Ciertos estudios han encontrado vínculos entre la inteligencia y la calidad del semen, e incluso entre los trastornos neurológicos y la disfunción sexual en los hombres, pero un nuevo trabajo parece brindarnos la luz para comprender por qué. Todo parece indicar que el cerebro y los testículos tienen más en común de que lo que muchos pudieron imaginar antes.

Los investigadores de Portugal y Reino Unido descubrieron que, entre 33 tipos de tejidos humanos, el cerebro y los testículos tienen la mayor cantidad de proteínas comunes. Los hallazgos se publicaron en la revista Royal Society Open Biology, pero los explicamos a continuación.

La expresión de genes y codificación de proteínas

El cuerpo humano es un sistema complejo en el que todo está conectado de forma casi perfecta (por no alimentar demasiado el ego de la naturaleza). Y aunque cada órgano tenga un propósito diferente, las células que los conforman contienen los mismos genes, lo que podría explicar, de cierta forma, estas conexiones. Pero en realidad la historia es mucho más compleja.

Aunque las células de todos los tejidos del cuerpo humano contengan las instrucciones para producir proteínas, la expresión genética no ocurre en todos ellos. Las instrucciones que llevan los genes deben traducirse en proteínas, y su expresión dependerá tanto lugar en que se encuentren como de factores externos. En parte, es por ello que las células cerebrales no cumplen las mismas funciones que las células embrionarias ni que las cardíacas.

Explorando la expresión genética en 33 tejidos del cuerpo humano

Sin embargo, las sugerencias de vínculos entre el cerebro y los testículos arrojadas por investigaciones previas llamó la atención de los investigadores. Por ello, decidieron comparar la expresión genética, o producción de proteínas, en 33 tipos de tejidos de hombres y mujeres que incluían el corazón, el intestino, el cuello uterino, los ovarios y la placenta.

En el proceso, descubrieron que, en efecto, el cerebro y los testículos eran los órganos más similares con 13,442 proteínas en común. Un análisis más minucioso enfocado en las proteínas compartidas que más expresaban ambos tejidos mostró algo más: las más comunes estaban involucradas principalmente con el desarrollo de los tejidos y la comunicación celular.

Funciones diferentes, pero con bases similares

Esto, en particular, coincide con estudios previos que encontraron un mayor número de genes similares entre ambos, y de hecho, parece tener mucho sentido. Para comprenderlo mejor, exploremos la función de cada órgano.

El cerebro, sin lugar a dudas, es primordial para nuestra existencia y vida; se encarga de controlar, recibir y procesar las señales captadas por los órganos sensoriales distribuidos en nuestro cuerpo. Además, nos permite pensar y experimentar sentimientos.

Hombre señalando a sus testículos y con una mano con pulgar arriba.

En cambio, los testículos humanos solo cumplen dos funciones: la producción de esperma y de hormonas (aunque haya una creencia generalizada de que los hombres piensan con ellos). A pesar de ello, ambos requieren mucha energía para llevarlas a cabo, por lo que sus células trabajan arduamente.

Y hablando de células especializadas, aunque las neuronas cumplan propósitos significativamente diferentes a los de los espermatozoides, en algo se parecen. Ambos tipos desarrollan la exocitosis, un proceso que, como indica su nombre, consiste en retirar algo del interior hacia el exterior.

La exocitosis permite a las células del cerebro transmitir neurotransmisores entre sí, mientras que el mismo proceso ocurre en los espermatozoides para liberar factores de fertilización.

La evolución podría estar detrás de la similitud entre el cerebro y los testículos

Pero, ¿cómo es que dos órganos tan distantes y diferentes pueden parecerse tanto? ¿Qué hay detrás de las proteínas comunes entre el cerebro y los testículos? Aunque aún no hay consenso, los investigadores han planteado una hipótesis para explicarlo. En su artículo, indican que este proceso podría deberse a la especiación.

Hombre sosteniendo una figura plana de un cerebro humano.

Puede que las presiones de selección pudieron hacer que ambos órganos evolucionen de manera convergente, lo que a su vez, pudo mantenernos distintos a otras especies. Esta idea es apoyada por la presencia de 60 genes exclusivos de los seres humanos, muchos de los cuales se encuentran precisamente en el cerebro y los testículos. Como escriben los autores en su artículo:

“Los niveles más altos de expresión en la corteza cerebral y los testículos sugirieron que estos genes pueden contribuir a características fenotípicas que son exclusivas de los humanos, como la capacidad cognitiva mejorada”.

Lo cierto es que aún no está claro el porqué del vínculo entre el cerebro y los testículos, pero el hallazgo resulta gracioso si recordamos la creencia popular de que los hombres piensan con sus partes inferiores. ¿Será que sí hay una base científica para ello?

Referencia:

Brain and testis: more alike than previously thought? https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsob.200322

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