El calentamiento global y el derretimiento de los polos son amenazas con las que estamos bien familiarizados. La creciente preocupación por las consecuencias de ambos, han llevado a la ciencia a volcarse en ambos temas para entender a fondo sus efectos y consecuencias. Entre ellos, estaba la preocupación por el peligro que podía representar el llamado glaciar ‘Doomsday’.

En español, dicho apodo puede traducirse como “día del juicio” y ha llegado al glaciar Thwaites de la Antártida occidental como una forma de representar la amenaza que él significa para la humanidad. En repetidas ocasiones se ha hablado de cómo el colapso de la gran estructura de hielo del glaciar podría implicar una subida abrupta del nivel del mar en el mundo.

Debido a esa idea, se ha observado con cautela el crecimiento del glaciar y cómo poco a poco el peligro de su colapso se hacía mayor. Ahora, una reciente investigación publicada en Science y llevada a cabo por J. N. Bassis, B. Berg, A. J. Crawford y D. I. Benn nos muestra otra perspectiva.

El glaciar ‘Doomsday’ no corre tanto peligro como creíamos

Según la “teoría de la inestabilidad de los acantilados de hielo marino” cuando un glaciar alcanza una altura determinada, su estructura se hace inestable e incapaz de soportar su propio peso. En consecuencia, se crean cada vez más fracturas entre sus capaz y, seguidamente, colapsa sobre sí mismo y cae al océano.

Se ha tenido por años que el momento cumbre del glaciar ‘Doomsday’ llegue y ponga las costas del mundo en peligro. Ahora, la investigación recién realizada muestra que las posibilidades de colapso del acantilado de hielo de 74 mil millas cuadradas son mucho menores de las que creíamos.

Glaciar fracturándose.

Los investigadores lograron determinar que, en general, el hielo es más propenso a adelgazar ya a dispersarse que a fracturarse por completo. Para explicarlo mejor, Bassis, profesor asociado de ciencias e ingeniería del clima y el espacio en la Universidad de Michigan, dijo lo siguiente:

Lo que encontramos es que en escalas de tiempo largas, el hielo se comporta como un fluido viscoso, como un panqueque que se extiende en una sartén. (…) Entonces el hielo se extiende y se adelgaza más rápido de lo que puede fracturarse y esto puede estabilizar el colapso. Pero si el hielo no puede adelgazarse lo suficientemente rápido, es entonces cuando existe la posibilidad de un colapso rápido de los glaciares.

Sobre los ‘icebergs’ y cómo ayudan a evitar el colapso de los glaciares

Por otra parte, un detalle que los autores del estudio también notaron es que el desprendimiento de los icebergs, en lugar de ser un problema, es otra muestra de cómo la naturaleza se autorregula. En general, tales grandes bloques de hielo se despegan de los glaciares y caen al océano, lo que causa un aumento en su nivel.

Sin embargo, a la par, cuando dichos pedazos de hielo, en lugar de salir flotando, quedan atascados en el lecho marino, cerca de su glaciar, se convierten en una especie de “puntos de apoyo” para él. Como consecuencia, su base se hace más estable y menos propensa a las fracturas.

Entonces… ¿el glaciar ‘Doomsday’ no nos afectará?

Glaciar Doomsday visto desde un lateral.
Vía Shutterstock.

No necesariamente. La investigación actual al menos nos ha probado que el glaciar ‘Doomsday’ no es una fuente de peligro inmediato. Ello debido a la baja probabilidad de que su cresta se fracture excesivamente y cause un colapso generalizado de su estructura.

Sin embargo, el glaciar sigue siendo afectado por los aumentos de temperaturas causados por el calentamiento global. Por ese motivo, incluso si no colapsa, la estructura de hielo se derretiría poco a poco –retrocediendo el equivalente a 20 campos de fútbol cada año–.

Esos kilómetros de hielo derretido terminarían en el océano y, en consecuencia, aumentando el nivel del mar de nuestras costas.

No hay duda de que el nivel del mar está aumentando y que continuará en las próximas décadas. (…) Pero creo que este estudio ofrece la esperanza de que no estemos acercándonos a un colapso completo, que hay medidas que pueden mitigar y estabilizar las cosas. Y todavía tenemos la oportunidad de cambiar las cosas al tomar decisiones sobre cosas como las emisiones de energía: metano y CO2, reflexionó Bassis.

Referencia:

Transition to marine ice cliff instability controlled by ice thickness gradients and velocity: DOI: 10.1126/science.abf6271

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