Perro y humano uniendo pata con mano.
Vía PxHere.

La relación entre personas y canes ha sido una alianza que se ha mantenido durante milenios. Desde el Neolítico, fueron nuestros compañeros de caza y, poco a poco, se ganaron su título como los “mejores amigos del hombre”. En parte, dicha relación se ha debido a la convivencia mutua, pero ahora la ciencia también ha demostrado que la capacidad de los perros de comprender a los humanos está engranada en sus genes.

Los investigadores Emily E. Bray, Gitanjali E. Gnanadesikan, Daniel J. Horschler, Kerinne M. Levy, Brenda S. Kennedy, Thomas R. Famula y Evan L. MacLean estuvieron a la cabeza del estudio que nos ha traído tal revelación. Sus resultados, publicados en Current Biology, nos muestran cómo nuestros compañeros caninos nacen con una predisposición genética para conectar y relacionarse con nosotros.

Capacidad innata

Perro corriendo en sobre el césped.
Vía Pixabay.

La investigación actual contó con 375 cachorros de Golden Retriever y Labrador. Cada uno tenía aproximadamente 8 semanas de vida, el tiempo mínimo para que los perros comiencen a responder a estímulos como premios de comida.

“En el transcurso de la domesticación, desde el lobo hasta el perro, ha habido una selección clara de estas habilidades sociales. (…) Es algo que está arraigado en ellos y que surge a una edad muy temprana, incluso antes de que hayan tenido mucha experiencia con los humanos”, comentó Bray.

Los autores del estudio buscaron evaluar, desde las etapas más tempranas, qué tanto del comportamiento de los canes proviene de su crianza y qué tanto parte de la genética. Después de todo, sin importar qué tan socializados crezcan, los perros parecen mostrar siempre una cierta predisposición al contacto humano.

Ahora, los experimentos realizados en el estudio han comprobado que, casi la mitad del comportamiento canino viene marcado desde su nacimiento. Por lo que, sus cualidades para sincronizar su comportamiento o niveles de estrés con nosotros, no son una habilidad aprendida, sino una capacidad innata.

40% de la capacidad de los perros para comprender a los humanos viene de sus genes

Perros con genes que los ayudan a comprender a los humanos.
Vía Wikimedia Commons.

Para poder llegar a tal conclusión, los investigadores realizaron un primer experimento en el que ocultaron comida debajo de un tazón y lo mezclaron con otros tazones similares. Luego, tan solo señalando con el dedo, un investigador le indicaría a los cachorros dónde estaba la comida.

Incluso a sus breves 8 semanas de edad, el 70% de las veces los cachorros entendieron la seña y encontraron la comida al primero intento. Al remover al investigador, los cachorros solían ubicarla en porcentajes que aludían al mero azar –por lo que se considera que el primero caso el éxito se debió a la señalización y no a otras variables posibles como el olfato de los canes–.

Luego de obtener dichos resultados, se analizaron los genes de los perros que lograron comprender con más facilidad a los humanos y de los que no. Al final, notaron que al menos 43% de las variaciones genéticas se relacionaban con los cambios conductuales de los cachorros.

En otras palabras, los cachorros no estaban aprendiendo a seguir la señalización, como una forma de conseguir comida. De hecho, ellos ya entendían, de forma innata, que debían hacer caso al comando visual, y lo que significaba.

Una forma de comunicación única

Durante un segundo estudio, los investigadores buscaron observar si el fenómeno se repetía con comandos auditivos. Para ello, hicieron cuatro diferentes modalidades de comunicación con los cachorros:

  • Hablar con “lenguaje para perros”; es decir, con una entonación casi melódica y aguda, junto a comandos conocidos como “buen perro”, “ven aquí” y demás.
  • Usar con una entonación normal y repitiendo los mismos comandos.
  • Repetir el “lenguaje de perro”, pero con frases al azar.
  • Mantener un tono normal y decir frases al azar.

Durante el experimento, solo el primer escenario –que mezcló entonación con mensajes conocidos– capturó la atención de los cachorros por más de 6 segundos. Un detalle que muestra nuevamente cómo los genes de los perros podrían haberlos ayudado a adaptarse para comprender a los humanos no solo en las señas que les hacen, sino en la forma en la que les hablan.

Humano cargando un perro.
Vía Pixabay.

Por ahora, existe una gran polémica sobre si los perros pueden o no entender lo que decimos. Algunas investigaciones lo afirman, mientras que otras más recientes lo han negado. Sin embargo, lo que no se puede refutar es que los canes nos escuchan y que, de un modo u otro, adaptan su forma de comunicarse a la forma que usemos nosotros.

Ahora, la nueva investigación parece apoyar las corrientes que implican que los perros sí pueden comprender a los humanos tanto en lenguaje corporal como vocal, y que, además, es una capacidad que llevan en los genes. Lo bueno de eso es que entonces nos encontramos en una situación de reciprocidad. Ya que otras investigaciones también han comprobado que nuestro amor por los perros también podría ser genético.

Referencia:

Early-emerging and highly heritable sensitivity to human communication in dogs: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.04.055