Nuestro organismo es una máquina perfectamente calibrada, diseñada para ofrecer su mejor desempeño adaptado al ambiente y momento del día en que nos encontremos. Hemos sabido eso por años y, ahora, a ese conocimiento se le añade un nuevo punto: el funcionamiento de nuestro sistema inmune también depende del paso del tiempo.

No, no hablamos de que él cambia cuando pasamos de niños a adultos, o cuando alcanzamos la vejez. Específicamente, nos referimos a los cambios que puede tener el sistema inmunológico diariamente, dependiendo del momento del día en el que nos encontremos.

Aunque no lo parezca, nuestro sistema inmune no actúa igual todo el tiempo y, gracias a la recopilación realizada por Annie Curtis para The Conversation, ahora podemos dar un vistazo panorámico a la situación. Con él, no solo entenderemos de qué modo cambia el funcionamiento del sistema inmunológico durante el día, sino los motivos por lo que ocurren dichas variaciones.

Sobre el sistema inmunológico y los ritmos circadianos

Como bien sabemos, nuestro organismo autorregula todos sus procesos para que podamos realizar ciertas actividades de acuerdo al momento del día, como por ejemplo dormir cuando oscurece o comer a determinadas horas. Cada uno de esas acciones se encuentra cronometrada en ciclos de 24 horas a los que conocemos como ritmos circadianos.

Hasta la fecha, tal como recalcó Curtis, quien es profesora de medicina y ciencias de la salud en la Universidad RCSI, se consideraba que el sistema inmunológico no debía su funcionamiento a ese tipo de ciclos. Sin embargo, nuevas evidencias han probado lo contrario.

Pequeño reloj despertador blanco sostenido por una mano sobre fondo blanco.
Vía PxHere.

De hecho, se sabe ahora que los diferentes anticuerpos producidos por el sistema inmune cambian de posición entre el día y la noche. Mientras brilla el sol, los anticuerpos se encuentran en la primera línea de defensa, dentro de nuestros tejidos.

Por otro lado, cuando llega la noche los anticuerpos comienzan a viajar por el organismo hasta llegar a nuestros ganglios linfáticos. Allí se “reúnen” para compartir la información que recopilaron durante el día –incluso aquella sobre posibles infecciones–.

Se cree que gracias a ese proceso el sistema inmunológico puede aprender sobre nuevas amenazas y memorizar la forma de combatirlas durante la noche. De esa forma, al día siguiente, está mejor preparado para hacerles frente.

¿Qué implicaciones tiene esa relación?

Según las reflexiones de Curtis, la existencia de un nexo entre los ritmos circadianos y el funcionamiento del sistema inmunológico puede ser observada desde dos perspectivas. Por un lado, señala que el momento del día podría influir en la forma en la que el organismo reacciona a una infección por una u otra enfermedad.

Por otro lado, otra perspectiva refuerza una idea que ya se manejaba: que el momento en el ingerimos ciertos medicamentos, puede disminuir o potenciar su efecto en nuestro organismo. Al saber que el sistema inmunológico tiene diferentes niveles de actividad, la posibilidad cobra más sentido y se hace entendible que, en diferentes horas del día o la noche, un medicamento pueda tener diferentes niveles de efectividad.

El funcionamiento del sistema inmunológico puede cambiar según la hora

Como si lo anterior fuera poco, no es solo la diferencia entre el día y la noche lo que ocasiona cambios en el sistema inmunológico. Dentro de su escrito, Curtis también mencionó al menos dos investigaciones que han probado que la respuesta inmune tras una vacunación suele ser más fuerte cuando se aplica a primera hora de la mañana.

Aún no queda claro por qué ocurre esa diferencia, pero se cree que es por los mismos procesos asociados a los ritmos circadianos. Después de todo, también se ha visto que una buena noche de sueño después de recibir la inyección suele potenciar la respuesta inmune al día siguiente.

En resumen, se cree que al recibir la vacuna durante el día, el organismo tiene más oportunidad de recopilar información. Así, en la noche, mientras dormimos, puede “aprender” sobre ella y utilizarla para fortalecerse a la mañana siguiente.

Nuevas oportunidades

Curtis destaca que un conocimiento como este podría ser utilizado en los procesos de vacunación del futuro. Claramente, en la situación de crisis pandémica actual que ha causado el coronavirus, restringir las vacunaciones a solo ciertos horarios no es una opción.

Pero, afortunadamente, las vacunas contra el COVID-19 son de alta efectividad. Por lo que de todas formas no requieren tanto apoyo del organismo para causar una reacción.

Por otro lado, Curtis comenta que la vacunación “cronológica” sí podría usarse para el caso de vacunas menos efectivas (como la de la gripe). Así como también en personas con un funcionamiento del sistema inmunológico naturalmente más débil (como los adultos mayores). De esa forma, se potenciaría la respuesta inmune y, con suerte, aumentaría la protección para los individuos de más riesgo.

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