A pesar de que la mayoría de las personas no lo recuerdan, cuando somos bebés recién nacidos el centro de memoria en nuestro cerebro ya está activo. El detalle está en que, tal como ha señalado una reciente investigación, este no funciona igual que cuando somos adultos.

El estudio que ha traído este tema a colación ha sido uno publicado recientemente en Current Biology. Detrás de su realización, estuvieron los investigadores Cameron T. Ellis, Lena J. Skalaban, Tristan S. Yates, Vikranth R. Bejjanki y Natalia I. Córdova, bajo la dirección de Nicholas B. Turk-Browne.

Sobre la memoria de los bebés, el funcionamiento del cerebro y la “amnesia infantil”

El enfoque del estudio se centró básicamente en el hipocampo de los bebés –el área del cerebro ubicada en el lóbulo temporal vital para la codificación de la memoria–. Por años, se ha creído que la “amnesia infantil” se debe a la falta de actividad de esta área en los bebés. Pero, la nueva investigación ha demostrado que ella se activa mucho antes de lo pensado.

“Amnesia infantil” es el nombre que se le ha dado a ese fenómeno de “pérdida” de los recuerdos de nuestra infancia profunda. Es decir, aquellos de cuando teníamos 3 años o menos.

Esta se trata de una ocurrencia generalizada en la población –que solo se puede evitar cuando se tienen condiciones especiales como la hipertimesia o supermemoria–. De resto, la población deja estas memorias atrás y nunca las recupera. Antes de crecía que se debía a una falta de actividad en el hipocampo. Pero ahora se ha visto que el centro de memoria del cerebro de los bebés sí está activo, solo que funciona de otra manera.

¿Cómo funciona la memoria de los bebés recién nacidos?

Foto en blanco y negro de bebé sonriente.
Vía Pixabay.

En general, a pesar de que no solemos recordar lo que ocurrió durante esta etapa de nuestras vidas, nuestra primera infancia es vital para el aprendizaje de habilidades que utilizaremos el resto de nuestra vida.

“Un misterio fundamental sobre la naturaleza humana es que no recordamos casi nada desde el nacimiento hasta la primera infancia, sin embargo, aprendemos mucha información crítica durante ese tiempo: nuestro primer idioma, cómo caminar, objetos y alimentos, y lazos sociales”, acotó Turk. -Browne.

En otras palabras, en esta etapa, aprendemos a caminar, a hablar, así como a relacionarnos con nuestro entorno y quienes nos rodean. Asimismo, aprendemos a identificar tanto personas como nuestros padres, hermanos y familiares, como otras criaturas, ya sean mascotas o animales salvajes.

Claramente, mucho del contexto y la conciencia sobre cada uno de estos elementos llega más tarde en la vida. Sin embargo, sin duda estos primeros pasos durante nuestra infancia profunda son los que cimientan las bases para que podamos desarrollarnos más adelante.

Bebé sonriente sentada en medio de set con temática marinera, sobre fondo azul.
Vía Pixabay.

Entonces… ¿cómo podemos decir que la memoria no está activa en el cerebro de los bebés? Todo tiene que ver con perspectiva.

La memoria de aprendizaje, como la antes mencionada, se encuentra en su mejor momento durante esta etapa. Sin embargo, aquella relacionada con los recuerdos más concretos –que podría verse como la memoria episódica– aún no hace presencia.

De allí que seamos capaces de asimilar habilidades o patrones de conducta, pero que no recordemos concretamente el momento en el que los aprendimos o quien nos los enseñó. A medida que envejecemos, nuestra capacidad de recordar gana fuerza y entonces logra captar los detalles que nuestra mente infantil no pudo guardar la primera vez.

Referencia:

Evidence of hippocampal learning in human infants: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.04.072

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