Aunque en muchas regiones el transporte público sea una opción económica y segura para desplazarse de un lugar a otro, existen sus riesgos. En los últimos años, y meses, se ha incrementado la concienciación sobre la importancia de prevenir las agresiones sexuales y proteger a las víctimas potenciales, y algo tan simple como tomar un Uber parece contribuir en ello.

Una nueva investigación publicada en la revista Information Systems Research arrojó la primera evidencia empírica sistemática de que una plataforma de viajes compartidos como Uber puede ser útil para prevenir agresiones sexuales en determinadas circunstancias.

¿Tienen algún impacto plataformas como Uber sobre la frecuencia de las agresiones sexuales?

Los taxis han constituido un negocio rentable desde hace mucho tiempo, y ofrecen beneficios significativos a sus usuarios. Entre ellos, la posibilidad de desplazarse rápidamente sin necesidad de perder tiempo haciendo paradas o escalas; además, ofrece cierta exclusividad al no tener que compartir el vehículo con otras personas más que los acompañantes (si los hay) y el conductor.

A pesar de ello, este medio de transporte se han subestimado un poco, y su impacto sobre la frecuencia de los delitos sexuales era poco conocido. La poca atención que ha recibido en los debates públicos sobre seguridad sexual nos ha dejado con poca información sobre su papel en este ámbito.

Interesados por explorar un posible beneficio derivado del uso de plataformas de transporte habilitadas por tecnología de la información, como Uber, y las agresiones sexuales, los autores usaron datos a nivel de hora de distrito sobre casos de recogidas en Uber y violaciones en la ciudad de Nueva York en 2015. Esto lo acompañaron con análisis espacio-temporales para confirmar o descartar la teoría de la actividad rutinaria planteada en la literatura criminológica.

¿Tomar un taxi o el transporte público?

Manos sosteniendo un teléfono en el que se está abriendo la aplicación de Uber junto a un autobús público.

Irónicamente, este nuevo estudio reveló que tomar un Uber puede reducir el riesgo de que un pasajero se convierta en víctima de agresiones sexuales. El uso del servicio específico de Uber en la ciudad contribuyó a una reducción del 6,3 por ciento de las agresiones sexuales en dicho período.

“Incluso un aumento del 1 por ciento en las recolecciones de Uber en un vecindario se traduce en una disminución de más del 3 por ciento en la probabilidad de agresiones sexuales”, dijo Jiyong Park de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro.

Los investigadores creen que este aparente efecto de protección se debe a que los taxis funcionan como una opción de transporte es más confiable y oportuna para desplazarse a un lugar seguro que el transporte público.

Tomar un taxi reduce las agresiones sexuales en circunstancias de riesgo

El análisis reveló también que esta protección adicional es más fuerte en vecindarios con transporte público inadecuado, como las afueras de la ciudad, y los vecindarios donde un mayor porcentaje de la población no es caucásica; incluso en aquellas circunstancias que parezcan incrementar la vulnerabilidad a las agresiones sexuales, como alrededor de establecimientos en los que sirven alcohol en las noches de fin de semana.

Aunque muchas personas aún duda de la seguridad que pudieran proporcionar los taxis, este estudio arroja evidencia importante de que tomar uno puede hacer la diferencia entre ser o no víctima de agresiones sexuales.

Mientras tanto, los formuladores de políticas y el público en general podrían apoyar otras investigaciones de este tipo para encontrar estrategias más efectivas para prevenir los ataques, apoyar a quienes ya fueron víctimas y hacer justicia.

Referencia:

The Deterrent Effect of Ride-Sharing on Sexual Assault and Investigation of Situational Contingencies. https://pubsonline.informs.org/doi/10.1287/isre.2020.0978

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