Sabemos bien que la acción humana ha ocasionado consecuencias graves para la flora y la fauna del planeta. Por ello, no es extraño ver iniciativas que buscan colaborar con la conservación y recuperación de la naturaleza. Sin embargo, no todas las buenas intenciones terminan dando un resultado beneficioso. Tal es el caso de los zoológicos que, inadvertidamente, han colaborado por años con el comercio ilegal de vida salvaje.

Para reflejar tal problemática, el investigador Vincent Nijman publicó un informe en la revista científica Nature Conservation. Dentro de él, se sigue particularmente el caso de los largarnos monitores de Borneo. Por años, ellos han sido una especie protegida que no debería comercializarse fuera de Indonesia, Malasia y Brunei. Sin embargo, ni siquiera la ley ha evitado que se los disperse por todo el planeta como una rareza de exhibición.

Comercio ilegal de vida salvaje: el caso de los lagartos de Borneo

Hace más de 150 años, en el siglo XIX, se descubrió por primera vez a los lagartos monitores de Borneo. Con posteriores estudios, se aprendió que la especie era única en las islas y que, por ende, no se encontraba en ninguna otra parte del mundo.

Sin embargo, para cuando se la identificó, ya verla en la naturaleza era una ocurrencia extraña. De hecho, durante décadas no se los ubicó en ambientes salvajes y solo se contaba con los registros disecados de los museos.

Durante los setentas, en el siglo XX, Indonesia, Malasia y Brunei terminaron por declarar a la especie como un animal protegido. En consecuencia, su comercialización dentro o fuera de los países quedaba penada por la ley.

Lagartos de Borneo como los del escándalo del zoológico que pudo participar en el comercio ilegal de vida salvaje.
Crédito: @mossberg91 Vía wowshack.com

Aun así, dichas restricciones no frenaron a los contrabandistas. Pero la situación no llegó a ser verdaderamente grave hasta el 2012, cuando se anunció al mundo –a través de una revista científica– que la criatura podía ser encontrada de nuevo en la naturaleza.

El aumento fue tal que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas se vio en la necesidad de regular su comercialización. Para aquel entonces, en el 2016, los 183 países acordaron en fijar el número de ejemplares exportables en cero. No obstante, a pesar de sus esfuerzos, el contrabando continuó.

Los zoológicos y el comercio ilegal de vida salvaje

Uno de los momentos claves en los que la situación del comercio ilegal de vida salvaje se agravó fue cuando los zoológicos se involucraron. Para el 2013, el primer gran ejemplo de ello llegó con la adquisición de lagartos monitores sin orejas de Borneo por parte de iZoo, un zoológico de Japón.

Luego de ese primer evento, la situación se repitió en otros países de Europa como Hungría, Austria y la República Checa. Poco a poco, el fenómeno se fue repitiendo en cada vez más naciones europeas. A inicios del 2021, la situación incluso llegó al continente americano, con un zoológico de Estados Unidos anunciando su adquisición de un lagarto monitor sin orejas de Borneo.

En todos los casos, se habla de que la adquisición de los animales fue a través de “medios privados” o “criadores aficionados”. Por lo que, no se puede decir que los zoológicos hayan participado en el comercio ilegal de la vida silvestre. Sin embargo, de un modo u otro, le dan una validación al aceptar ejemplares que podrían haber sido adquiridos ilegalmente.

Una situación “técnicamente” legal

Como ya lo mencionamos, ninguno de los zoológicos ha estado técnicamente ligado de forma directa a una situación de comercio de vida silvestre. De hecho, lo que ha ocurrido es que los orígenes de los animales no se han comprobado adecuadamente.

Ahora, existiendo una restricción absoluta de su comercialización fuera de las fronteras de Borneo… no es muy difícil imaginar el camino que debieron seguir los lagartos para terminar en Europa o Estados Unidos. Ante lo anterior, Nijman, del Grupo de Investigación de Comercio de Vida Silvestre de Oxford, comentó:

“Para mí, la situación actual con respecto a la compra y exhibición con orgullo de lagartos monitores sin orejas por zoológicos acreditados se puede comparar con una organización de seguridad vial que publica videos en línea de su CEO haciendo caballitos en una motocicleta y luego agrega que se hizo en una carretera privada, donde no se requiere usar casco ni tener una licencia de conducir”.

La analogía es clara, puede que la situación como tal no sea “ilegal” pero ello definitivamente no implica que sea adecuada. Sobre todo cuando notamos que el que los zoológicos puedan aceptar animales que posiblemente fueron víctimas del comercio de vida salvaje, de algún modo valida la práctica y fomenta su repetición.

“Los zoológicos que continúan obteniendo animales que han sido adquiridos ilegalmente, directa o indirectamente, a menudo están alimentando el comercio ilegal de vida silvestre, apoyando las redes del crimen organizado y posiblemente contribuyendo a la disminución de algunas especies”, comentó el Dr. Chris R. Shepherd,, director ejecutivo de Monitor Research Conservation Society para Phys.org

Referencia:

Zoos consenting to the illegal wildlife trade – the earless monitor lizard as a case study: https://doi.org/10.3897/natureconservation.44.65124

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