Representación de Venus.
Vía Pixabay.

Con el paso de los años, la humanidad ha perfeccionado sus técnicas de exploración espacial y poco a poco ha expandido sus horizontes. En la actualidad, gran parte de la atención de las agencias espaciales está en Marte, pero él no es el único planeta que la ciencia tiene en la mira. Como un recordatorio de ello, tenemos la recién anunciada misión de Europa para explorar los volcanes de Venus.

Tal como sabemos, Venus es el planeta más cercano a la Tierra en todo el sistema solar. Según se sabe, las primeras etapas del planeta pudieron dar lugar a un mundo similar al nuestro. Igualmente, la Tierra primigenia, según nuevos estudios, pudo haber sido un reflejo de lo que es Venus ahora.

En cualquier caso, dichas teorías nos muestran que, aunque cercanos, ambos planetas han tenido sus propios ciclos, que los han llevado a conclusiones infinitamente diferentes. Por ese motivo, el estudiar un poco más sobre Venus podría ayudarnos a entender qué fue aquello que lo hizo ser tan distinto de la Tierra.

Sobre la nueva misión de exploración espacial de Europa

Satélite EnVision sobre las imágenes de la Tierra y Venus, listo para estudiar los volcanes del último.
Misión Envision de la ESA y la NASA. Crédito: ESA.

Como bien sabemos, el programa de investigación espacial se encuentra bajo la supervisión de la European Space Agency (ESA), que es al continente europeo lo que la NASA es para Estados Unidos. Ahora, ambas agencias espaciales han decidido unir esfuerzos para estudiar los volcanes de Venus, así como también el resto de su superficie.

En un principio, la NASA había anunciado que lanzaría prontamente dos sondas a Venus para estudiar el planeta. Poco después la ESA también confirmó su colaboración al aprobar la misión del orbitador EnVision, para que despegue al planeta vecino en el 2031.

Lo que los volcanes de Venus pueden decirnos sobre la historia del planeta

Representación de uno de los posibles volcanes de Venus.
Crédito: NASA. Vía Flickr.

Cada una de las misiones enviadas a Venus tanto por Europa como por Estados Unidos se enfocará en más que solo los volcanes del planeta. Sin embargo, existe un particular interés en ellos debido a lo que representan y todo lo que pueden decirnos sobre el nuestro mundo vecino.

Debido a lo anterior, la meta inicial de EnVision será mapear la superficie de Venus a través de radares térmicos y sensores infrarrojos. De ese modo, logrará determinar si hay concentraciones de calor en la superficie que correspondan con lo que serían posibles volcanes o flujos de lava subterráneos.

La posibilidad de que estén activos nos permitiría medir sus emisiones de vapor, sulfuro y demás componentes. Un detalle que, de un modo u otro, podría terminar explicando la atmósfera ácida en la que actualmente se encuentra envuelto el planeta. Algo que, a su vez, nos daría pistas sobre el funcionamiento de todo su mundo y sus procesos naturales.

Las ventajas del trabajo en equipo

Para conseguir toda la información anterior, la NASA y la ESA trabajarán en conjunto con misiones cuyos objetivos, aunque distintos, se superponen lo suficiente como para ser complementarios. Por un lado, la NASA desplegará sus sondas VERITAS y DAVINCI+.

La prima estará encargada de crear un mapa global detallado de la topografía del planeta. Por el otro lado, la segunda lanzará una sonda a través de la atmósfera de Venus, para determinar la composición planetaria desde un punto de observación terrestre.

Finalmente, EnVision irá específicamente estudiar cómo los cambios de la actividad en la superficie pueden causar modificaciones en la atmósfera. De allí que Europa viera entonces como prioridad el estudio de los volcanes en Venus, ya que serían fuentes innegables de modificaciones terrestres y –posiblemente– atmosféricas.