Médicos dando tratamiento a un paciente con COVID-19.
Crédito: Spotmatik. Vía PxHere.

La crisis ocasionada por la pandemia del coronavirus no ha sido solo sanitaria. De hecho, el virus también ha causado suficientes estragos para doblegar las economías del mundo, además de encontrar la forma de añadir un peso más en los bolsillos de los pacientes que, de uno u otro modo, no contaron con el apoyo del seguro médico. Algo que, según parece, se hará tendencia en los costos de tratamiento del COVID-19 durante el 2021.

Los investigadores Kao-Ping Chua, Rena M. Conti y Nora V. Becker realizaron un análisis conjunto de los costos de tratar la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 y en quiénes habían recaído durante la pandemia.

Según su recopilación, durante el 2020, muchas aseguradoras tomaron la decisión se subsidiar sus sistemas de “costos compartidos”. En otras palabras, le ofrecían cobertura casi total al tratamiento de los pacientes, sin enviarles una gran cuenta después para que ellos reembolsaran la mitad o la totalidad del gasto.

El gran cambio: ¿por qué los costos del tratamiento del COVID-19 están por aumentar?

Básicamente, por el cambio de postura de las compañías aseguradoras. Según la revisión de los autores, cada vez más de ellas están dejando de lado sus programas de subsidios y han vuelto a aplicar los costos compartidos durante el 2021.

Como consecuencia, cada vez más personas se encuentran con una cuenta de miles de dólares una vez llegan a sus hogares después de haber combatido al virus. En ellas, suelen incluirse el cobro por todos los gatos médicos relacionados a su cuidado, desde la habitación y los medicamentos, hasta el pago a los médicos y personal de enfermería que lo trataron.

¿Y de cuánto estamos hablando aproximadamente?

Para poder estimar cuál sería el golpe monetario que se llevarían los supervivientes, los investigadores observaron los números de los años anteriores. A pesar del problema con el COVID-19, algunas compañías aseguradoras estadounidenses se negaron a cubrir los costos de tratamiento de sus asegurados.

En otras palabras, incluso en medio de la situación de crisis, cobraron de todos modos. Por lo general, para las personas con un seguro privado, las cuentas podían superar los 3.800 dólares. Por su parte, si tenían accedo a los beneficios de Medicare, entonces el número se aproximaba más a los 1.500 dólares.

Cuarto de hospital con monitor cardiaco.
Crédito: Tony Webster. Vía Wikimedia Commons.

Para los investigadores, dichos números del 2020 podrían darnos una idea más clara de lo que podría costar un tratamiento contra el COVID-19 en el 2021. Ello tomando en cuenta que el cobro del seguro no sería tampoco el total definitivo a cancelar.

Otros gastos adicionales como el transporte en ambulancia, o el cobro individual de los doctores también fueron facturas usuales durante el 2020. En esos casos, los montos rondaron los 800 dólares para quienes tenían un seguro privado y los 300 para los que formaban parte del programa de beneficios Medicare.

¿Otra motivación para recibir la vacuna?

Por el estado de las cosas, es probable que las acciones de las aseguradoras terminen siendo la motivación final para que ciertos grupos de personas accedan a recibir la vacuna contra el virus. Después de todo, la deuda con la que muchos quedarían luego del tratamiento podría terminar siendo hasta más larga y agonizante que los efectos de la enfermedad.

Ahora, Chua comentó a Medicaxpress que preferiría que esa situación no se usara como incentivo para recibir la vacuna. Ya que, el aumento de los costos del tratamiento del COVID-19 también podría evitar que otros grupos de personas buscaran ayuda al momento de necesitarla.

Desde su perspectiva, ello resultaría en un problema de salud incluso más grave del que se tiene ahora. De allí que considere que las aseguradoras deben replantearse sus estrategias y dejar de actuar como si la pandemia se hubiera acabado.

De no ser así, Chua tiene la seguridad de que las autoridades federales se verán en la obligación de tomar cartas en el asunto. Algo que podría resultar en una ley general que fuerce a las aseguradoras a cubrir los gastos de salud de las personas con COVID-19.

Referencia:

Out-of-Pocket Spending for COVID-19 Hospitalizations in 2020: https://doi.org/10.1101/2021.05.26.21257879