El cuerpo humano está “diseñado” para estar en movimiento, pero la vida en sociedades civilizadas nos ha hecho sedentarios a puntos peligrosos. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que algo tan simple con dar varios pasos al día puede ayudarnos a vivir por más tiempo.

El trabajo se presentó el mes pasado en la Conferencia sobre epidemiología, prevención, estilo de vida y salud cardiometabólica de la Asociación Estadounidense del Corazón. Y su resultado más relevante es que las mujeres blancas mayores que caminaban más también eran más longevas.

El ejercicio físico puede hacernos más longevos

Personas jóvenes caminando en la calle.

Cuando hablamos del tiempo máximo que podría vivir un ser humano que resultara exento de las causas de muerte más comunes (enfermedades cardíacas, cáncer y accidentes automovilísticos), el panorama no fue tan alentador. Incluso eximidos de ello, el paso del tiempo haría lo suyo y, finalmente, el deterioro haría presencia, dejándonos vivir entre 120 y 150 años.

Por supuesto, se trata de una estimación, y existe una amplia variedad de factores que pueden influir en nuestra longevidad: genética, estilo de vida, higiene del sueño, alimentación y actividad física, entre otros. Y es precisamente este factor el que abordaron los investigadores en el nuevo trabajo.

El simple hecho de dar pasos puede ayudarnos a ser más activos y, por ende, a gozar de los beneficios del ejercicio sobre nuestra salud. Pero el hallazgo más reciente sobre el tema indica que los pasos que damos al caminar, aunque sea de nuestra habitación a la cocina, pueden sumar también años de vida.

¿Cuántos pasos debemos dar para vivir por más tiempo?

Pero, ¿exactamente cuántos pasos deberíamos dar para obtener este maravilloso beneficio de una vida prolongada? Dar un número específico que se adapte a todas las personas no es tarea fácil, por no catalogarla de imposible, pero el estudio arrojó un estimado.

Los investigadores examinaron los datos de 16,732 mujeres con una edad promedio de 72 años que fueron monitoreadas entre 2011 y 2015. Mientras participaban en el estudio, usaron un dispositivo de cadera que se encargaría de contar y medir sus pasos durante siete días. Luego, en 2019, el equipo retomó el contacto con ellas para saber si alguna había muerto.

Los resultados mostraron que las mujeres caminaron un promedio de 5,452 pasos al día bajo diferentes dinámicas. 80 por ciento de esos pasos fueron “esporádicos”, en sesiones cortas; el resto fueron caminatas largas de 10 minutos o más.

¿Mientras más pasos continuos, mejor? 

Mujer mayor caminando por la calle con su perro blanco.

En general, por cada 1,000 pasos que daban las mujeres a lo largo del día durante esas sesiones, se reducían sus posibilidades de morir. Lo interesante es que este no es un ejemplo de “mientras más, mejor” (y, de hecho, hay pocos en la vida).

Los investigadores notaron que las caminatas largas continuas ofrecían beneficios a las mujeres, pero estos se detuvieron al superar los 4,500 pasos “esporádicos”. Caminar durante largo tiempo contribuye a una vida más larga, sí, pero el efecto fue mucho más intenso se observó al ser más activo en períodos cortos.

Este resultado coincide, de cierta forma, con los arrojados por estudios anteriores, que demuestran que es más importante la calidad del ejercicio que la cantidad de tiempo que invertimos en él. En conclusión, para vivir más, hay que caminar, pero en varias sesiones cortas.

Referencia:

Abstract 069: Sporadic Step Accumulation And All-cause Mortality In The Women’S Health Study: Do All Steps Count? https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/circ.143.suppl_1.069

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