Si ha existido una figura capaz de fotografiar los escenarios más crueles de algunas de las guerras más importantes de la época contemporánea, esa es la de Robert Capa. Este personaje se convirtió en un mito en el mundo de la fotografía en la década de 1940, pero lo que no sabían en ese entonces es que este nombre en realidad se trataba de un pseudónimo utilizado por una pareja de fotoperiodistas muy talentosos: Endre Ernő Friedmann y Gerda Taro.

Nuestra historia comienza con Friedmann, un húngaro nacido en Budapest en 1913 que tuvo que salir de su país luego de que el gobierno fascista tomó el poder en 1930. A partir de entonces, comenzó una vida que consistiría en viajar de país en país trabajando como reportero gráfico.

León Trotsky, 1932, por Endre Ernő Friedmann
León Trotsky, 1932, por Endre Ernő Friedmann

Comenzó trabajando en la revista parisina Regards como un ayudante, pero a pesar de esto, y debido a que el resto de sus compañeros estaban cubriendo noticias en Alemania, Friedmann logró inmortalizar al político ruso León Trotsky mientras brindaba una conferencia en Copenhague en 1932. Se dice que fue capaz de tomar dichas fotografías porque su cámara pequeña marca Leica le permitía disimular en el público, y debido a eso logró capturar a un Trotsky que previamente se había negado a que lo fotografiaran.

Mientras estaba en París conoció a Gerta Pohorylle, quien se hacía llamar Gerda Taro, una fotógrafa que había cubierto la Guerra Civil Española y de la cual se enamoró. Juntos comenzaron a viajar juntos para capturar momentos importantes en la historia y, de alguna manera, siempre lograban plantarse en el ojo del huracán de todos los conflictos y guerras de la época.

Gerda Taro tomando una fotografía
Gerda Taro tomando una fotografía

Así, ambos decidieron que comenzarían a utilizar un pseudónimo para firmar sus fotografías, pues se mantenían inmersos en ambientes muy peligrosos. Así, nació el emblemático Robert Capa.

Así, en 1936 apareció la primera exposición bajo la firma del mítico Robert Capa, quien era descrito como un periodista estadounidense que había viajado a Europa para fotografiar la guerra. Dicha exposición fue un éxito rotundo que le dio el impulso que Friedmann y Taro necesitaban para continuar con su carrera en el fotoperiodismo.

“Muerte de un miliciano”, 1936, por Robert Capa
“Muerte de un miliciano”, 1936, por Robert Capa

Ambos personajes viajaron a España para cubrir el enfrentamiento bélico que estaba ocurriendo en 1936, y lograron captar momentos importantes de la defensa de Madrid, la Batalla del Ebro, la despedida de las Brigadas Internacionales o la Batalla de Brunete.

La fotografía más importante que tomaron en aquel entonces fue publicada en la revista Life y la titularon “Muerte de un miliciano”, una imagen cruda que captura el momento en el que el soldado Federico Borrell García cae debido al impacto de una bala.

La misma generó mucha polémica en el medio, pues se debatía si la misma era real o se trataba de una farsa. No se sabe a ciencia cierta si fue Friedmann o Taro quien tomó la fotografía, pues está firmada bajo el pseudónimo que utilizaban ambos.

Pared baleada durante la Guerra Civil Española
Pared baleada durante la Guerra Civil Española

Durante su tiempo en España, una tragedia ocurrió para la pareja. Un tanque que huía durante una retirada republicana atropelló a Gerda Taro, causándole la muerte. Así, Friedmann debió continuar por su cuenta el viaje que había iniciado junto a ella.

Muchos años después se descubrió, gracias a una publicación de Twitter, que a Gerda le tomaron una foto durante sus últimos momentos de vida, mientras era atendida por un profesional de la salud.

Endre Ernő Friedmann, Robert Capa, trasladándose en un camión
Endre Ernő Friedmann trasladándose en un camión

Luego de esto, Friedmann tuvo que continuar su trabajo, pero esta vez en uno de los peores escenarios a los que se enfrentaría: la Segunda Guerra Mundial. Bajo el nombre de Robert Capa, viajó por Italia, Reino Unido y el norte de África entre 1941 y 1945 documentando las tragedias.

En la época, publicó fotografías con un estilo diferente que se caracterizaba por el movimiento. En su libro de memorias titulado “Ligeramente desenfocado”, explicó que de las más de cien imágenes que había tomado, se lograron recuperar apenas once luego del proceso de revelado. Estas son conocidas como “Las once magníficas” y forman parte del mejor rescate fotográfico de la época.

Desembarco de Normandía, Robert Capa
Desembarco de Normandía, una de ‘Las once magníficas’ de Robert Capa

Friedmann, con una carrera y un nombre consolidado en el fotoperiodismo, se juntó entonces con David Seymour “Chim”, Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandivert, Maria Eisner y Rita Vandivert, para fundar la agencia Magnum. Esta es una de las agencias de fotografía más famosas del mundo, incluso en la actualidad.

Durante la época, también se publicaron fotografías a color de Capa. En estas, se mostraban escenarios completamente distintos a las imágenes en blanco y negro, pues eran menos agresivas y más vitales.

Visitantes a la espera de la tumba de Lenin en la Plaza Roja de Moscú, 1947, por Robert Capa / Magnum
Visitantes a la espera de la tumba de Lenin en la Plaza Roja de Moscú, 1947, por Robert Capa / Magnum

Durante su viaje a Japón e Indochina, y luego de oficializar su identidad como Robert Capa, ocurrió el incidente que acabaría con la vida de Capa. En medio de una expedición del ejército francés, el fotógrafo, en su afán por capturar la imagen perfecta, se bajó del jeep en el que se estaba trasladando y pisó en un lugar donde había una mina, la cual estalló y lo hirió de gravedad. Se cuenta que falleció de camino al hospital, con su cámara aún colgada a su cuello.

Una de las últimas fotografías de Robert Capa, tomada el 25 de mayo de 1954 antes de que pisara la mina que acabaría con su vida
Una de las últimas fotografías de Robert Capa, tomada el 25 de mayo de 1954 antes de que pisara la mina que acabaría con su vida

Su influencia va más allá del mundo de la fotografía. La misma incluso se traslada al cine, específicamente en la película de Steven Spielberg llamada ‘Rescatando al soldado Ryan’, de 1998. El director de la cinta se inspiró en ‘Las once magníficas’ del fotógrafo para darle veracidad a su historia y así lograr replicar, de la forma más veraz posible, la visión del conflicto bélico que el gran Robert Capa reflejó en sus imágenes durante su vida.