Por lo general, la risa tiene una connotación positiva entre los humanos. Está vinculada al disfrute de ciertas situaciones, a la conexión con otros seres humanos y animales, e incluso con la sensación de bienestar. Pero, ¿cómo fue que surgió este fenómeno social entre nosotros? ¿Qué dio origen a la risa entre los humanos?

Aún no hemos podido reconstruir del todo nuestra historia evolutiva, y la risa, asociada primordialmente con el disfrute, parece haber jugado un papel importante más bien en nuestra supervivencia.

El origen de la risa en los humanos

Mujer con expresión de risa al lado de un mono con expresión seria en referencia a su origen en los humanos.

La risa trasciende los límites culturales humanos; la vemos desde los primeros meses de vida, tras la exposición a conversaciones o situaciones, pero incluso en niños sordos o ciegos. Vemos que se trata de un rasgo innato en los humanos, y tal como indicamos en una nota previa, también se ha observado de manera particular en otras especies. De hecho, nuestros parientes, los primates, parecen tener un muy buen sentido del humor.

Los investigadores afirman que el origen de la risa en los humanos se remonta a entre hace 10 y 16 millones de años. Cuando nuestros ancestros empezaron a convivir en grupos grandes y, por consiguiente, a establecer sociedades más complejas, entró en juego otro factor clave para la supervivencia: la calidad de las relaciones.

Puede que la evolución favoreciera el desarrollo de estrategias cognitivas que ayudaran a crear lazos entre los individuos y, más importante aún, alianzas cooperativas en pro de la supervivencia del grupo. En parte, por ello, es que es tan necesario para nosotros llevarnos bien con las personas con las que convivimos.

La risa como expresión del disfrute del juego y su evolución hacia la supervivencia

Las nuevas y más frecuentes interacciones dieron lugar al juego, y este, a su vez, pudo haber propiciado la emisión de vocalizaciones que fueron evolucionando a las carcajadas que tanto nos gustan.

Monos jugando.

Es probable que la risa resultara de la dificultad para respirar durante el juego, pues bien sabemos que necesitamos aire para expresarla. Particularmente juegos como las cosquillas fomentan el comportamiento cooperativo y competitivo en los mamíferos jóvenes. Las vocalizaciones derivadas de este pueden interpretarse como expresiones de disfrute grupal, y esta consonancia pudo haber fortalecido los lazos positivos.

Lo que sí parece estar claro es que el origen de la risa y otras vocalizaciones primordiales en los humanos estuvo estrechamente relacionado con el estado de ánimo. Puede que no sea muy diferente a la forma en que se expresa un bebe: se ríe cuando experimenta excitación positiva, llora cuando siente angustia, y hace pucheros y rugidos cuando se enoja. Y, aunque crecemos y, en teoría, aprendemos a controlar nuestras emociones, estos motivos persisten.

Así fue como el origen de la risa favoreció la supervivencia de los humanos

Pero en nuestros ancestros el verdadero desarrollo se observó cuando empezaron a tener mayor control vocal. Poder emitir vocalizaciones de manera voluntaria, sin que hubiese ninguna razón subyacente, como dolor, rabia o alegría, definitivamente marcó la diferencia.

Esto fue posible, por supuesto, a medida que nuestros cerebros se volvieron más complejos. Y tal como sugirió un estudio que reseñamos días atrás, fue fundamental para el desarrollo del lenguaje.

Y aunque un gran poder conlleva una gran responsabilidad, este nuevo carácter voluntario ofreció nuevas posibilidades que favorecieron, tanto las relaciones, como los beneficios derivados de ellas. El control de las vocalizaciones constituyó una herramienta para acelerar y exacerbar los lazos sociales, hubiese o no simpatía real, a fin de aumentar las probabilidades de supervivencia.

La risa es un indicativo de cercanía, más no de la calidad de las relaciones

“La risa te conecta con la gente”, afirmó John Cleese en algún momento. “Es casi imposible mantener algún tipo de distancia o sentido de jerarquía social cuando simplemente estás aullando de risa”. Y en realidad resulta muy difícil negarlo.

De hecho, un estudio publicado en 2016 en la revista PNAS reveló que la risa puede ser un indicador del estado de las relaciones de quienes la emiten. En un experimento, pidieron a algunas personas que escucharan breves fragmentos de su risa simultánea de parejas de extraños y amigos. Cabe destacar que estos provenían de 14 sociedades diferentes.

El resultado fue muy convincente: con tan solo escucharlos reír y analizar aspectos acústicos, lograron distinguir de manera confiable a los que eran amigos de los que eran extraños.

Pero el hecho de que funcione para identificar los tipos de relaciones entre los humanos, no quiere decir que estas sean realmente de calidad. La cruel pero útil habilidad de fingir conexiones para obtener beneficios de supervivencia se ha mantenido hasta nuestros tiempos.

Referencia:

The evolutionary origins of laughter are rooted more in survival than enjoyment. https://theconversation.com/the-evolutionary-origins-of-laughter-are-rooted-more-in-survival-than-enjoyment-57750

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