Cueva de Coxcatlán.
Cueva Coxcatlan. Vía peabody.andover.edu

La historia de nuestra especie y de cómo llegó a esparcirse por el mundo entero está lejos de estar completa. En la actualidad, existe una variedad de teorías que buscan explicar la forma en la que se dio nuestro proceso de expansión. Pero, evidencias como las recién desenterradas en América, muestran que aún es mucho lo que no sabemos sobre los antiguos humanos y su proceso dispersión territorial.

Específicamente, los investigadores Andrew D. Somerville, Andrew D. Somerville, Isabel Casar y Joaquín Arroyo-Cabrales llegaron a tal conclusión luego de desenterrar lo que parecían restos de liebres, conejos y venados en el fondo de la Cueva Coxcatlán en el valle de Tehuacán-Cuicatlán, en el sur de México.

Como bien sabemos, dicha zona ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, debido a su alto valor arqueológico. Ahora, en el reciente estudio publicado en Latin American Antiquity, vemos que la situación llega mucho más allá al demostrar que sus contenidos podrían ser un testimonio hasta ahora desconocido de la historia humana.

Antiguos humanos pudieron llegar a América mucho antes de lo esperado

Según los análisis de huela de carbono realizados de los huesos recién descubiertos en las partes más profundas de la cueva de Coxcatlán, los restos podrían tener al menos 33 mil años de antigüedad.

Hasta la fecha, las evidencias de la presencia de antiguos humanos en América se remontaban a 11 mil años en el pasado. Ahora, los huesos recién descubiertos podrían sugerir que nuestros ancestros pisaron el continente americano más de 20 mil años antes de lo que creíamos.

El detalle está en que, de ser eso cierto, la presencia de humanos en América hubiera coincidido con una de las etapas más fuertes de la Edad de Hielo en el continente, el Máximo Glacial. Por ende, no podrían haber llegado por los puentes de Tierra o conexiones en Canadá o Alaska.

“Gran parte de América del Norte habría sido inhóspita para las poblaciones humanas. Los glaciares habrían bloqueado por completo cualquier paso sobre tierra procedente de Alaska y Canadá, lo que significa que la gente probablemente habría tenido que llegar a América en barcos por la costa del Pacífico”, completó Somerville.

¿Por qué unos huesos han causado tanto revuelo?

Es cierto, los restos ubicados al fondo de la cueva no hablan directamente de la presencia de humanos antiguos en América. Sin embargo, al menos sugieren la posibilidad.

Fémur de conejo de la cueva Coxcatlán que prueba la posible existencia de antiguos humanos en América.
Fémur de conejo de la cueva Coxcatlan. Crédito: Andrew Somerville.

Los 14 huesos de liebre, conejo y venado ubicados en las profundidades de la cueva podrían, por ejemplo, ser la prueba de la existencia de un asentamiento humano en el fondo de Coxcatlán. Ya que implicaría que los huesos –específicamente los de conejo y el fémur de una liebre– fueron dejados allí como restos de las cacerías de los humanos.

No obstante, por ahora no hay una forma clara de probar tal relación. Pero, para agotar todos los recursos, los investigadores planean analizar a futuro los huesos con más profundidad. De ese modo, podrían identificar antiguas marcas de quemaduras o laceraciones que sugieran el uso de armas rudimentarias para atraparlos o de fuego para cocinarlos.

Asimismo, los investigadores de EE.UU. y México sugieren también que se hagan estudios más minuciosos de los objetos encontrados en los alrededores de los huesos que podrían pertenecer a la misma época que ellos. Después de todo, podrían contener vestigios de herramientas rudimentarias. Algo que definitivamente contaría como una prueba de la presencia de humanos antiguos en América desde hace decenas de miles de años.

¿La historia está por cambiar?

No necesariamente. Como ya lo mencionamos, a pesar de que los huesos recién analizados presentan una posibilidad interesante, ellos por sí solos no son una prueba suficiente de la presencia de antiguos humanos en América. Para que algo como eso se dé, sería necesario que otras investigaciones corroboren la existencia de más elementos asociados a la presencia humana que correspondan con la edad de los huesos de liebre y conejo.

Referencia:

New AMS Radiocarbon Ages from the Preceramic Levels of Coxcatlan Cave, Puebla, Mexico: A Pleistocene Occupation of the Tehuacan Valley? https://doi.org/10.1017/laq.2021.26