La ciencia actual nos permite predecir una parte importante de lo que pasará en el futuro, en especial en lo que respecta al riesgo de enfermedades. Muchas personas se someten a pruebas genéticas para tomar medidas preventivas antes de que los males aparezcan y así extender su vida; pero también están los humanos más reacios a conocer el futuro, que evitan incluso hacerse pruebas de sangre cuando muestran síntomas evidentes.

Un equipo de investigadores indagó recientemente en lo que podría estar detrás de estas diferencias, y descubrió el papel de ciertas estructuras del cerebro. La actividad neuronal en estas zonas determina el interés por conocer el futuro, pero sobre todo, las diferencias en el interés por conocer lo bueno y lo malo que nos depara.

¿Estamos dispuestos a conocer lo que nos depara el futuro, sea bueno o malo?

Puede que todos nos hayamos preguntado en algún momento de nuestra vida qué nos depara el futuro. Los más curiosos, o ansiosos, suelen recurrir a pseudociencias y psíquicos para intentar aclarar su incertidumbre, mientras que otros simplemente pueden tomárselo con más calma. Sea cual sea el caso, el hecho es que existe cierta curiosidad por el futuro.

Pero, ¿nos gustaría saber lo que pasará más adelante si es algo malo o doloroso? Por ejemplo, si se trata de una enfermedad, una ruptura amorosa o la pérdida del empleo, ¿esta curiosidad se mantiene? Probablemente muchos responderán que no, mientras otros responderán que sí para prepararse para evitarlo, o simplemente no sentir los retorcijones abdominales típicos de las sorpresas desagradables.

Un estudio publicado en 2017 reveló que, de cada 2,000 adultos que viven en España y Alemania, entre 85 y 90 por ciento no quería saber el futuro si este depara eventos negativos. En cambio, en los Estados Unidos y América en general, parece haber más interés por saber, sea cual sea el resultado.

Un experimento en monos

Lo bueno es que los científicos, pensadores y actores asiduos en pro del futuro, también han sentido curiosidad por el tema. Por ello, hicieron un experimento con monos que demostró que, en efecto, todo está en el cerebro.

Los investigadores le enseñaron a dos monos que algo malo podría pasarles, y luego les dieron la opción de saber si en realidad les iba a suceder. Durante el proceso, monitorearon tanto su comportamiento tanto como la actividad de su cerebro a fin de comprender su respuesta.

Descubrieron que, de manera similar a los humanos, uno de los monos estaba dispuesto a conocer el futuro negativo, mientras que otro no. En cambio, ambos monos mostraron interés por saber cuáles eran las buenas noticias que los aguardaban, básicamente, las dos corrientes que se han observado en los humanos.

Partes del cerebro involucradas en el interés por conocer el futuro

Al echar un vistazo a las imágenes cerebrales, los investigadores comprendieron el porqué de las diferencias entre los monos, y en el interés por conocer las cosas buenas y las malas. Había dos regiones cerebrales involucradas en la decisión de conocer los próximos eventos negativos: la corteza cingulada anterior (ACC) y la corteza prefrontal ventrolateral (vIPFC).

En su artículo explican que la actividad de la ACC jugó un papel en la codificación de la información sobre las buenas y malas noticias; por otro lado, la actividad de la vIPFC cambió de acuerdo a la preferencia de cada mono por conocer las malas noticias.

“A diferencia del ACC, vIPFC también contiene una población de neuronas que integran actitudes hacia la información de recompensa y castigo para codificar la preferencia general por la información en un asunto bivalente”, escriben los autores. “Esta red cortical es adecuada para mediar en la búsqueda de información al integrar el deseo de resolver la incertidumbre sobre múltiples resultados motivacionales distintos”.

Suena bastante difícil de comprender pero, en resumidas cuentas, el estudio demuestra que el interés por conocer el futuro, y en especial, si este es malo, está guiado por una variedad de procesos neuronales en el cerebro. Y, al parecer, las preferencias por conocer el futuro, ya sea bueno o malo, son “distintas y separables tanto a nivel conductual como neuronal”.

Referencia:

A prefrontal network integrates preferences for advance information about uncertain rewards and punishments. https://www.cell.com/neuron/fulltext/S0896-6273(21)00353-6

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