Ciertas creencias pierden validez con el paso del tiempo, probablemente como parte de nuestro propio proceso evolutivo, mientras que otras parecen tan valederas que permanecen. Como ejemplo, una serie de consejos para mejorar la salud mental publicados por un sacerdote y académico británico llamado Robert Burton en 1621.

En su libro “La anatomía de la melancolía”, el erudito recopiló más de 2,000 años de conocimiento sobre salud mental que abarcaban enfoques de la antigua filosofía griega hasta la medicina del siglo XVII en que vivió. Irónicamente, varios de estos consejos siguen siendo útiles, aplicables y recomendados por los especialistas de nuestros tiempos.

Hace un par de meses, la periodista y autora escocesa Amy Liptrot repasó la obra de Burton creando en el proceso una nueva publicación titulada “La nueva anatomía de la melancolía”. Con ella, nos ofrece una guía actualizada de salud mental, con consejos que han funcionado durante los últimos cuatro siglos.

1. Monitorea el estado de tu mente e identifica los patrones

Dicen que para poder comprender a otros hay que ponerse en sus zapatos. Hoy en día esa afirmación es cuestionable, pero Burton fue un buen ejemplo. En su obra explicó que él mismo padecía de la melancolía, un malestar que, para su época, abarcaba el desánimo, la depresión y la inactividad.

Para poder llegar a dicha conclusión, él mismo monitoreó su estado mental e identificó los patrones que la caracterizaban. Y aunque tenía momentos de bajo estado de ánimo, también reportó picos pronunciados de emociones, lo cual, los especialistas actuales, corresponde con el trastorno bipolar.

Mujer con ropa de invierno cubriendo su rostro frente al espejo.

Y aunque existe una clara raíz genética en los trastornos de salud mental, como indicó el mismo Burton, la ciencia actual ha identificado también una fuerte influencia ambiental. Sea cual sea el caso, el hecho es que el autoconocimiento parece ser un consejo de vital importancia en lo referente a la salud mental.

Aunque muchas personas son autoconscientes sin necesidad de apoyo externo, muchas otras simplemente no comprenden el porqué de su comportamiento. Pero tener una perspectiva de los estados alterados y de los factores que influyen en ello puede ayudar a abordar de manera más efectiva los trastornos psicológicos.

Hacernos conscientes de nuestro estado de ánimo, de lo que nos afecta y lo que nos alegra, motiva o hace sentir plenos, puede ayudar a manejar los desencadenantes para nuestro bienestar (y el de otros).

2. Báñate con agua fría y en espacios al aire libre

En TekCrispy hemos abordado los beneficios del baño desde diferentes perspectivas: la salud mental, la higiene, el cuidado personal y la protección contra enfermedades. Y aunque ahora parecemos bañarnos mucho más que nuestros antepasados, todo indica que este hábito también figuraba entre los consejos para mejorar la salud mental siglos atrás.

El mismo Burton lo mencionó en su recopilación publicada en 1621; recomendaba bañarse “en ríos frescos y agua fría” a cualquiera que estuviera interesado en tener una larga vida. Mike Tipton, director de investigación del Laboratorio de Ambientes Extremos de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, proporcionó una explicación del porqué:

“A medida que te acostumbras al estrés del agua fría y puedes lidiar mejor con eso a nivel psicológico y celular, a la vez está reduciendo la respuesta inflamatoria de otros estreses que que son las bases de cosas como la depresión”.

3. Mantente en contacto con la naturaleza

Mujer con gorra y mochila en un entorno en un bosque iluminado con la luz del sol.

Aunque Burton destacó el potencial de las hierbas y flores para limpiar la bruma mental, la melancolía y alegrar el corazón, reconoció que los efectos “regocijantes” de la naturaleza no provenían únicamente de su consumo. Actividades como la jardinería, la labranza y el arado también parecían jugar un papel en ello.

Estas afirmaciones fueron apoyadas por el jardinero y presentador británico Monty Don, quien también ha lidiado con depresión severa. “Encuentro que el mejor ejercicio se logra cuando está combinado con algún tipo de función”, afirma, por lo que las actividades al aire libre, que impliquen contacto con la naturaleza y tengan un propósito se recomiendan con frecuencia.

La ciencia ha confirmado que Burton no estaba equivocado. En los últimos años, numerosos estudios han revelado que las personas que viven en entornos con árboles, o que tienen contacto con la naturaleza cada cierto tiempo, tienen menor riesgo de padecer depresión. Y la evidencia ha llevado a las agencias sanitarias a hacer mayor énfasis en ello.

4. Habla de tu situación con personas cercanas

Dos mujeres jóvenes hablando mientras una de ella parece tener algún malestar de salud mental.

“Lo mejor manera de lograr alivio es contarle nuestra miseria a algún amigo, no tenerla ahogada dentro de nuestro pecho”, declaró Burton hace 400 años. Y cualquiera que tenga redes sociales en estos tiempos de seguro se habrá topado con una infografía que contiene este consejo.

Lo hemos dicho en varias oportunidades. Los humanos son seres sociales y necesitan de la interacción con otros, tanto durante los buenos como en los malos momentos. Irónicamente, la introspección y el aislamiento son comunes entre los humanos que padecen depresión; y, más importante aún, aunque el mecanismo parezca funcionar desde afuera, esto rara vez los hace sentir mejor.

Además, la risa tiene propiedades de alivio y sanación que, en grupo, pueden marcar la diferencia. Quizás por ello, Burton recomendó “usar amigos cuyas bromas y alegría te puedan contentar”.

Pero resulta que los beneficios de la risa en realidad tienen profundas raíces evolutivas. Como indicamos en una nota previa, la risa pudo haber surgido como un mecanismo de supervivencia y no únicamente de disfrute.

Conscientes de ello, los médicos de Dinamarca, Canadá y Reino Unido han empezado a aprovecharla prescribiendo a sus pacientes “recetas sociales” para su afección. Esto incluye cursos de arte, vista a museos, caminatas en grupo, entre otras actividades que propicien la interacción.

5. Mantén un equilibrio entre tu trabajo y tu vida

Si bien el trabajo es parte importante de nuestra vida, es necesario darle justo el espacio que se merece dentro de ella. Burton diferenció muy bien lo que era el “amor por el conocimiento” y un extremo de “demasiado estudio”.

Meditación en el trabajo.

Pasar demasiado tiempo encorvado, leyendo y escribiendo nos aleja de otras actividades que favorecen nuestro estado de ánimo, como el ejercicio, la ya mencionada socialización e incluso el sueño. En el proceso, nos acerca a los extremos temidos, el sedentarismo y la soledad que, según la evidencia, en nada favorecen nuestro estado de ánimo.

Pero bien sabemos que el estudio y el trabajo pueden ayudarnos también a relajar nuestra mente e incluso a encontrar respuestas para la preguntas que nos inquietan. El enfoque actual está orientado a aprovechar lo mejor de cada cosa para nuestro bienestar, encontrar un punto de equilibrio en el que podamos estudiar, trabajar y hacer todo lo planteado en los consejos anteriores para mantener una buena salud mental.

Todos estos puntos han estado presentes de forma tácita a lo largo de nuestra vida, pero pocos le han dado la importancia que merecen hasta que se vieron en la necesidad de hacerlo. La salud mental es tan necesaria como la física y, de hecho, puede promover esta última a través de hábitos saludables. Por ello, las tendencias actuales apuntan a velar por ella.

Referencia:

Who is free from melancholy? https://www.bbc.co.uk/programmes/m000j1yc

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