Hombre prehistórico tatuado.
Crédito: Kevin Webb/Museo de Historia Natural, Londres.

El uso de diseños permanentes en la piel se ha vuelto cada vez más popular en la actualidad. Sin embargo, la realidad es que no puede estar más lejos de ser una novedad. Investigaciones anteriores han probado que se trata de una práctica milenaria y, ahora, la ciencia ha descubierto a la “máquina de tatuajes” prehistórica que la hizo posible en primer lugar.

El estudio que la trajo a la luz fue llevado a cabo por los arqueólogos Aaron Deter-Wolf, Tanya M. Peres y Steven Karacic. El trío trabajó en conjunto para analizar antiguas piezas prehistóricas que fueron encontradas hace décadas, pero clasificadas con demasiada amplitud.

Al final, el resultado de su esfuerzo se publicó en Journal of Archaeological Science: Reports. Dentro de él, vemos al grupo de investigadores presentar cuatro piezas de huesos de aves como los vestigios de la primera “máquina de tatuajes” de la historia humana.

¿Cómo descubrieron esta máquina de tatuajes prehistórica?

Huesos de la presunta máquina de tatuajes prehistórica.
Crédito: Deter-Wolf et al., J Archaeol Sci Rep, 2021.

Todo comenzó con la decisión de los científicos de dar una mirada más detallada a algunos hallazgos de Fernvale, un antiguo sitio arqueológico norteamericano. Las piezas de hueso como tal habían estado en el registro desde 1985. No obstante, solo habían sido categorizadas como “punzón”, por lo que no había podido aprender mucho de ellas.

Según reportan los investigadores, al analizar más detalladamente el estilo de los huesos, las marcas en su estructura y los rastros de pigmentos en ellos, fue posible notar el uso tan específico que tenían en la antigüedad. Básicamente, podrían considerarse como la versión prehistórica de una “máquina de tatuajes” –siendo los bordes punzantes de los huesos huecos la “aguja” y sus cavidades los tubos por los que pasar la tinta–.

Deter-Wolf et al., J Archaeol Sci Rep, 2021.

Dichos pigmentos también se identificaron en otro par de huesos huecos y cóncavos encontrados cerca de los llamados “punzones”. Por lo que parece, podrían haber sido los recipientes que contenían la tinta durante el proceso de tatuado.

Lo último viene respaldado también con el hecho de que cada uno de estos elementos mostró rastros de tintas rojas o negras. Ambos son pigmentos comunes de la época prehistórica.

¿Qué hemos podido aprender de esta herramienta prehistórica?

Hombre prehistórico.
Vía prozesa.com

Los nuevos datos obtenidos señalan que los huesos huecos de pavo –específicamente de la especie Meleagris gallopavo– fueron usados como una máquina de tatuajes prehistórica entre el 3.500 y el 1.600 a. C.

Con dicha información, se prueba que los tatuajes estuvieron entre la humanidad, más de mil años antes de lo que se creía. Hasta ahora, la muestra de herramienta de tatuaje más antigua era una espina de cactus datada de al menos hace 2 mil años.

Ahora, los nuevos datos obtenidos nos muestran que mil años antes de esa espina de cactus, la humanidad ya sabía cómo colocar tinta permanente en su piel.

Además de esta aclaratoria, la investigación recién realizada también es un testimonio de lo que se puede descubrir al perfeccionar el método de análisis de hallazgos arqueológicos. Para los investigadores, colocar todo elemento afilado bajo la categoría de “punzón” no es suficiente. Sobre todo cuando observados todo lo que se podría descubrir si tan solo nos dedicamos a observar con un poco más de atención.

Referencia:

Ancient Native American bone tattooing tools and pigments: Evidence from central Tennessee: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2021.103002