Ruiseñor norteamericano sobre una planta verde.

El ruiseñor norteamericano es popular entre las aves cantoras por su increíble habilidad de imitar el canto de otras aves. Y aunque casi siempre puede dejar a su público satisfecho con un buen cover, los científicos creen que en realidad también puede crear su propia música usando técnicas sofisticadas.

Un equipo interdisciplinario ha estudiado a esta especie en particular y, en el proceso, ha encontrado evidencia que apoya esta creencia. Pero lo más impresionante es que esta ave paseriforme parece ser capaz de crear sus propias canciones siguiendo técnicas musicales usadas por grandes maestros humanos como Beethoven.

El misterio detrás de la técnica musical del ruiseñor norteamericano

El canto del ruiseñor norteamericano (Mimus polyglottos) destaca por contener numerosos extractos de varias especies de aves comunes de América del Norte, pero también por su longitud y complejidad. Es debido a ello que los científicos especializados en el estudio de las aves cantoras no tenían mucha información sobre las bases de la composición de esta especie en particular.

“Cuando lo estudian, a menudo se notan las imitaciones específicas y el número total de frases que varían”, escriben los autores del nuevo estudio. “Lo que rara vez se nota es la forma sistemática en que el pájaro cambia de una sílaba a la siguiente, a menudo con una transición sutil en la que un sonido se transforma gradualmente en un sonido relacionado, revelando un modo de composición audible y específico”.

¿Cómo componen sus canciones los ruiseñores?

Un ruiseñor norteamericano rodeado de notas musicales.

Aunque su canto aún no se comprende del todo, el equipo cree que el ruiseñor sigue las técnicas musicales comúnmente usadas por los humanos para hacer sus composiciones. Para comprobarlo, diseñaron algoritmos que procesaran el canto de cinco individuos de ruiseñor norteamericano para identificar los patrones de su musicalidad.

“Cuando escuchas un ruiseñor durante un rato, puedes escuchar que el pájaro no está simplemente encadenando al azar las melodías que imita”, explica la autora principal Tina Roeske. “Más bien, parece secuenciar fragmentos de melodía similares de acuerdo con reglas consistentes”.

Los ruiseñores se valen de reglas musicales similares a las que usan los humanos

Y, tal como y como esperaban, los resultados mostraron que el ruiseñor en realidad se vale de técnicas musicales muy similares a las usadas por nosotros los humanos para componer. Estas fueron: cambiar el timbre, cambiar el tono, estirar la transición (es decir, alargarla en el tiempo) y apretarla o acortarla.

El coautor David Rothenberg ofrece algunos ejemplos de canciones producidas por humanos en los que se vislumbran las reglas detectadas en los ruiseñores en un video de YouTube. La canción “Show Yourself” de la película de Disney “Frozen 2”, en la que ocurre el estiramiento de las transiciones de sonido; también la canción “Duckworth” de Kendrick Lamar del álbum “Damn”, en la que se percibe el corte de las transiciones.

El hallazgo resulta sorprendente dadas las notorias diferencias entre los humanos y las aves, pero parecen tener sentido si lo analizamos detenidamente. El canto del ruiseñor no solo deleita a otros de su tipo, sino también a los humanos, y puede que esto se deba precisamente a la similitud en la forma en que perciben y componen la música.

Referencia:

Mockingbird Morphing Music: Structured Transitions in a Complex Bird Song. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2021.630115/full