Planeta Venus visto a través de las nubes con el Sol de fondo.

Durante la Guerra Fría, varias misiones dirigidas a explorar Venus lograron su cometido, al menos en parte, dejando huella en la historia de la humanidad. Sin embargo, poco después, el vecino Marte cobró mayor relevancia y, poco a poco, fue acaparando toda la atención. Desde entonces, el planeta alusivo a la diosa griega del amor se ha sumido en lo que han denominado “la maldición de Venus”.

Sin embargo, la historia parece estar por cambiar. La NASA está a punto de elegir sus próximas misiones interplanetarias, y Venus parece un destino potencial. En la lista hay cuatro candidatas que se han fragmentado de la manera siguiente: una se encargaría de visitar una luna de Neptuno; otra visitaría una luna joviana y dos se dirigirían a Venus.

El hermano gemelo malvado de la Tierra

Venus a contra luz con el sol de fondo.
Venus contra el sol el 5 de junio de 2012. Crédito: JAXA y NASA.

A pesar de considerarse un mellizo de la Tierra, Venus tiene una atmósfera por de más hostil y densa, compuesta por alrededor de 95 por ciento de dióxido de carbono y capas de nubes de ácido sulfúrico. Con lo que sabemos sobre estos compuestos, no nos queda más que imaginar un escenario sofocante y abrasador, al menos para un ser humano habitual y, en general, para casi cualquier forma de vida que conozcamos.

Venus vive en continua amenaza de lluvia corrosiva, pero incluso estando dentro del planeta sería imposible chapotear en un charco debido a las altas temperaturas del suelo, que superan los 900 grados Fahrenheit. Además, la presión superficial es al menos 92 veces mayor que la de la Tierra, y estar bajo ella sería una experiencia similar a estar a una milla o más bajo el agua.

Con su nombre podríamos imaginarlo como el sitio idóneo para el amor, pero la realidad dista mucho de esta idea. Los esfuerzos por conocerlo han sido tan infructuosos que los científicos han empezado a creer que hay una maldición en Venus.

Una trayectoria repleta de misiones fallidas hacia Venus

La NASA y, por consiguiente, Estados Unidos, fue la primera en llegar a Venus con el sobrevuelo del Mariner 2 en el año 1962, en pleno desarrollo de la guerra fría. Sin embargo, el planeta apocalíptico destaca más en la historia como un objetivo de la extinta Unión Soviética, cuyos intentos fallidos probablemente motivaran la metáfora de la maldición de Venus.

Fue la misión Venera 4, abordada a través de una serie de módulos de aterrizaje, la que, tras numerosos fracasos, ingresó a la atmósfera de Venus y proporcionó datos a los humanos en 1967. Fue entonces cuando descubrimos el tenebroso escenario en el que la humanidad había puesto su interés.

La misión Venera impulsó a la NASA a reactivar sus esfuerzos por adentrarse en el planeta hermano, y el resultado fue la misión Pioneer, constituida por una configuración orbitador-sonda, en 1978. A ella siguieron dos sondas soviéticas y, posteriormente, el orbitador Magellan de la NASA, que incluía un radar novedoso para la época.

Las exploraciones de Magellan terminaron en 1994, después de haber cumplido sus objetivos. Entonces sus paneles de energía solar sucumbieron ante las condiciones y la máquina se sumergió en la atmósfera hostil del planeta.

Después de Venus, Marte parecía un destino más amigable

Entre 2005 y 2014, una nave espacial europea llamada Venus Express orbitó el planeta. Luego, en 2015, el orbitador japonés Akatsuki entró en órbita con éxito desde 2015 hasta el día de hoy; permanece allí extrayendo datos de la atmósfera venusiana y cualquier otro detalle que pueda satisfacer nuestra curiosidad.

Como vemos, la historia de exploración de Venus está llena de fracasos y misiones infructuosas que llevaron a llamar de manera metafórica esta mala racha como “la maldición de Venus”. Y aunque hubo algunos éxitos en el siglo pasado, los misterios persisten: aún no sabemos por qué un planeta tan similar a la Tierra en tamaño y composición llegó a convertirse en el infierno que es desde hace un buen tiempo.

Y aunque el interés de las décadas pasadas se enfocó en encontrar vida en Marte, un cuarto de siglo después de la misión Magellan no sabemos demasiado ni de este ni de Venus. En efecto, misiones como la de Perseverance han dejado huella en la historia científica de la humanidad, pero las proezas en Venus siguen siendo modestas.

Nuevas misiones podrían romper por fin la maldición de Venus

Pero el mundo permanece expectante con las numerosas misiones espaciales planteadas y ejecutadas en los últimos años. Ahora la NASA se prepara para decidir sus próximos pasos, planteando dos misiones prometedoras hacia Venus.

La primera podría ser la misión de Emisividad de Venus, Radiociencia, InSAR, Topografía y Espectroscopía, o VERITAS, vocablo que en latín significa verdad. Esta cuenta con un radar de última generación con potencial de generar un mapa detallado del planeta que podría desplazar el proporcionado con Magellan.

Ilustración de la sonda DAVINCI+ descendiendo a través de la atmósfera de Venus con un globo.
Ilustración de la sonda DAVINCI+ descendiendo a través de la atmósfera de Venus. Crédito: NASA y GSFC.

Pero en el camino tendrá que competir con la misión DAVINCI + (Investigación de gases nobles, química e imágenes en la atmósfera profunda de Venus). Esta, por su parte, podría ayudar a examinar la atmósfera y determinar la presencia de gases nobles, como el xenón, el argón y el helio.

La misión DAVINCI+ es particularmente prometedora porque podría ayudar a aclarar una gran incertidumbre que data del año pasado. Los seguidores de TekCrispy de seguro recordará que los astrónomos descubrieron fosfina en la atmósfera venusiana, una molécula vinculada con la vida.

El hallazgo sacudió a la comunidad científica, pero poco después al ánimo se derrumbó al examinar los datos con mayor detenimiento. Las proporciones reportadas eran en realidad exageradas, y que, en lugar de estar vinculadas con alguna forma de vida, podrían ser resultado de actividad volcánica.

Ahora bien, aunque DAVINCI + podría detectar la fosfina a medida que se adentra a la atmósfera, pero ni esta ni la misión VERITAS fueron diseñadas específicamente para ello. Lo cierto es que, sea o no cierto, las próximas misiones deberán contar con tecnología muy especializada que pueda tolerar las condiciones hostiles del planeta.

Referencia:

Is NASA about to Lift the ‘Venus Curse’? https://www.scientificamerican.com/article/is-nasa-about-to-lift-the-venus-curse/