Poco pensamos en ello, pero la curiosidad es una de las partes de nuestro instinto más esenciales para nuestra supervivencia como especie. A pesar de ello, durante mucho tiempo hubo lagunas respecto a las partes y mecanismos del cerebro encargados de regularla, pero un equipo de investigadores parece haber dado con la respuesta.

En su articulo en la revista Science describen un nuevo circuito cerebral que, según sus investigaciones, está vinculado a la curiosidad y al comportamiento de búsqueda de novedades.

La curiosidad y su papel en la supervivencia humana

Por lo general, cuando se habla de supervivencia, pensamos en solventar las necesidades más básicas e inmediatas para los seres humanos, como el hambre y la sed. Pero, para lograrlo en un ambiente hostil, es necesario activar ciertas partes y mecanismos de nuestro cerebro, como los de la agresión y la curiosidad.

De hecho, la curiosidad, el hambre y la agresión apetitiva impulsan tres comportamientos diferentes que persiguen la búsqueda de novedades, ingestión de alimentos y caza. Si lo pensamos con detenimiento, tener hambre no es sinónimo de comer; para hacerlo, tenemos que recolectar los alimentos, cazarlos o prepararlos, y para ello necesitamos de un impulso adicional, que es la curiosidad.

Pero identificar o comprender estos comportamientos tan instintivos ha sido todo un reto incluso con los avances tecnológicos. Por fortuna, los investigadores del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos diseñaron un experimento con ratones que arrojó resultados muy convincentes.

Zona Incerta: la región del cerebro encargada de la curiosidad

Observaron el comportamiento de los ratones en un experimento de exposición a objetos nuevos y familiares, así como la interacción social. Durante el proceso, monitorearon la actividad cerebral a fin de identificar las partes más implicadas.

Hombre de piel oscura con una lupa en referencia a la curiosidad.

Los científicos notaron un incremento significativo de la actividad neuronal en una región específica del cerebro, mucho más dinámica durante la interacción con objetos muy específicos y nuevos en comparación con los objetos familiares y la comida.

En ese momento, creyeron que habían dado con la región del cerebro encargada de mediar la curiosidad. Pero, para comprobarlo, procedieron a inactivar las células cerebrales en esta parte, para observar el efecto. Y, tal y como esperaban, la profundidad y la duración del comportamiento de búsqueda disminuyeron drásticamente en los ratones evaluados.

A ello sumamos una actividad mucho más elevada en ciertas neuronas específicas durante la investigación profunda en comparación con la observada durante la investigación superficial.

Los resultados coinciden con los obtenidos en investigaciones previas en las que, en lugar de ratones, usaron monos. Estas arrojaron también una Zona Incerta implicada en el despertar de la curiosidad en estos animales.

“Es la primera vez que se describe este camino”, Alexander Heimel, líder del equipo de investigación. “Ahora podemos comenzar a comprender, por ejemplo, cómo la curiosidad a veces vence al impulso de seguridad, y por qué algunos individuos son más curiosos que otros”.

Ahora bien, la Zona Incerta está ubicada en lo profundo del cerebro y medir su actividad con escáneres cerebrales es difícil. A pesar de que los resultados son consistentes con estudios previos, lo cierto es que la curiosidad sigue siendo misteriosa y difícil de estudiar en seres humanos.

Referencias:

Brain mechanism of curiosity unraveled. https://nin.nl/brain-mechanism-of-curiosity-unraveled/

A cell type–specific cortico-subcortical brain circuit for investigatory and novelty-seeking behavior. https://science.sciencemag.org/content/372/6543/eabe9681/tab-article-info

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