El rostro de un chico en un teléfono rodeado de bacterias
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Sin lugar a dudas, la tecnología se ha convertido en un instrumento de suma importancia en muchas industrias. Sin embargo, a raíz de la pandemia su utilidad ha sido cuestionada. En ese sentido, ¿realmente la tecnología ha ayudado a combatir la COVID-19?

Como bien se sabe esta terrible enfermedad nos tomó desprevenidos. En efecto, fuimos obligados a permanecer en el confinamiento como medida de prevención. No obstante, no estuvimos solos, la tecnología fue nuestra mano amiga.

Las redes sociales ayudaron a combatir la COVID-19

logos de varias redes sociales el rectángulos coloridos

En pleno bloqueo, las plataformas sociales se convirtieron en un refugio. En estas, encontramos un espacio donde interactuar con nuestros amigos y conocidos. Incluso, un lugar para aprender acerca de distintas áreas de interés. Si bien, las personas permanecían encerradas, estaban entretenidas. Ciertamente, la tecnología ayudó a combatir la COVID-19.

Además de ayudar a recrear a las personas, los avances tecnológicos también se vieron reflejados en el sector farmacéutico. El rápido desarrollo de las vacunas contra el COVID-19 se logró gracias al uso de herramientas adecuadas, laboratorios súper desarrollados y una gama de tecnologías que sin dudas han sido vitales durante este periodo llenos de amargos desafíos.

Incluso, hasta en el transporte de vacunas ha sido necesario el empleo de herramientas tecnológicas. Por ejemplo, la plataforma IoT  llamada SenseAware contribuye a mantener la temperatura ideal -70°C bajo cero- de las vacunas.

Uso de datos personales para controlar la pandemia

Más allá del desarrollo vacunas y de facilitar un espacio de interacción virtual, los sistemas tecnológicos han fomentado el registro de personas infectadas por el virus. Esto como una forma de llevar las estadísticas de la pandemia. Específicamente, detallar quienes han dado positivo al COVID-19, recibido vacunas e incluso procedencia.

Sin embargo, esta metodología se ha cuestionado. Muchas personas desconfían de este sistema y sugieren que sus datos van a parar a manos no adecuadas. Esto con la intención de emplearse para fines de marketing o hasta como medio para recibir ataques informáticos, según se revela en un estudio.

El autor de la investigación y profesor asociado de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, David Grande, comenta que “en algunos de los otros usos, la gente puede pensar: ‘Estoy contribuyendo con mis datos para el bien común, pero ¿cómo me protegerán como individuo?’”.

Entonces, ¿la tecnología ha ayudado a combatir la COVID-19? Rotundamente sí. Solo que cuando se trata de datos digitales la situación se complica porque están propensos a recibir ataques cibernéticos.

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