La idea de implantar chips en nuestros cerebros está sonando con fuerza. Eso incluye la posibilidad de que podamos interactuar con computadoras, incluso operar softwares y hasta comunicarnos con otras personas telepáticamente. Sin duda, es un escenario de ciencia ficción que nos emociona. Pero, ¿será posible establecer una conexión entre el cerebro humano y una computadora cuántica?

Una computadora cuántica es una máquina con la capacidad de realizar actividades y ejecutar procesos que un ordenador común no podría hacer. Todo ello, en mucho menos tiempo y sin consumir muchos recursos. Ahora bien, cuando se habla de interfaces cerebro computador (BCI, por sus siglas en inglés), la situación se torna un tanto complicada.

Antecedes tecnológicos aumentan las posibilidades de lograr una conexión entre el cerebro humano y una computadora cuántica

Cerebro sobre un fondo binario

Si bien la idea de conectar un cerebro humano a una computadora suena un poco descabellada, los antecedentes tecnológicos nos hacen pensar que hay grandes posibilidades de que suceda. Incluso, ya se usan en la industria de la medicina para estimular el cerebro y tratar enfermedades neuronales.

En ese sentido, TheNextWeb agrega que “las BCI son un zapato para convertirse en la próxima gran novedad en tecnología. Incluso es discutible que se conviertan en la corriente principal antes de que lo hagan los autos sin conductor”.

Sin embargo, hasta ahora, solo se limita a tratamientos médicos. Y, a pruebas en animales. Por ejemplo, Neuralink, la compañía de Elon Musk, ha experimentado con cerdos y monos. Estos últimos han jugado al MindPong con la mente. Por tanto, aumentan las posibilidades que los seres humanos nos podamos conectar neurológicamente con un ordenador cuántico.

Entre las BCI y las computadoras cuánticas hay un gran abismo

Dado el potencial de una computadora cuántica, y la gran diferencia con los ordenadores comunes, el punto de comparación entre estas y una interfaz cerebro computadora es abismal. No obstante, es probable “que el aprendizaje automático cuántico” pueda “resolver algunos problemas potenciales con las BCI”.

Considerando el artículo de TheNextWeb “no hay forma concebible de traducir nuestros pensamientos en control puro, un procesador de computadora no reaccionará directamente a nuestros pensamientos. Las ondas cerebrales tendrán que pasar por una especie de traductor digital para convertirse en datos que pueden enviarse a la nube para su procesamiento o terminar en un chip en el dispositivo donde se convertirán en datos de comunicaciones para ser procesados ​​en el sistema de destino. Y luego ese proceso también tiene que suceder a la inversa”.

Entonces, ¿será posible establecer una conexión entre el cerebro humano y una computadora cuántica? La respuesta no las dará el tiempo.

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