Los investigadores de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda obtuvieron nuevos resultados sobre los presuntos vínculos entre la vacunas contra COVID-19 y los eventos de coagulación en humanos. En un nuevo trabajo, abordaron el riesgo tras la inyección tanto de la desarrollada por los científicos de Oxford (ChAdOx1) y AstraZeneca como de la de Pfizer-BioNtech (BNT162b2).

Los resultados muestran que vacuna ChAdOx1 contra COVID-19 sí está vinculada con un pequeño aumento el riesgo de un tipo particular de coagulación llamada púrpura trombocitopénica idiopática.

Vínculo entre coagulación y problemas vasculares y la vacuna contra COVID-19

La humanidad esperó durante un año por el desarrollo de una vacuna contra COVID-19, pero poco después de que se aprobaran algunas candidatas, surgieron reportes de efectos adversos.

El riesgo de coagulación ha destacado como una de las principales preocupaciones tras los reportes vinculados a la inyección de la vacuna de Oxford-AstraZeneca. Por esta razón, a medio año de iniciada la vacunación, las investigaciones en torno al tema continúan, y no incluyen únicamente la ChAdOx1, sino también la BNT162b2.

Conscientes de que este tipo de incidentes puede socavar la confianza en las vacunas contra COVID-19, los investigadores decidieron explorar los casos de coagulación en la población nacional escocesa, donde entre 2,53 millones de personas recibieron sus primeras dosis. Para ello, consideraron tanto casos como controles, y aplicaron un análisis confirmatorio de series de casos autocontrolados.

La vacuna ChAdOx1 contra COVID-19 se asocia con un leve mayor riesgo de púrpura trombocitopénica idiopática

Mano enguantada sosteniendo en primer plano un frasco con la vacuna de AstraZenece cuyo uso ahora está restringido en Bélgica.
Crédito: Belga/The Brussels Times.

Así descubrieron una asociación entre la vacunación con ChAdOx1 y la púrpura trombocitopénica idiopática entre sus receptores. Esto se observó entre cero y 27 días después de recibir la inyección, con una incidencia estimada de 1,13 por 100,000 dosis.

Además, notaron un mayor riesgo de eventos tromboembólicos arteriales entre cero y 27 días después de la vacunación. Sin embargo, el riesgo se consideró poco probable debido al sesgo.

“Se encontró que una primera dosis de ChAdOx1 estaba asociada con un pequeño aumento de riesgo de trombocitopenia inmunitaria, con evidencia sugerente de un mayor riesgo de eventos tromboembólicos y hemorrágicos arteriales”.

Vacuna BNT162b2 contra COVID-19 sin vínculos con problemas de coagulación

Por otro lado, no se observaron asociaciones entre la administración de la vacuna BNT162b2 contra COVID-19 con eventos trombocitopénicos, tromboembólicos o hemorrágicos.

“De manera tranquilizadora, no identificamos ningún aumento general en el riesgo de púrpura trombocitopénica idiopática, coagulación y eventos de hemorragia en aquellos que recibieron la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech “, dijo Colin R. Simpson, uno de los autores, en un comunicado. “Ahora estamos planeando actualizar nuestro análisis a medida que el programa de vacunas se extiende a personas más jóvenes y sanas y a medida que están disponibles nuevas vacunas”.

Sin embargo, destacan que la atenuación del efecto de ChAdOx1 encontrada en el análisis confirmatorio de series de casos autocontrolados sugiere que quizás el riesgo se ha sobreestimado. Por tanto, las autoridades de salud pública podrían reconsiderar sus decisiones tomando en cuenta los riesgos relativamente pequeños asociados a esta vacuna en particular.

Referencia:

First-dose ChAdOx1 and BNT162b2 COVID-19 vaccines and thrombocytopenic, thromboembolic and hemorrhagic events in Scotland. https://www.nature.com/articles/s41591-021-01408-4

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