Joven con uniforme de fútbol americano sosteniendo un balón.

Muchos estudios dan por hecho que el ejercicio frecuente es fundamental para una buena salud, mientras que hacerlo a un nivel intenso puede optimizar la quema de calorías (y permitirnos ahorrar tiempo), pero hay ciertos riesgos. Un nuevo estudio ha revelado que la actividad física vigorosa en personas genéticamente predispuestas aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad de la neurona motora.

Esclerosis lateral amiotrófica

La enfermedad de la neurona motora, conocida también como esclerosis lateral amiotrófica, afecta los nervios del cerebro y la médula espinal. A medida que avanza, se interrumpe la transmisión de señales a través de los nervios, lo cual deja prácticamente incomunicados a los músculos; en consecuencia, estos se ponen rígidos y empiezan a deteriorarse rápidamente.

Es así como empiezan a producirse los síntomas más notorios e incapacitantes de la enfermedad: la pérdida de la capacidad de mover las extremidades, hablar, comer y respirar.

¿Una enfermedad frecuente entre quienes hacen ejercicio intenso?

Las estadísticas sugieren que el riesgo de padecerla es de aproximadamente 1 en 400; alrededor del 10 por ciento de los casos tienen raíces hereditarias, mientras que, en el resto, se desarrolla debido a una interacción compleja entre los genes y el medio ambiente que crea predisposición.

Pero ciertos estudios sugirieron también que el riesgo de enfermedad de la neurona motora es seis veces mayor en jugadores de fútbol profesional en comparación con la población general. A ello sumamos los testimonios de varios deportistas británicos de alto perfil que han reconocido su diagnóstico. Por ello, los investigadores decidieron explorar el posible vínculo entre la enfermedad y el ejercicio intenso.

Uno de los riesgos del ejercicio intenso

El equipo extrajo los datos del proyecto UK Biobank, que recopila información genética variada y de estilo de vida de más de medio millón de personas. Entonces analizaron la relación entre el ejercicio intenso y la enfermedad considerando los genes. Luego, aplicaron un cuestionario de actividad física en una pequeña cohorte de pacientes con esclerosis lateral amiotrófica seleccionados de acuerdo a su perfil genético.

Jugadores de fútbol en el campo con uniformes rojos y blancos.

El análisis reveló que las personas que tienen una estructura genética que las hace más propensas a hacer ejercicio físico intenso también tenían más probabilidades de haber desarrollado la enfermedad.

Los niveles de actividad de muchos genes relacionados con la afección cambiaron con el ejercicio vigoroso; sin embargo, en los individuos portadores de una mutación genética que tiene 10 por ciento de responsabilidad en el desarrollo de la enfermedad, esta apareció más rápido.

“Durante algún tiempo sospechamos que el ejercicio era un factor de riesgo para la enfermedad, pero hasta ahora este vínculo se consideraba controvertido”, dijo el Dr. Johnathan Cooper-Knoc, neurólogo de Sheffield. “Este estudio confirma que en algunas personas, el ejercicio extenuante frecuente conduce a un aumento en el riesgo de enfermedad de la neurona motora”.

Una enfermedad poco común, a menos que haya predisposición genética

Es importante aclarar que no se trata de una relación causal generalista, ya que la gran mayoría de las personas que hacen ejercicio intenso no desarrollan esta enfermedad; lo que revela el estudio es una predisposición genética que aumenta el riesgo.

El ejercicio físico es necesario para mantener una buena salud, y también se puede practicar de forma intensa y planificada. Pero hacerlo vigorosamente con frecuencia sin realizar descansos adecuados ni controlar otros factores puede causar daños cardíacos, inhibición del sistema inmunitario, lesiones graves y rabdomiólisis, entre otros.

Ahora el próximo objetivo será identificar otros factores de riesgo, si los hay, que puedan incrementar las estadísticas citadas. De este modo, los especialistas en el área, tanto especializados en medicina deportiva como para el público en general, podrán dar mejores recomendaciones.

Referencia:

Physical exercise is a risk factor for amyotrophic lateral sclerosis: Convergent evidence from Mendelian randomisation, transcriptomics and risk genotypes. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352396421001900