Coronavirus gigante en medio de una de las calles de China.
Vía Pixabay.

Desde el pasado 9 de mayo, presuntos documentos filtrados han relacionado a China y al coronavirus con un plan de posibles armas biológicas. O, al menos, estos han sido los rumores que se han dispersado sobre el tema.

Por ahora, las perspectivas sobre el asunto están divididas y no es posible afirmar con claridad si una u otra postura están en lo correcto. Debido a esto, lo mejor que podemos hacer es dar un vistazo general, para tener una visión panorámica de lo que ha rondado esta noticia y de las diferentes visiones que la rodean.

“El origen antinatural del SARS y las nuevas especies de virus artificiales como armas biológicas genéticas”

Este es el nombre del documento que ha causado revuelo en la red. Su publicación, que data de 2015, muestra la existencia de estudios alrededor de coronavirus como el SARS-CoV original y consideraciones sobre su posible uso en un escenario bélico, según mostró el Wall Street Journal. Esto específicamente en el caso de una guerra biológica.

Dentro de los presuntos documentos filtrados de China se citó la llegada de una “nueva era de armas genéticas” que incluían al coronavirus del SARS. Esto según lo citado por ANI, a través de Weekend Australian que se publicó en el portal news.com.au.

Estas discusiones sobre el posible uso armamentístico del coronavirus, son lo más cercano a una “prueba irrefutable” que se tiene, según comenta Peter Jennings. Adicionalmente, el director ejecutivo del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), también comentó que:

“Creo que esto es significativo porque muestra claramente que los científicos chinos estaban pensando en la aplicación militar de diferentes cepas del coronavirus y pensando en cómo podría implementarse”, según news.com.au.

Ahora, pensar en la aplicación militar del virus no es exactamente lo mismo que ponerla en práctica. De allí que exista otra corriente de pensamiento que haya surgido para indicar que lo expuesto en los documentos no es muestra de que China haya intentado desarrollar armas biológicas.

¿China intentó o no desarrollar armas biológicas con el coronavirus? Esto se dice de los documentos filtrados

Seguro con candado sobre puerta roja y cerraduras haciendo referencia a los documentos secretos filtrados de China.
Crédito: Reinhold Möller.

Según la perspectiva de otros portales como Checamos AFP, los documentos filtrados efectivamente hablan sobre las armas biológicas y sobre el coronavirus, pero no incriminan a China. Para sustentar su afirmación, hicieron seguimiento a la publicación que hizo viral esta noticia: el reportaje de la presentadora australiana, Sharri Markson, para Australian Sky News.

Según los su recopilación, en el reportaje solo se hacen cinco citas directas del libro, las cuales contienen los siguientes tópicos:

  1. La mención de la “nueva era de armas genéticas”.
  2. Un recuento de los avances científicos hechos hasta la fecha sobre la congelación y areosolización de agentes biológicos.
  3. Una recopilación de las condiciones adecuadas para la liberación de partículas de agentes biológicos.
  4. Una proyección sobre las posibles consecuencias y conflictos de una guerra biológica.
  5. Una mención sobre el terror psicológico que puede causar un arma biológica.

Ahora, a pesar de que cada uno de los puntos muestran un claro interés en el tema, sus detalles y consecuencias, realmente no señala en ninguna parte directamente que China haya estado trabajando en convertir a ningún tipo de coronavirus en un arma biológica.

Igualmente se podría inferir que una muestra de tal interés años atrás tuvo el tiempo para aflorar en acciones concretas. Pero, por los momentos, no existen pruebas contundentes de esto.

Entonces… ¿qué creer?

En casos como estos, la mayoría de las veces quedan dudas en el aire. Ya que los temas no se llegan a aclarar por completo y se manejan por secretismos. Por esto, lo mejor que podemos hacer es mantener un constante ejercicio de consciencia y reflexión.

Para esto, no solo debemos considerar las fuentes que las traen a nosotros, sino las implicaciones que cada escenario tendría y quiénes podrían salir o no perjudicados en cada uno. De este modo, podremos tener una idea más clara de lo que está en juego y –aunque no podamos tener una respuesta clara– al menos podremos haber indagado lo suficiente en nuestra mente y la web como para no caer en la premisa de una falsa noticia.

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