La situación actual del planeta con el aumento de la contaminación y la exacerbación del cambio climático no es un secreto para nadie. Los problemas ambientales se hacen cada vez más graves y las sociedades comienzan a ver sus repercusiones sobre ellas. ¿Son estas las primeras señales de la extinción de la humanidad?

Al igual que todo lo demás en el planeta –e incluso en el universo– la especie humana no será eterna. Es claro que pasaremos por los mismos procesos que otras criaturas o civilizaciones antes que nosotros y desapareceremos para dar paso al siguiente ciclo. Pero… ¿cuándo? ¿Estamos cerca del final o la humanidad aún tiene tiempo para existir?

En el calendario cósmico, los humanos apenas aparecimos en el último segundo del último día del último mes del año universal. Con esto en mente, nuestra existencia ya de por sí ha sido ínfima. ¿Esto nos da más posibilidades de extenderla o es una muestra de lo que nos espera?

El reconocido astrofísico y cosmólogo de la universidad de Harvard, Abraham ‘Avi’ Loeb, habló con Scientific American para responder algunas preguntas sobre este tema. Al final, publicó un escrito en el revelaba su perspectiva sobre la situación y el futuro de la humanidad.

Un pronóstico no tan favorable

Según, Loeb, en la actualidad, la ciencia debería dedicarse al estudio de elementos que vayan a favorecer directamente a la humanidad y su supervivencia. Entre ellos, menciona puntos como el cambio climático, la creación de vacunas e incluso la búsqueda de nuevos planetas habitables.

Sin embargo, destacó también que, en estos momentos, “el desafío social más vital es extender la longevidad de la humanidad”. Según sus propios comentarios, dados en una reciente conferencia a exalumnos de Harvard, nuestra especie ya debería encontrarse en su “adultez”. Por esto, es posible que solo logre extenderse en la Tierra por algunos pocos siglos más, en lugar de miles de años que otras personas han pautado.

“Después de declarar públicamente este veredicto estadístico, me di cuenta del horrible pronóstico que implica. Pero, ¿es inevitable nuestro destino estadístico?”, escribió.

¿La extinción de la humanidad es inminente?

No necesariamente. Loeb destaca que, si se sacan a colación detalles como el posible “libre albedrío” de la humanidad, aún podríamos estar a tiempo de hacer cambios para evitar o retrasar la extinción. Después de todo, una modificación notoria en la forma en la que nos relacionamos con nuestro ambiente podría hacer una gran diferencia en el destino de la Tierra.

Sin embargo, por lo menos hasta ahora, no hemos mostrado señales de estar moviéndonos seriamente en esta dirección. Algo a lo que Loeb añade que, en general:

“Los seres humanos no son buenos para hacer frente a riesgos que nunca antes habían enfrentado, como lo ejemplifica la política del cambio climático”.

Tierra desintegrándose en cenizas.
Vía Wikimedia Commons.

Ahora, podría darse el caso de que esto ni siquiera haga una diferencia realmente. Si observamos a la especie humana desde una visión más “fatalista” nos topamos con el modelo estándar de la física. Según este, todos estamos hechos de partículas elementales y, como tal, “no poseemos libertad a un nivel fundamental, porque todas las partículas y sus interacciones siguen las leyes de la física”, explicó Loeb.

Esto implicaría que lo que interpretamos como “libre albedrío” son apenas las “incertidumbres” que naturalmente se producen en los sistemas elementales compuestos. Estas, individualmente son notorias, pero a gran escala se promedian y dejan de ser tan influyentes.

De allí que exista la posibilidad de que, aunque parte de la humanidad cambie, igual no pueda evitar la extinción. Todo debido a que “esto supondría que el destino de nuestra civilización está dictado por las limitaciones físicas”.

¿Podríamos vencer a las estadísticas?

Planteta Tierra en el espacio.
Vía Public Domain Pictures.

“Pero una vez que se enfrenta a la distribución de probabilidad de supervivencia, el espíritu humano puede optar por desafiar todas las probabilidades y comportarse como un valor atípico estadístico”, dijo Loeb.

Según su perspectiva, el tener la certeza de que estamos limitados por las estadísticas y nuestra condición física no necesariamente llevaría a la humanidad a rendirse. De hecho, considera que es posible que dicho conocimiento incluso la impulse a comenzar a tener comportamientos atípicos.

Debido a esto, las estadísticas estándar que dictaminarían nuestro destino sí podrían verse alteradas. Sin embargo, para poder cambiar sus tiempos de extinción, la humanidad deberá hacer cambios estructurales grandes y, muy probablemente, buscar soluciones más allá de los confines de la Tierra.

“Actualmente, todos nuestros huevos están en una canasta. Aventurarse en el espacio ofrece la ventaja de preservar nuestra civilización de un desastre de un solo planeta”, escribió el experto.

¿La salvación de la humanidad está lejos de la Tierra?

Loeb considera que los esfuerzos por colonizar planetas como Marte podrían ser vitales. De este modo, se podrían obtener conocimientos para luego ubicar y poblar otros planetas terraformes en nuestra galaxia.

El experto sabe que algunos argumentarían que poner toda nuestra energía en conquistar otros mundos no justifica el ignorar lo que ocurre en el nuestro acá y ahora. Ante esto, Loeb concluyó:

“Antes de rendirnos a esta premisa, debemos reconocer que prestar atención estrictamente a los objetivos mundanos no nos proporcionará el conjunto de habilidades más amplio necesario para adaptarnos a las circunstancias cambiantes a largo plazo.

Es cierto que debemos centrar nuestra atención inmediata en los problemas locales, pero también necesitamos inspiración que eleve nuestra perspectiva a una escala mayor y abra nuevos horizontes. Reducir nuestro campo de visión nos lleva a conflictos porque amplifica nuestras diferencias y recursos limitados. En cambio, una perspectiva más amplia fomenta la cooperación en respuesta a los desafíos globales”.

Lea también:

¿Existen evidencias de tecnología extraterrestre en nuestro sistema solar?

Escribir un comentario