Pictogramas prehistóricos de humanos combatiendo entre sí.
Vía Wikimedia Commons.

La historia y sus recovecos son misterios que, incluso ahora, la humanidad trata de descifrar por completo. Por ahora, estamos encaminados, pero aún es mucho lo que nos queda por descubrir. Sobre todo, si consideramos cómo algunos de los eventos que ya consideramos parte de nuestra narrativa, podrían no ser lo que creíamos; tal como ha ocurrido con el caso de los actos de violencia en Jebel Sahaba.

Hasta el momento, se ha considerado a esta zona en el norte de Sudán como la prueba más antigua de la guerra humana. En ella, se han encontrado cuerpos de hombres, mujeres y niños que, aparentemente, pudieron ser víctimas de una matanza producida por la guerra. Pero dicha concepción podría estar a punto de cambiar luego de que se analizaran con más detalles los restos humanos allí hallados.

El cementerio prehistórico de Jebel Sahaba

Según se ha reportado, el cementerio de Jebel Sahaba tiene aproximadamente 13.400 años de antigüedad. En él, se han encontrado cientos de huesos de cadáveres humanos.

En cada uno de ellos, desde su primer avistamiento en los sesenta, se han observado heridas que llevaron a suponer a la ciencia que nos encontrábamos ante los vestigios de la primera guerra humana. No obstante, ahora que otros investigadores han dado un vistazo más cercano a los restos, sus conclusiones nos presentan una idea distinta.

Ubicación de Jebel Sahaba en Sudán.

En tan solo los 61 cuerpos que analizaron, fueron capaces de encontrar 107 heridas que antes no se habían identificado. En la mayoría de los casos, estas sugerían haber sido causadas por elementos punzantes –como espadas o flechas– o ser fruto de combate cuerpo a cuerpo directo.

Sin embargo, no todas las heridas tenían el mismo nivel de curación, lo que indica que no todas fueron infligidas al mismo tiempo. Fue justamente esa nueva información la que llevó a los investigadores a suponer que, las masacres ocurridas en Jebel Sahaba, se debieron a emboscadas y actos de violencia separados, en lugar de un gran y único evento bélico.

Entonces… ¿Jebel Sahaba no es el testimonio de la guerra más antigua de la humanidad?

Al menos según las más recientes evidencias, no. De hecho, los restos analizados nuevamente parecen apuntar a que, en su lugar, los pobladores de esta zona se vieron afectados por variadas agresiones separadas.

Hasta la fecha, se creía que la cantidad de restos encontrados en Jebel Sahaba eran testimonio de la violencia ocurrida durante la guerra más antigua de la humanidad. Pero, los datos de tanto la cantidad de heridas, como su tipo y nivel de curación nos indican que es poco probable que todas fueran fruto de un mismo conflicto bélico.

Como consecuencia, nos encontramos con una nueva hipótesis que plantea la posibilidad de que muchas de las heridas y muertes fueran frutos de enfrentamientos aislados en el tiempo. Debido a ello, lo único que uniría a una muestra de violencia con la otra sería que todas se dieron en un mismo territorio.

¿Cuál fue la verdadera causa de la violencia?

Huesos de humano dejados entre los restos de la guerra y violencia que hubo en Jebel Sahaba.
Crédito: Marta Mirazón Lahr. Vía Elespanol.com

Ahora, los casos de violencia sostenida en Jebel Sahaba llevaron a los científicos a hacerse una nueva pregunta: ¿por qué hubo tantos enfrentamientos en ese lugar? Según su perspectiva, la respuesta está en el momento histórico.

Trece milenios en el pasado, el mundo se encontraba enfrentando el cambio climático del paso de la última glaciación al comienzo del período húmedo africano. Por dicho motivo, los recursos de esta zona de Sudán eran escasos y, probablemente, el área de Jebel Sahaba fungió como refugio para tribus de humanos que buscaban un espacio para establecerse.

Los problemas iniciaron entonces por la propia escasez de los recursos que muy posiblemente avivó los enfrentamientos entre tribus. Todo ya que solo así podrían asegurar lo que requerían para sobrevivir.

Claramente, esta idea es aún preliminar y deberían realizarse más investigaciones antes de declarar algo con seguridad. Sin embargo, al menos el estudio ya nos ha mostrado que la historia que creíamos que se desarrolló en Jebel Sahaba no fue como nos la han contado y que la violencia que se evidenció allí pudo tener más causas que las anteriormente consideradas.

Referencias:

New insights on interpersonal violence in the Late Pleistocene based on the Nile valley cemetery of Jebel Sahaba: DOI: 10.1038/s41598-021-89386-y