Mujer con la barbilla afincada en sus muñecas y expresión profunda en su rostro al pensar en el futuro.

Muchas personas son capaces de vivir plenamente el presente y poco piensan en el futuro, mientras que muchas otras no vacilan en divagar hacia los eventos del mañana: las facturas que hay que pagar, dónde serán las próximas vacaciones, las compras de víveres, etc. Pero, ¿alguien se ha preguntado si hay una parte del cerebro encargada de pensar en el futuro?

Los científicos se han planteado esta pregunta durante mucho tiempo, y sus investigaciones los llevaron a una parte del cerebro llamada red de modo predeterminado. Gracias a ella, pensamos en el futuro sin que haya mucho estimulación externa pero, hasta ahora, no se había comprendido del todo la forma en que funcionaba.

Por fortuna para los más curiosos (y para los más ansiosos), un equipo de la Universidad de California, Berkeley, obtuvo nuevos detalles sobre su funcionamiento. Sus hallazgos, publicados en The Journal of Neuroscience, demuestran que, al pensar en el futuro, la red de modo predeterminado de nuestro cerebro se divide en dos partes.

La red de modo predeterminado

La red de modo predeterminado está conformada por la corteza prefrontal ventromedial , la corteza cingulada posterior y las regiones de los lóbulos parietal y temporal medial, como el hipocampo.

Y aunque su nombre no suene para nada comercial, como pasa con la mayoría de las partes del cerebro, en realidad tiene una razón de ser. Los científicos explican que cuando usan el escáner cerebral a las personas y les piden que no hagan nada, simplemente quedarse sentados en el laboratorio, esta es la región que se mantiene activa.

“Estas regiones parecen estar activas cuando a las personas no se les pide que hagan nada en particular, en lugar de que se les pida que hagan algo cognitivamente”, dice el neurocientífico de Penn Joseph Kable. Por ello se le conoce como red de modo predeterminado.

En oportunidades previas, lograron identificar las áreas que conforman esta red, así como los componentes que se activan cuando imaginamos eventos. Pero esto no era suficiente para comprender de lleno su funcionamiento: el equipo quería saber qué era lo que ocurría en cada una de ellas y cómo influía ello en nuestros pensamientos sobre el futuro.

Imaginando escenarios futuros

Entonces reunieron a 13 mujeres y 11 hombres para que imaginaran cosas sobre el futuro mientras el equipo monitoreaba su actividad cerebral con imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI).

Los investigadores evaluarían aspectos como la viveza, el grado de detalles con el que imaginaron el escenario futuro y cuán resaltados aparecieron; y la valencia, que podría definirse como la valoración emocional de la experiencia, como el interés porque ocurra en verdad.

El experimento consistió en darles siete segundos para leer una entre 32 cosas para imaginar. Entre ellas, estar sentado en una playa cálida en una isla tropical, o ganar la lotería el próximo año. Luego, les dieron 12 segundos para imaginar el escenario en cuestión, y 14 segundos posteriores para calificar la viveza y la valencia. Este procedimiento se repitió cuatro veces.

Dos subredes de modo predeterminado en el cerebro

Y en todas y cada una de ellas los investigadores notaron dos subredes en funcionamiento: la red dorsal de modo predeterminado y la red ventral de modo predeterminado. Cada una de ellas cumplió una función en el cerebro mientras los participantes se enfocaban en pensar y valorar los posibles escenarios futuros.

“Es una división ordenada. Cuando los psicólogos hablan sobre por qué los humanos tenemos la capacidad de imaginar el futuro, generalmente es para que podamos decidir qué hacer, planificar y tomar decisiones. Pero una función crítica es la función evaluativa; no se trata solo de pensar en una posibilidad, sino también evaluándolo como bueno o malo”.

La red dorsal de modo predeterminado parece estar vinculada con la valencia, mientras que la viveza no ejerció influencia alguna sobre ella. Esto quiere decir que esta parte se vuelve más activa cuando imaginamos eventos que consideramos positivos, por lo que puede jugar un papel en la forma en que evaluamos nuestro futuro.

Mientras que la red ventral de modo predeterminado mostró mayor actividad cuando los participantes imaginaron eventos con mayor lujo de detalles que para aquellos más ambiguos. En este caso, no hubo influencia alguna de la valencia.

“Fue igualmente activo tanto para eventos positivos como negativos, lo que demuestra que la red realmente está involucrada en la pieza de construcción de la imaginación”, explicó Kable.

El futuro es importante, pero hay que vivir el presente

Los hallazgos son significativos considerando que nuestro cerebro sigue pareciendo misterioso y complejo a medida que lo conocemos. Ahora bien, todos hemos sentido miedo del futuro en algún momento, o bien hemos planteado demasiadas expectativas sobre este. El hecho es que pensar demasiado sobre lo que ocurrirá, sobre lo que queremos e incluso sobre lo que no queremos puede resultar nocivo también.

Por esta razón, los expertos recomiendan mantener la cabeza en el presente, siempre de manera reflexiva y consciente. Mientras tanto, los científicos se encargarán de ir un poco más allá para comprender mejor cómo funcionan estas subredes en otros contextos.

Referencia:

Sangil Lee et al. The ventral and dorsal default mode networks are dissociably modulated by the vividness and valence of imagined events. https://www.jneurosci.org/content/early/2021/05/10/JNEUROSCI.1273-20.2021

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