Persona con COVID-19 severo entre representaciones del SARS-CoV-2 causantes de la reacción exagerada de los anticuerpos.
Crédito: Thom Quine.

La información que obtenemos sobre el coronavirus y sus efectos es cada vez más detallada. Aun así, estamos lejos de conocer todo sobre él y lo que puede hacer en nuestro organismo a corto y largo plazo. De allí que los nuevos datos sobre los anticuerpos “rebeldes” y su relación con el COVID-19 severo sean vitales para aprender a hacerle frente a la enfermedad.

Dicha conexión entre ambos elementos fue señalada por primera vez en un reciente estudio publicado en la revista científica Nature. Dentro de él, los autores Eric Y. Wang, Tianyang Mao y Aaron M. Ring señalan la existencia de los anticuerpos “rebeldes” y cómo esta puede favorecer el deterioro del organismo durante una infección por SARS-CoV-2.

A los anticuerpos rebeldes, también conocidos como “autoanticuerpos” se los diferencia de sus contrapartes comunes debido a los objetivos que eligen dentro del organismo. Ya que, mientras que deberían existir para atacar a los patógenos externos, ellos terminan afectando los propios tejidos sanos del cuerpo.

Una espada de doble filo

Para el caso de la nueva investigación, se estudió la presencia de anticuerpos rebeldes en 194 personas con COVID-19 leve, moderado o severo. Cuando se procesaron los datos, inmediatamente fue posible observar que aquellos con los casos más graves de coronavirus eran también quienes tenían mayores números de autoanticuerpos.

En otras palabras, su organismo había tenido una respuesta inmune fuerte contra el SARS-CoV-2, pero aun así no había podido defenderse. Todo debido a que los anticuerpos rebeldes atacaron otros tejidos sanos del cerebro, los vasos sanguíneos, las plaquetas, el hígado y/o el tracto gastrointestinal.

Como consecuencia, el aumento de anticuerpos significó un problema para el organismo, en lugar de una mejoría. De allí que, como indicó Ring, se pueda ver a los anticuerpos como una “espada de doble filo” ante el COVID-19. Después de todo, por un lado puede ayudar a controlar el virus. Pero, del otro, también pueden ser exactamente la causa por la que la enfermedad empeore.

¿Los casos de COVID-19 severo son siempre a causa de los nuevos anticuerpos?

Virus SARS-CoV-2.
Crédito: iSO-FORM LLC.

No. Los investigadores probaron en un modelo con ratones la posibilidad de que la presencia previa de autoanticuerpos pudiera funcionar como un indicador temprano del posible progreso del coronavirus. Efectivamente, aquellos roedores que manifestaron la presencia de anticuerpos rebeldes antes del COVID-19 terminaron presentando un caso severo de la enfermedad.

Es decir que, no solo se puede ver la presencia de los autoanticuerpos en pacientes con COVID-19 como un indicador de su salud en el momento. De hecho, también se podría monitorear su presencia en las personas que no se han contagiado.

De esa forma, tendrían una forma de calcular el riesgo particular de cada individuo en caso de contagio. Lo que ayudaría a determinar quiénes forman parte de las poblaciones más vulnerables y que, por ende, deberían protegerse con más ahínco del virus.

Es vital que pongamos la vacunación como prioridad máxima

“Nuestros hallazgos refuerzan la importancia de vacunarse. (…) El hecho de que incluso las infecciones leves estén asociadas con la producción de autoanticuerpos subraya el potencial de consecuencias para la salud a largo plazo del COVID-19”, comentó Iwasaki.

Tal como lo recalca la profesora de inmunobiología, la vacunación contra el COVID-19 podría ser lo que haga la diferencia a la hora de evitar un caso severo de la enfermedad a causa de la producción de los anticuerpos rebeldes. Ya que, si todos nos vacunamos, el virus no tendrá oportunidad de hacer daño a los tejidos, incluso si llega a entrar a nuestro organismo.

Como si eso fuera poco, también podría ayudar a superar otro nuevo problema que ha surgido entre los supervivientes al virus: el LongCOVID. Según parece, los efectos de la enfermedad pueden seguir molestando a una persona hasta meses después de haberla “superado”. Algo que según parece, puede ocurrirle incluso a quienes tuvieron casos leves, ya que las respuestas de anticuerpos igual se disparan.

Ya sabíamos que no todos tenían el mismo riesgo de sufrirla. Pero ahora contamos con un nuevo indicador que nos permitirá identificar claramente a los individuos con más posibilidades de desarrollarlo. Otro detalle que nos ayudará a hacer frente de mejor forma a la enfermedad, de la mano con la recepción de las vacunas.

Referencia:

Diverse Functional Autoantibodies in Patients with COVID-19: https://doi.org/10.1038/s41586-021-03631-y