En la actualidad, la ciencia y la tecnología han avanzado lo suficiente como para ayudarnos a conocer más de nuestro mundo a través del estudio de los registros que sus cambios dejaron en el ambiente. En particular, el hielo de Los Alpes ha mostrado tener una “memoria climática” extensa, que se remonta a más de 10 mil años en el pasado.

De allí que los científicos estén empeñados no solo en estudiar la zona, sino en conversar muestras de ella. Sobre todo ya que ahora los glaciares de Los Alpes se encuentran en peligro de desaparecer debido al cambio climático.

Si se llegaran a ir por completo, los registros intactos de más de 10 milenios de cambios ambientales se perderían para siempre. Por ello, los investigadores del mundo han decidido tomar la situación en sus manos y, a través del proyecto Ice Memory, se han dado a la tarea de salvar tales invaluables memorias.

Más de 10 mil años de historia han quedado preservados en el hielo de Los Alpes

Campamento Ice Memory en Los Alpes.
Vía ice-memory.org

Actualmente, el proyecto Ice Memory ha culminado su tercera misión de recopilación de hielo de Los Alpes para conservar la memoria climática de la zona, tal como ha informado una nota de la Universidad Ca ‘Foscari de Venecia, Italia, que forma parte del proyecto conservacionista.

“La misión fue un éxito: el equipo obtuvo dos núcleos de hielo a más de 80 metros [262 pies] de profundidad de un sitio muy importante, que contiene información sobre el clima de los últimos 10.000 años”, dijo Carlo Barbante, profesor de química analítica.

En otras palabras, gracias a sus últimos esfuerzos, ya se ha asegurado que los más de 10 mil años de cambios climáticos registrados en los glaciares alpinos no se pierdan a causa del aumento de las temperaturas. De hecho, incluso si se llegaran a derretir por completo –cosa que se espera en el futuro– las muestras conservadas por Ice Memory estarán seguras en un “baúl” o cueva de nieve en la Antártida.

¿Por qué es importante conservar la memoria climática del hielo de Los Alpes?

Personas cargando muestra de hielo antiguo de Los Alpes con memoria climática.
Vía ice-memory.org

El proyecto Ice Memory comenzó justamente por el deseo de conservar las evidencias históricas que, por miles de años, han estado intactas en el hielo. Para el 2020, la organización anunció por su portal web que los glaciares de Los Alpes, y la memoria climática que llevan consigo, estaban en peligro de desaparecer.

Por ello, se dieron a la tarea de recopilar muestras hasta de las capas más antiguas de hielo que podrían estar en riesgo en el futuro. De ese modo, esperan poder conservar información que las nuevas generaciones que vendrán en las décadas siguientes puedan utilizar para estudiar el pasado del mundo.

Si las acciones actuales no se llevaran a cabo, en el futuro tal vez los nuevos científicos no tendrían qué estudiar, ya que todas las evidencias se habrían derretido y perdido para siempre en los terrenos alpinos.

“Si perdiéramos archivos como este, perderíamos la memoria de cómo la humanidad ha alterado la atmósfera”, explicó Fabio Trincardi, director del Departamento de Ciencia del Sistema Terrestre y Tecnologías Ambientales del Consejo Nacional de Investigación de Italia.

Sobre el proyecto Ice Memory

Muestra de hielo antiguo de Los Alpes con memoria climática.
Vía ice-memory.org

Como ya lo hemos mencionado, el proyecto Ice Memory se forjó con la intención de preservar la memoria climática incrustada en el hielo de Los Andes y Los Alpes. Según las predicciones climatológicas, dentro del próximo siglo, los glaciares por debajo de los 3.500 metros de altura en Los Alpes y bajo los 5.400 metros en Los Andes podrían derretirse por completo.

Desde el 2015, el proyecto iniciado por glaciólogos franceses, italianos y suizos, ha estado realizando breves misiones para conservar poco a poco toda la historia que se pueda. Ahora, en el 2021, finalmente están listos para guardar todos sus esfuerzos en una bóveda de hielo en la Antártida. Específicamente ubicada en la estación de investigación franco-italiana Concordia.

El traslado y almacenamiento se llevará a cabo en el 2022. Para entonces, se cuardarán las muestras de hielo antiguo a una temperatura promedio de -54°C. Según parece, la cueva de hielo no requerirá un flujo de energía para mantener sus bajas temperaturas y, en el futuro, debería estar a salvo de los efectos del calentamiento global.

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