Imagen de la estación espacial internacional con un acercamiento a los microbios en ella que podrían entrar en contacto con los alienígenas primero que nosotros.

La búsqueda de vida extraterrestre es una misión a la que la humanidad se ha dedicado por décadas. Sin embargo, hasta la fecha, no ha logrado tener éxito. Ahora, según una nueva investigación, tal vez otras formas de vida como los microbios podrían tener mucho más éxito al establecer contacto con alienígenas.

El estudio, llevado a cabo por un par de investigadores de la Universidad Brunel de Londres y la Universidad de Buckingham, ha demostrado que la inteligencia de los microbios podría ser mucho más capaz que la nuestra de establecer contacto con seres extraterrestres.

Mirar más allá: ¿por qué los microbios entrarían en contacto con los alienígenas antes que nosotros?

Hasta el momento, se han buscado principalmente señales de vida o inteligencia extraterrestre según los estándares humanos. Sin embargo, la nuestra no es la única existente y definitivamente no es la única opción de desarrollo que podrían tener las formas de vida espaciales.

Con esto en mente, los investigadores Predrag Slijepcevic y Nalin Chandra Wickramasinghe se propusieron investigar la posibilidad de que hubiera otras formas de vida en el espacio, más aptas para su dispersión y transporte en el universo. Al final, su investigación los llevó hasta los microbios –formas de vida simples y altamente diversas que ya han probado su capacidad de sobrevivir en el espacio–.

“Los microbios, como las bacterias, pueden ser los gobernantes de la vida cósmica, y son mucho más inteligentes de lo que creemos. De hecho, [en el estudio] mostramos cómo los microbios podrían imitar el programa SETI sin interferencia humana”, escribieron para The Conversation.

El programa SETI, cuyas siglas traducidas al español significan Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, ha estado activo desde 1959. Este, como su nombre lo indica, se ha dedicado buscar posibles signos de vida en el espacio. Sin embargo, tal vez nuestro enfoque no ha sido el más adecuado y, para cambiarlo, deberíamos ver a lo que los microbios ponen en práctica de forma natural.

Para entender a los microbios, debemos dejar atrás nuestro sesgo antropocéntrico

Cápsula de Petri con bacterias en su interior, sobre fondo negro.
Vía SnappyGoat.

Como mencionamos, se sabe que los microbios son individuos unicelulares. Sin embargo, presentarlos solo como eso es crear una visión limitada de lo que realmente son estas formas de vida.

Investigaciones previas ya nos han demostrado que las bacterias suelen preferir la cooperación a la competencia. Esto debido a que, por lo general, los microbios son realmente “entidades multicelulares poco organizadas” que trabajan en conjunto y viven en colonias de miles de millones.

Bacteriosfera: la red global que conecta a las bacterias del mundo

Como el más claro ejemplo de esta entidad multicelular, los investigadores hicieron referencia a la “bacteriosfera”. Esta es básicamente el mayor “supercerebro” del mundo microbiano. En resumen, se trata de la red mundial que conecta a todas las bacterias del planeta a un solo “núcleo”.

“Esta ‘red mundial’ de información genética ha estado regulando el flujo de elementos orgánicos en la Tierra durante los últimos tres mil millones de años, de una manera que siempre permanecerá más allá de las capacidades humanas”, escribieron.

Sobre el SETI microbiano y la capacidad natural de los microbios de entrar en contacto con mundos alienígenas

Como ya lo hemos mencionado, los microbios parecen tener la posibilidad de activar un SETI natural y entrar en contacto con alienígenas. No obstante, aún no está claro de qué forma podrían hacerlo. Para aclararlo, Slijepcevic y C. Wickramasinghe explican que, según sus análisis, la bacteriosfera podría aplicar los pasos que actualmente sigue el SETI humano.

“El primer paso en el SETI humano es la capacidad de leer información a escala cósmica. (…) El segundo paso es desarrollar tecnologías y conocimientos para evaluar si los planetas habitables contienen vida”.

Según los investigadores, las bacterias ya han mostrado tener la capacidad de leer e interpretar información cósmica. Claramente, esta es limitada y se muestra en casos selectos (como el fototropismo). Pero, de todos modos se encuentra presente como una posibilidad natural que la humanidad simplemente no tiene.

En segundo lugar, dejando de lado la tecnología antropocéntrica, es claro que la evolución bacteriana ha dado paso a la biotecnología que da vida a la Tierra. Por ellas se desarrollaron los primeros procesos fotosintéticos y afines que luego dieron pie a otras formas de vida más complejas como las plantas y los animales –incluidos los humanos–.

Pero… ¿cómo se comunicarían con otros los microbios alienígenas?

Para responder a esto hay que hacer referencia al tercer paso que el SETI humano tiene planteado una vez entre logre detectar señales de vida: “nuestra presencia en la Tierra a extraterrestres inteligentes e intentar hacer contacto con ellos si responden a las señales iniciales”.

Acá, los investigadores aclaran que, gracias a la bacteriosfera, los microbios con químicas similares son capaces de atraerse y comunicarse. En consecuencia, si por ejemplo los microbios alienígenas entraran en contacto con los terrestres –y compartieran estas características químicas– entonces podrían integrarse a la bacteriosfera sin problemas.

Asimismo, este proceso también se podría dar en reversa en caso de que los microbios de la Tierra llegaran a las colonias espaciales de los extraterrestres. Curiosamente, según indican los autores, este último caso podría ser incluso impulsado por los humanos, que actuarían “como vectores microbianos en virtud del microbioma humano”.

Referencia:

Reconfiguring SETI in the microbial context: Panspermia as a solution to Fermi’s paradox: https://doi.org/10.1016/j.biosystems.2021.104441

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