La historia de nuestro mundo y cómo los humanos lo empezamos a conocer es tan larga como compleja. De allí que incluso ahora busquemos descifrar con claridad sus más profundos recovecos. Como uno de los cambios más nuevos, llega la idea de que el descubrimiento de la Antártida pudo haberse dado más de mil años antes de lo que creíamos.

Dicha teoría fue presentada recientemente por Priscilla M. Wehi, Nigel J. Scott, Jacinta Beckwith, Rata Pryor Rodgers, Tasman Gillies, Vincent Van Uitregt y Krushil Watene. El grupo de investigadores, que publicó su estudio en Journal of the Royal Society of New Zealand declaró que la población maorí podría haber descubierto el continente antártico más de 1.300 años antes que los exploradores occidentales.

La historia oculta del descubrimiento de la Antártida

Hasta la fecha, no existen demasiadas evidencias publicadas sobre la temprana relación de los maoríes con el continente más frío del mundo. Por ello, los investigadores volcaron su investigación a las fuentes de “literatura gris” que relataban la historia de los polinesios (la población maorí que, para los mil 600, habitaba Polinesia).

Gracias a los relatos no publicados en revistas científicas, los relatos orales propios de la cultura maorí y los vestigios del antiguo arte indígena, el grupo de investigación logró dar con uno de los secretos mejor guardados de los polinesios: habían pasado por aguas antárticas y visto el continente de hielo primero que cualquier otro pueblo.

Según dichos registros los mejores navegadores de entre las civilizaciones antiguas podrían haberse adelantado por más de un milenio a los exploradores occidentales, a quienes se les achaca el descubrimiento de la Antártida en 1820.

¿Quién vio a la Antártida primero?

Personas en un bote en aguas de la Antártida.
Vía Pixabay.

Según registros históricos como los del portal Britannica, el relato actual indica que no existe demasiada claridad en cuanto a quien fue el primero en avistar la Antártida en el momento de su descubrimiento. En algunos casos, se dice que fue un oficial de la Armada Imperial Rusa; en otros, que fue uno de la Armada Real del Reino Unido; e, incluso, se dice que pudo ser un capitán de la marina estadounidense.

Ahora, dicha coyuntura histórica podría solucionarse saltando varios siglos al pasado, desde el XIX hasta el VII. Todo ya que, fue entonces cuando el navegador polinesio Hui Te Rangiora y su tripulación relataron haber visto por primera vez a la Antártica.

Claramente, los tripulantes del buque “Te Ivi o Atea”, para el momento, no dieron tal nombre al continente. Sin embargo, sí se dedicaron a detallar las grandes paredes de roca y hielo que “llegaban hasta el cielo”, los bosques de algas de sus aguas y las criaturas marinas que nunca antes habían visto. Igualmente, dijeron que era una tierra oscura y que no era vista por el sol.

¿Qué implica el nuevo conocimiento?

Por un lado, la nueva información nos revela el alcance que las civilizaciones humanas en el mundo ha sido mayor de lo que habíamos estimado. Asimismo, la verdadera fecha del descubrimiento de la Antártida también revela su relación directa con los ancestros polinesios de las poblaciones maoríes actuales.

Como si fuera poco, también revela la importancia de tener en cuenta las “literaturas grises” como las fuentes de información indígenas para el estudio de la historia. Después de todo, a través de ellas podríamos llegar a obtener perspectivas que, de otro modo, nos sería imposible alcanzar.

Referencia:

A short scan of Māori journeys to Antarctica: https://doi.org/10.1080/03036758.2021.1917633

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