Dos hemisferios del cerebro vistos desde arriba.

El litio se ha usado durante mucho tiempo como tratamiento farmacológico para una variedad de trastornos psicológicos, y ahora un nuevo estudio ha encontrado un aparente vínculo entre su distribución en el cerebro y el riesgo de suicidio.

Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports, se basan en una mínima población humana, pero los científicos los consideran relevantes. Tal parece que la cantidad de litio presente en el cerebro de las personas puede jugar un papel en la prevención del suicidio.

Litio, un elemento con múltiples usos

Al escuchar sobre litio, la mayoría pensará de manera casi automática en un elemento más dentro de la tabla periódica. Y aunque su nombre sea simple, a lo largo de la historia ha tenido numerosos usos en campos muy diversos.

Por ejemplo, los entusiastas de la electrónica lo reconocen como un material fino útil para fabricar baterías; en el pasado, también fue un ingrediente en el refresco 7 Up; y los psicólogos y psiquiatras lo usaron durante el siglo XIX para tratar afecciones como la “gota cerebral” y el nerviosismo general.

Estudios más recientes han revelado que también puede ser útil para una variedad de trastornos mentales como la manía, el trastorno bipolar y la depresión. Sin embargo, el litio debe usarse con mucho cuidado ya que puede ser tóxico para el cerebro administrado en altas dosis.

¿Qué función cumple el litio en nuestro cerebro?

Lo curioso es que, pese a su potencial, los científicos aún no tienen muy claro cómo funciona en nuestro cuerpo, ya sea ingerido en alimentos o agua, o a través de medicamentos. Interesados por aclarar un poco el panorama, los investigadores decidieron explorar un poco su papel en el cerebro.

Para ello, tomaron 139 muestras de los cerebros de tres personas fallecidas: la primera murió de manera natural, sin nunca tomar litio con fines terapéuticos; la segunda tampoco tomó litio, pero la causa de su muerte fue suicidio; la tercera tomó litio, pero también tuvo muerte natural.

Entonces las sometieron a un técnica novedosa denominada coincidencia inducida por neutrones (NIK, por sus siglas en inglés). Como sugiere su nombre, consiste en disparar neutrones a ciertas secciones del cerebro para que el litio los absorba; luego, los científicos miden los productos de desintegración derivados de dicho proceso, pudiendo determinar así los lugares en los que estaba el elemento así como sus cantidades en la muestra.

Presencia y distribución del litio en el cerebro vinculadas al suicidio

Cuerda con nudo comúnmente vinculado con el suicidio.

Los resultados mostraron que los cerebros de los dos sujetos que tuvieron muerte natural tenían mucho más litio en la materia blanca que en la materia gris del cerebro. En cambio, la víctima del suicidio tenía mucho menos litio en la materia blanca frente a la materia gris. Cabe destacar que la materia gris está relacionada con el pensamiento superior, mientras que la materia blanca interviene en la transferencia de información.

“En contraste con el suicidio, podríamos probar empíricamente concentraciones de litio endógeno significativamente más altas en la materia blanca en comparación con la materia gris como una tendencia general en individuos no suicidas y concentraciones de litio más bajas en las regiones que modulan las emociones en el suicidio”.

Estos resultados también coinciden con los de otros estudios recientes que también exploraron la distribución del litio en el cerebro. Uno de ellos mostró que las personas que reciben mayores concentraciones de litio a través del agua potable tienen menos probabilidades de suicidarse.

Curiosamente, otros hallazgos arrojaron vínculos entre los niveles de litio en el agua y las tasas de delincuencia local e incluso la aparición de enfermedades neurodegenerativas.

El primer mapa de distribución de litio en el cerebro

Esta es la primera vez que una investigación arroja un mapa tridimensional de alta resolución del contenido de trazas regionales de litio en el cerebro humano para individuos no medicados con el elemento.

Médico sosteniendo un holograma de un cerebro.

“Nuestros resultados son bastante innovadores, porque pudimos por primera vez determinar la distribución del litio en condiciones fisiológicas”, dijo la autora principal, Jutta Schöpfer.

“Ya que pudimos determinar cantidades traza del elemento en el cerebro sin administrar primero la medicación y porque la distribución es tan clara diferente, asumimos que el litio tiene una función importante en el cuerpo”.

Su conclusión fue que la distribución de litio en el cerebro era “casi diametral con respecto al colectivo de control, donde la relación era mayor a uno, por lo que se podría considerar un agotamiento agudo de litio en el suicidio”. Dicho de forma más simple, podría tratarse de un compuesto con funciones esenciales para la salud mental.

Referencia:

Position sensitive measurement of trace lithium in the brain with NIK (neutron-induced coincidence method) in suicide. https://www.nature.com/articles/s41598-021-86377-x