Las vacunas salvan vidas, pero la forma en que se suelen administrar no resulta tan atractiva para muchos, que prefieren prescindir de este importante beneficio con tal de no sentir dolor. El problema es que esto puede dificultar la erradicación de enfermedades infecciosas, como la COVID-19, por lo que, aunque suene como algo trivial, abordar la fobia a las agujas es una necesidad.

Amy Baxter, médico especializado en el manejo del dolor y profesora asociada de medicina de emergencia en la Universidad de Augusta, habla sobre ello en su nuevo artículo en The Conversation. El miedo a las agujas está más presente de lo que pensábamos y, de igual forma, tiene más consecuencias de que las muchos podrían imaginar.

La fobia a las agujas no se limita a los niños y adolescentes

En 1995, un estudio realizado por JG Hamilton reveló que el 10 por ciento de los adultos y el 25 por ciento de los niños temían a las agujas. Desde entonces, este miedo sigue progresando, y varias investigaciones han dejado evidencia de ello. Como ejemplo, un estudio de 2017 que muestra que la mitad de los niños en edad preescolar que recibieron todos los refuerzos de sus vacunas en un mismo día tenían mucho miedo a las vacunas durante la preadolescencia.

En teoría, cuando tememos algo, tendemos a evitarlo, y algo similar ocurre con las vacunas que se administran por inyección. Aunque el dolor está lejos de ser placentero, muchas personas, conscientes de su importancia, recibirán su vacuna; pero, por otro lado, muchas otras decidirán huir de ellas.

Médico con una inyectadora gigante persiguiendo a una mujer para vacunarla.

La consecuencia es una baja disposición de los adolescentes y adultos a vacunarse. De hecho, un estudio publicado en 2016 reveló que el miedo a las agujas figuró como la principal razón por la que los adolescentes no recibieron su segunda vacuna contra el VPH, uno de los virus más comunes y vinculado a diferentes formas de cáncer.

Pero, como dijimos al principio, no se trata de un problema de madurez; el problema también se ha observado en trabajadores de la salud. Según un estudio de 2018, el 27 por ciento de los empleados de un hospital evitaron las vacunas contra la influenza por su fobia a las vacunas.

El miedo a las agujas afecta la efectividad de la vacunación

Niña mostrando expresión de miedo al ver una inyectadora.

Y, como es de esperar, estos temores también han hecho presencia durante la pandemia de COVID-19. Una encuesta nacional aplicada en abril de 2021 a 600 adultos estadounidenses que aún no habían recibido la vacuna contra COVID-19 reveló que 52 por ciento de ellos afirmó tener miedo a las agujas de moderado a severo.

Aunque fue un muestra pequeña, el resultado demostró lo planteado desde 1995 y propuso un posible impacto sobre la lucha contra esta pandemia. Por fortuna, los expertos creen que abordar estos miedos puede ayudar a mejorar las tasas de vacunación contra COVID-19 y otras enfermedades.

¿Cómo reducir el miedo a las agujas?

Niña llorando después de haber recibido una vacuna.

En muchos casos, solo comprender la importancia de la vacunación no basta para motivar a las personas a recibir la inyección. Lo bueno es que existen varias estrategias que pueden funcionar para mitigar su fobia a las agujas y así avanzar en la erradicación de enfermedades a través de la vacunación. Entre ellas:

1. Reducción del dolor de la inyección

El dolor no es algo que suela gustarle a la gente, y la situación empeora cuando se trata de uno prolongado. Por ello, uno de los enfoques para mitigar el miedo a las vacunas es reducir el dolor posterior a la inyección. Para ello, algunas opciones efectivas son los anestésicos y los dispositivos fríos vibratorios.

2. Terapia psicológica

La terapia de exposición es la opción más usada para el tratamiento de las fobias; como indica su nombre, consiste en exponer a los pacientes gradualmente a la razón de su miedo e ir calificando los niveles de ansiedad en cada etapa.

Aún no hay suficientes resultados como para garantizar que esta estrategia funcione para abordar el miedo a las agujas, hay altas expectativas de que pueda reducir los desmayos, tan comunes durante la vacunación.

3. Tos, groserías, tareas mentales y risa contra la fobia a las agujas

A veces sufrimos más por lo que imaginamos que por lo que vivimos realmente, por lo que mantener la mente aplacada en situaciones demandantes puede ser de gran utilidad. Por ello, algunas recomendaciones para reducir el miedo a las inyecciones durante una vacunación se basan en la distracción.

Algunas opciones como fingir toser, decir groserías, juegos, videos de realidad virtual han arrojado buenos resultados en niños, aunque en los adultos han sido más mixtos. Y por último, un estudio publicado a finales del año pasado que mostró que sonreír en el proceso puede reducir el dolor de la inyección.

Referencia:

Over half of adults unvaccinated for COVID-19 fear needles – here’s what’s proven to help. https://theconversation.com/over-half-of-adults-unvaccinated-for-covid-19-fear-needles-heres-whats-proven-to-help-161636

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