La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha publicado un informe en el que advierte que el tiempo para salvar a nuestro planeta se agota. Las estimaciones sugieren que el 2030 podría ser la fecha tope para tomar acciones contundentes para evitar una catástrofe global, pero para poder ver resultados es necesario comenzar ahora. Para ello, recomiendan una acción adicional a la reducción de las emisiones: restaurar los ecosistemas.

De no tomar acciones dentro de los próximos 10 años, los expertos de la ONU pronostican un fracaso total en los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible. Esto implicaría comprometer el futuro y bienestar de las próximas generaciones y, tal y como sugirió una advertencia previa, un sufrimiento inimaginable para la humanidad.

No se han cumplido los objetivos planteados para salvar al planeta

Suelo en el que se observa sequía y deterioro junto a un suelo cubierto de césped verde.

Aunque no es la primera vez que nuestro planeta experimenta un cambio climático global, es cierto es que, en esta oportunidad, tienen mucha responsabilidad. Uno de sus esfuerzos, conocido como el Acuerdo de París, apuntaba a reducir el gradiente a través de la reducción de las emisiones, pero lamentablemente la meta no se cumplió en el tiempo estipulado.

De modo que el problema persiste, y promete empeorar rápidamente si continuamos así. Ahora está claro que no bastaría solo con plantar árboles y reducir la acumulación de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento futuro, pues el problema es más complejo. Por ello, los expertos de la ONU recomiendan también hacer esfuerzos globales para restaurar grandes extensiones de ecosistemas deteriorados para acelerar nuestra meta de salvar al planeta.

Restaurar los ecosistemas es un paso esencial

El informe de la ONU destaca que la degradación de los ecosistemas está socavando los logros en materia de desarrollo obtenidos a lo largo de años de esfuerzo. Con cada día de inacción, perdemos biodiversidad, acceso al agua y a los alimentos y estabilidad económica, y recobrar el equilibrio no es una tarea tan fácil como destruirlo. Sin embargo, aún tenemos oportunidad de revertir los daños.

Mano sosteniendo una porción de tierra que contiene una pequeña planta para restaurar ecosistemas.

Dentro del esquema de acción propuesto, recomiendan reconstruir mil millones de hectáreas de tierras degradadas en los próximos 10 años. La extensión sería lo equivalente al tamaño de China, lo cual supone una meta por demás demandante, pero necesaria para salvar a nuestro planeta del desastre que se avecina.

Y, por supuesto, para ello será necesario plantar árboles, pero esto, por sí solo, no será suficiente. La restauración de los ecosistemas amerita cambiar devolver la salud a los suelos, incluir más espacios naturales en las áreas urbanas y sanear los entornos marinos.

Lograrlo ameritará una modificación sustancial de nuestras prácticas agrícolas y concienciar a la gente en las ciudades, y para lograrlo es necesario que los gobiernos, empresas y ciudadanos se unan a la causa de manera conjunta.

“La belleza de la restauración de los ecosistemas es que puede suceder a cualquier escala, y todos tienen un papel que desempeñar”, dicen los expertos de la ONU en su informe.

Restaurar los ecosistemas ayudaría a reducir el efecto invernadero

Cumplir con dicho objetivo nos traerá numerosos beneficiosos, incluso si no se logra en su totalidad. La restauración de millones de hectáreas de hábitats terrestres y acuáticos podría recuperar los recursos proporcionados por los ecosistemas y, al mismo tiempo, eliminar casi 26 gigatoneladas de gases de efecto invernadero de la atmósfera.

Pero comprender el impacto amerita ponernos en contexto. El mundo emitió 33 gigatoneladas de dióxido de carbono solo en 2019; cumplir en parte con el objetivo de restauración podría reducir una parte importante de dicha acumulación.

Restaurar los ecosistemas traería beneficios económicos a largo plazo

Cabe destacar también las consecuencias económicas. La mitad del producto interno bruto (PIB) mundial depende de los recursos naturales, y el deterioro de los ecosistemas supone pérdidas económicas importantes. Los expertos indican que, cada año, perdemos alrededor del 10 por ciento de la producción económica mundial.

Sin embargo, la restauración de los ecosistemas para salvar al planeta podría ser ese punto de inflexión que desencadenaría mejoras sustanciales. Por ejemplo, los ecosistemas marinos también se verían beneficiados de dicha medida y, en general, cada dólar invertido en ello generaría hasta 30 dólares en beneficios económicos.

Hasta ahora, ningún país del mundo ha cumplido por completo con el compromiso de restauración de los ecosistemas. Pero, de cambiar esta situación para mejorar, podríamos ser la primera generación en impulsar una acción contundente y con resonancia para salvar el planeta.

Referencia:

Becoming #GenerationRestoration: Ecosystem Restoration for People, Nature and Climate. https://www.unep.org/resources/ecosystem-restoration-people-nature-climate

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