Por lo general, se sabe que los bebés prematuros suelen ser más vulnerables a desarrollar problemas de salud. Ahora, se sospecha que su nacimiento prematuro también pueda interferir en su coeficiente intelectual (IQ) tanto durante su infancia como en su adultez.

Para estudiar el posible fenómeno, el departamento de psicología de la Universidad de Waewick unió fuerzas. Al final, fijaron su atención en los casos de nacimientos prematuros o de bebés de poco peso y cómo ellos podrían influenciar el desarrollo de sus capacidades cognitivas futuras.

Una vez finalizado su metanálisis con datos internacionales, los investigadores publicaron sus conclusiones en JAMA Pediatrics. Gracias a ellos, podemos comprender con más detalle la dinámica que parece haber entre los nacimientos tempranos y las capacidades cerebrales de los bebés.

Sobre el nacimiento prematuro y su relación con el coeficiente intelectual

Foto en blanco y negro de mano de bebé siendo sostenida en la palma de la mano de un adulto.
Vía Pixabay.

Para el estudio, se identificó como nacimiento muy prematuro aquel ocurrido antes de las 32 semanas de gestación. Igualmente, se reconoció como nacimientos de bajo peso aquellos que registraran un peso menor a 1.500 gramos.

En total, se estudiaron los datos de 1.068 adultos que tuvieron una o ambas condiciones durante su nacimiento y otros 1.067 individuos de control que tuvieron un alumbramiento “a término”, es decir, en su debido tiempo. Para recopilar sus datos, se contó con la información recopilada entre 1978 y 1995 en 6 estudios realizados en Australia, Nueva Zelanda y diversos países de Europa.

“Hemos descubierto que nacer muy prematuros o con un peso muy bajo al nacer sigue teniendo un impacto a largo plazo muy significativo en el coeficiente intelectual promedio en comparación con sus pares en 7 países diferentes”, comentó Robert Eves, primer autor del estudio.

Los datos revelaron que el IQ promedio entre la población de control era de 100. Por su parte, el visto coeficiente intelectual entre quienes tuvieron un nacimiento prematuro o de poco peso rondo los 88 puntos –lo que implica una diferencia de 12 puntos de IQ entre ambos grupos–.

Dicha brecha se mantuvo incluso al remover los individuos con IQs menores a 70 –que poseían una discapacidad neurosensorial infantil o una discapacidad de aprendizaje–. En esos casos, el promedio aumentó un poco, llegando a 90,2. Pero, igualmente estaban separados por 9,8 puntos de la población control.

¿Qué significa para la medicina?

Rostro de bebé con ojos azules mirando hacia arriba.
Vía Public Domain Pictures.

Con lo anterior, se observa que la investigación abre las puertas a un fenómeno internacional. En otras palabras, se ha resaltado cómo la relación entre el nacimiento prematuro o el bajo peso al nacer pueden afectar el coeficiente intelectual de las personas desde su niñez hasta su adultez, sin importar en dónde se encuentren.

Pero, su alcance no se ha quedado allí. La información recopilada también ha permitido ver una nueva posible solución para la situación. Con ella, al ofrecer apoyo especial a los niños con cualquiera de las dos condiciones antes mencionadas, se podría asegurar un mayor y mejor impulso de su aprendizaje durante la niñez.

En resumen, el reciente estudio nos prueba que un bajo coeficiente intelectual puede derivar de un nacimiento prematuro o de bajo peso. Adicionalmente, señala que la situación es equiparable entre naciones y que, se podría contrarrestar con apoyo educativo especial para quienes lo necesiten. En otras palabras, nos han paseado por una nueva problemática, su alcance y, finalmente, cómo podemos hacerle frente.

Referencia:

Association of Very Preterm Birth or Very Low Birth Weight With Intelligence in Adulthood. An Individual Participant Data Meta-analysis: doi:10.1001/jamapediatrics.2021.1058

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