La comunidad científica y los historiadores pensaron durante mucho tiempo que Antoni van Leeuwenhoek, el padre de la microbiología, había fabricado los lentes de sus microscopios a través de métodos excepcionales, pero un nuevo estudio muestra que en realidad eran bastante ordinarios.

Los investigadores informan en la revista Science Advances que, una serie de pruebas mostró que los lentes no tenían nada de especial. Y lo más interesante es cómo su alarde condujo a otros científicos a continuar un mismo camino cegados por la admiración.

Antoni van Leeuwenhoek, el padre de la microbiología

Antoni van Leeuwenhoek fue un comerciante neerlandés reconocido por ser el primero en realizar observaciones a través de microscopios, dispositivos que él mismo perfeccionó para cumplir dicho objetivo.

Hablamos de la primera persona que observó organismos unicelulares, describiéndolos con lujo de detalles y haciendo grandes aportes científicos en su momento. En parte, es gracias a él que podemos observar los microorganismos, por lo que se le considera un precursor de la microbiología y la biología celular.

Van Leeuwenhoek aprendió por cuenta propia el soplado y pulido de los vidrios, práctica con la cual pudo fabricar las lupas de mejor calidad de su época. La historia indica que desarrolló tanto lentes ordinarios para usar cerca del ojo (como los anteojos actuales), como lentes para microscopios.

Un método “super secreto” y “excepcional” para fabricar las lentes de los microscopios

Y aunque sus desarrollos y hallazgos despertaron mucho interés mediático, el comerciantes era bastante reservado respecto a sus métodos de fabricación. Se limitaba a decir que había desarrollado una nueva forma de hacer lentes, lo cual aumentó aún más su reconocimiento tanto en su época como a lo largo de la historia.

Lentes de microscopio reconstruidas según el método de Robert Hooke.
Lentes de microscopio reconstruidas según el método de Robert Hooke. Antoni van Leeuwenhoek también lo utilizó para fabricar sus microscopios de gran aumento. Crédito: Rijksmuseum Boerhaave/TU Delft

Sin embargo, investigaciones realizadas en 2018 revelaron todo lo contrario: algunos de los microscopios de Van Leeuwenhoek tenían lentes en realidad muy ordinarios. Interesados por comprobarlo, los científicos de Rijksmuseum Boerhaave Leiden y TU Delft realizaron nuevas pruebas y llegaron a una conclusión similar.

Para ello, sometieron el famoso microscopio Utrecht a una tomografía de neutrones, tecnología que les permitió examinar el lente sin causarle daño alguno. Así obtuvieron una imagen tridimensional de la lente, lo que les permitió examinarla con detenimiento y observar o descartar sus peculiaridades.

Lentes de microscopio ordinarias

La lente resultó ser un glóbulo pequeño con una apariencia que sugiere que fue fabricada a partir de un método de producción bastante común en los tiempos de Van Leeuwenhoek. Los científicos creen que se hizo sosteniendo una varilla de vidrio delgada en el fuego para curvar sus extremos y formar una pequeña bola que se rompería posteriormente. A este se le conoce como el método de Robert Hooke.

Ahora bien, el equipo reconocer que sí se trataba de un tipo diferente de lente; la verdadera farsa parece estar en el método de fabricación subyacente, que no resultó ni excepcional ni novedoso como él mismo había asegurado. Así vemos cómo, a pesar de no tener una herramienta realmente innovadora, Anton Van Leeuwenhoek obtuvo resultados extraordinarios que perpetuaron su nombre en la ciencia.

Referencia:

Neutron tomography of Van Leeuwenhoek’s microscopes. https://advances.sciencemag.org/content/7/20/eabf2402

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