La naturaleza está llena de secretos que poco a poco buscamos revelar a través de los estudios científicos. En uno de los giros más particulares del estudio de la biología, un grupo de investigadores finalmente consiguió develar los secretos detrás de raro pene de cuatro cabezas de las equidnas australianas.

El descubrimiento, publicado en Sexual Development, cubre tanto los procesos funcionales que pudieron hacerlo así como los motivos por los que dicho aparato reproductor es tan diferente con respecto al resto de los mamíferos.

Las equidnas ya pertenecen a un grupo selecto de mamíferos al ser parte de las monotremas, categoría que solo comparten con otra criatura única: los ornitorrincos. Mientras que esos últimos se destacan por sus características “mezcladas” entre su capacidad de lactar, pero también de poner huevos, el primero se destaca por sus particulares habilidades reproductivas.

Sobre el pene de cuatro cabezas de las equidnas

Equidna australiano
Vía Pixabay.

A diferencia de otras criaturas, el pene de las equidnas se reserva estrictamente para propósitos reproductivos. Por lo que, para defecar u orinar cuentan con un orificio denominado la “cloaca” por el que descargan todos sus desechos.

Adicionalmente, el él también se encuentra usualmente guardado el pene de cuatro cabezas, esperando a que las equidnas quieran reproducirse. Cuando están en temporada, entonces el órgano se inflama y sale a la superficie, mientras que su escroto nunca deja la seguridad del interior del cuerpo del animal.

Aunque la idea parezca más el resultado de un accidente químico que una creación propia de la naturaleza, la verdad es que no hay nada extraño durante el proceso evolutivo de las equidnas. Sin embargo, antes de la reciente investigación, no se tenía claro por qué su pene tenía cuatro cabezas ni cuál era su funcionalidad –sobre todo porque los animales solo usaban dos de todos modos–.

Una mezcla de biología y funcionalidad

Según explicaron los investigadores, los penes de todos los mamíferos cuentan con dos tipos de tejidos. El más rígido, conocido como cuerpo cavernoso, destinado a dar soporte al órgano y otro conocido como cuerpo esponjoso, usado para mantener abierta el tubo uretral de forma que puedan pasar los espermatozoides.

En general, los tejidos esponjosos se fusionan y los cavernosos permanecen separados. Pero, entre los equidnas de pico corto (Tachyglossus aculeatus) que se estudiaron dentro de la investigación, la historia fue totalmente opuesta.

Pene de cuatro cabezas de equidna.
Crédito: Jane Fenelon.

Se notó que los cuerpos cavernosos se habían fusionado, mientras que los cuerpos esponjosos se mantuvieron separados. De allí que el pene de los equidnas pudiera desarrollar las cuatro cabezas icónicas.

De ellas, solo dos funcionan, y hasta ahora no hay un motivo claro para ello. Sin embargo, se ha notado que la capacidad de alternar entre las dos cabezas del pene puede dar a los equidnas una ventaja reproductiva.

Después de todo, según los experimentos realizados con un equidna vivo, pero sedado, se podía estimular al pene para eyacular hasta 10 veces seguidas. Pero solo si se intercalaba entre una cabeza y la otra.

En otras palabras, el animal cuenta con la posibilidad de aparearse con más hembras en menos tiempo, gracias a dicha versatilidad. Lo que aumenta sus posibilidades de reproducción y de supervivencia general de la especie.

Referencia:

The Unique Penile Morphology of the Short-Beaked Echidna, Tachyglossus aculeatus: https://doi.org/10.1159/000515145

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