Cuando pensamos en grandes mujeres en la aviación, la primera que aparece en nuestra mente probablemente es Amelia Earhart, pues fue la primera mujer en sobrevolar el Océano Atlántico. Sin embargo, así como ella, hay otra gran piloto que no solo se encargó de establecer un sinfín de récords en la aviación, sino que sus vuelos sirvieron incluso para mejorar la experiencia y seguridad de los pilotos. Su nombre es Jackie Cochran, la primera mujer en romper la barrera del sonido.

Jacqueline “Jackie” Cochran nació bajo el nombre de Bessie Lee Pittman el 11 de mayo de 1906 en Florida, en el seno de una familia muy humilde. Debido a los problemas económicos que tenían, ella tuvo que comenzar a trabajar con apenas seis años para ayudar a sus padres con el mantenimiento del hogar.

De su infancia se conoce poco, pues posteriormente negó sus orígenes y aseguró que creció como la hija adoptiva de una familia.

Así, conocida entonces como Jackie, se tuvo que ganar la vida como peluquera en una estética de Pensacola y posteriormente en Nueva York, en uno de los salones de belleza más famosos para entonces, el Saks Fifth Avenue. En 1936, se casó con Floyd Bostwick Odlum, uno de los empresarios más ricos del mundo, quien la ayudó a iniciar su marca de cosméticos, la cual bautizó como Wings.

Sin embargo, esta no era la verdadera pasión de Jackie, cosa que descubriría cuando su esposo le sugirió que debía pilotar el avión que anunciaba sus cosméticos. A partir de ese día, volar se convirtió en su pasión.

De los cosméticos a las nubes

Afiche publicitario de Wings, los cosméticos de Jackie Cochran
Afiche publicitario de Wings, los cosméticos de Jackie Cochran

En 1938, a solo dos años de haberse casado con Odlum y poco menos de lanzar su línea de cosméticos, Jackie Cochran ya se había convertido en la mejor mujer piloto de Estados Unidos. Ese año ganó la Bendix Race, una competencia que había sido diseñada originalmente para hombres, pero que gracias a ella y a la propia Amelia Earhart, se había permitido la participación de mujeres en la carrera.

 

El 24 de marzo de 1939, esta mujer se encontraba a 30 mil pies sobre el nivel del mar soportando 45 grados bajo cero y batiendo el récord de altitud jamás alcanzado por una mujer. En su libro ‘The Stars at Noon’, publicado en 1954, la piloto describió la experiencia:

“… Hice esto en un biplano cubierto de tela sin calefacción, sin presurización y sin máscara de oxígeno… casi me congelo. Todo esto fue parte de la evidencia acumulada que condujo a la presurización de la cabina y al uso obligatorio de la máscara de oxígeno por encima de ciertas altitudes”.

Heroes in Flight: Jacqueline Cochran - CTI Professional Flight Training

En 1940, luego de darse cuenta de las graves consecuencias de la guerra en la aviación del país, Jackie conversó con Eleanor Roosevelt para proponerle la creación de una división de mujeres pilotos que pudiera reemplazar a los hombres que habían ido a combate. Así, se creó la Women Airforce Service Pilots (WASP), una organización de vuelo doméstico no combativo que estaba a cargo de la propia Jackie, quien ayudó a formar a las futuras mujeres al mando de los aviones.

Pero Jackie no solo se quedó con los vuelos domésticos, sino que ella también se ofreció para ayudar en la guerra. Así, se unió a una organización llamada Wings for Britain, la cual se encargaba de transportar aeronaves construidas en Norteamérica hasta Gran Bretaña. Ahí pilotó un bombardero a través del Atlántico y se convirtió en la primera mujer en estar al mando de este tipo de aviones.

Luego de la guerra, el 18 de mayo de 1953, Jackie Cochran logró la hazaña por la que más sería recordada en la historia. En este día, abordó un Canadair F-86 Sabre y se lanzó a volar alcanzando una velocidad de 652.337 millas por hora, con lo cual se volvió la primera mujer supersónica de la historia.

De las nubes a la política

Jackie Cochran

Jackie continuó siendo un hito en la aviación, pero también se había interesado por otros temas, como la política. Así, a principios de 1952, ella y su esposo contribuyeron en la candidatura del general Dwight Eisenhower organizando una gran reunión en el Madison Square Garden en Nueva York. La misma fue grabada y presentada al propio Eisenhower, lo cual fue un factor determinante para que el político se interesara en participar en las elecciones del país de ese año.

Sin embargo, ahí no quedó su participación política. Jackie Cochran se postuló como congresista en 1956 para el distrito 29 de California, y aunque venció a cinco oponentes masculinos, no logró ganar las elecciones contra el candidato Dalip Singh Saund, del Partido Demócrata. Esta fue su primera y última candidatura política.

Aún así, Jackie continuó volando al menos hasta 1967, y mientras tanto, mantuvo su determinación para influenciar a otras mujeres que se apasionaban por volar, buscando igualar el campo para que hombres y mujeres se convirtieran en grandes pilotos por igual.

Falleció el el 9 de agosto de 1980 en su rancho de California, acompañada de su amado esposo, quien la apoyó hasta el final.