La relación ente los perros y sus dueños ha sido de mutuo beneficio duran milenios. Los canes acompañaron a los humanos antiguos a cazar, protegieron sus terrenos y, en el camino, se hicieron sus amigos.

En la actualidad, sabemos que los perros están genéticamente diseñados para relacionarse con nosotros. Sin embargo, estudios recientemente publicados en Applied Animal Behaviour Science nos prueban que, a pesar de ello, no todos los canes nos quieren igual.

Cada perro mostró un mundo diferente

El estudio que llegó a tales conclusiones estuvo bajo la tutela de Lorena Saavedra-Aracena, investigadora de la Universidad de Magallanes. Junto a ella, estuvieron Elke Schüttler, de la misma institución, y Annegret Grimm-Seyfarth, del Helmholtz-Zentrum für Umweltforschung.

Saavedra-Aracena, quien también es parte del Programa de Conservacion Biocultural Subantártica, comentó que la meta de su investigación era averiguar de qué forma el vínculo entre los perros y sus dueños podía afectar su comportamiento. Para ello, contaron con muestras de 41 duplas de canes y humanos.

En cada uno de los casos, se realizaron pruebas actitudinales, para medir el nivel de apreciación de los perros por sus dueños, y encuestas –para identificar cuánto pensaban los dueños que los apreciaban sus canes–. Además de lo anterior, se hizo seguimiento a todos los perros que vivían “libres”, fuera de casa, para averiguar qué tan lejos podían irse antes de sentir que debían regresar con sus dueños.

La relación entre los perros y sus dueños afecta sus comportamientos de deambulación

Según investigaciones antiguas citadas por New Scientist, se ha visto que los perros que no han sido castrados o que están malnutridos suelen alejarse más de sus “hogares” y sus dueños. Ahora, la investigación de Saavedra-Aracena también ha demostrado que las variaciones en su niveles de apreciación por nosotros también pueden tener que ver con tales comportamientos.

En general, se observó que los perros que se mostraron más sumisos y más felices de ver s a sus dueños, tendieron a hacer incursiones más frecuentes y lejos de casa. Sin embargo, su deambulación pocas veces llevó a una desaparición.

Perros y dueños de paseo en la tarde.
Vía PxHere.

No obstante, cabe destacar que tal comportamiento solo se observó en los canes que eran “libres”. Es decir que, aquellos que estaban confinados al hogar, incluso cuando tuvieron la oportunidad, no buscaron hacer grandes incursiones en la naturaleza.

Para los investigadores, tal diferencia reveló que los perros “libres” podrían tener una relación de apego mucho más laxa con sus dueños. Como consecuencia, son más propensos a alejarse de casa y, en caso de incurrir en territorios naturales, tienen más oportunidades de interferir negativamente con la vida silvestre de su alrededor.

Por el bien de la naturaleza…

“Como cuidadores, necesitamos desarrollar mejores vínculos con nuestros perros, no solo por nuestro propio bienestar y el bienestar del perro, sino también por la naturaleza”, dijo Saavedra-Aracena.

Al asegurarnos de mejorar la relación entre perros y dueños, se podrá evitar que ellos hagan grandes incursiones en la naturaleza. Ello sobre todo con aquellos que se mantienen en casa. Algo que traerá como consecuencia que tengan menos posibilidades de alterar el equilibrio de los ecosistemas que los rodean.

Ante tal idea, los investigadores reflexionaron lo siguiente:

“Esto resalta la necesidad de estrategias de manejo de vida silvestre considerando el contexto cultural. En concreto, recomendamos fomentar el conocimiento de la importancia del vínculo entre los perros y sus dueños en campañas educativas sobre la tenencia responsable del perro, junto con las características biológicas (edad, sexo) y de comportamiento (exploración, desaparecer). De esa manera, las campañas de concientización pueden enfocarse en los dueños de posibles perros problemáticos”.

Referencia:

Do dog-human bonds influence movements of free-ranging dogs in wilderness? http://dx.doi.org/10.1016/j.applanim.2021.105358

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