e interesante.

Sin embargo, la atención no solo implica aplausos, sino también críticas, algo por demás necesario en el ámbito científico. Una de ellas fue que quizás el hecho de haber usado sujetos homosexuales que habían muerto de SIDA podría haber introducido algún sesgo. LeVay, muy seguro de sus hallazgos, calificó esto como “muy poco probable”.

Su argumento fue que incluyó también seis cerebros de heterosexuales que habían muerto por la misma razón y estos no mostraban diferencias en los patrones de tamaño de INAH3 respecto a otros fallecidos por otras causas.

Más tarde, LeVay examinó el cerebro de un hombre gay negativo para VIH que había muerto por cáncer de pulmón, y este mostró la misma tendencia que los de los homosexuales incluidos en su estudio.

Implicaciones del trabajo de LeVay

Bien nos mostró la trágica historia de Alan Turing que los prejuicios y tradicionalismos pueden más que los aportes que alguien puede proporcionar a la sociedad. Sin embargo, la historia parece estar cambiando. Aunque el proceso parece ser lento, muchas personalidades de la comunidad LGBT+ se están integrando y destacando en el ámbito científico actual.

Simon LeVay no es el personaje más novedoso ni representativo de este siglo, pero es una muestra de cuán importante es aceptarse y mostrarse como tal al mundo. Además, su orientación no necesariamente sesgó los resultados de su estudio; LeVay reconoció que no encontró genes que explicaran la homosexualidad, cosa que, hasta ahora, ningún estudio ha hecho. Sin embargo, su hallazgo fue significativo en su momento y sigue siendo citado en nuestros tiempos.

Referencias:

My Life to Date — A Personal Sketch. https://www.simonlevay.com/Home/biography

A difference in hypothalamic structure between heterosexual and homosexual men. https://science.sciencemag.org/content/253/5023/1034

Sex and the Brain. https://www.discovermagazine.com/mind/sex-and-the-brain

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