Seguramente, en algún momento, se han preguntado si es posible que una serie siga siendo igual de “buena” si uno de sus personajes principales sale de las listas del reparto. Pues, estamos aquí para levantar distintas teorías.

Muchos, al igual que nosotros, podrían considerar que si un personaje es protagonista es porque está destinado a durar por los siglos y siglos en la serie. Si somos literales con nuestro ejemplo, Homero Simpson tiene todos los años del mundo sentándose al frente de la TV para darle inicia a la serie de FOX que tiene más de 30 temporadas.

Sin embargo, hay otros, muy pocos, que afirman que, si uno de los protagonistas debe salir de la línea narrativa de la producción, la cinta perderá impulso y los próximos episodios no serán lo mismo. Un ejemplo clave de esto, y que solo nos duele a los hardcore fanáticos de ‘Grey’s Anatomy’, fue la salida de Patrick Dempsey de la increíble serie de Shonda Rhime.

Antes de pasar al meollo de este asunto, si bien ‘Grey’s Anatomy’ continuó después de la salida del Dr. McDreamy, Derek Sheperd, creemos que perdió mucha fuerza tras la muerte del esposo de Meredith Grey. Y es que, ¿por qué creen que la temporada 17 se ha centrado en traer de vuelta a tantos icónicos personajes con la excusa de que, una vez más, el personaje de Ellen Pompeo está por morir?

De ahí, entonces nos preguntamos: ¿puede una serie continuar su buen ritmo si su personaje principal se sale del reparto? Si se nos permite ser objetivo, creeríamos que no, y hay muchas series que demuestran que el cambio es notable y que la audiencia lo percibe.

Por ejemplo, que Nina Dobrev ya no apareciera en la séptima temporada de ‘The Vampire Diaries’ claramente cambió el enfoque creativo y separó mucho la historia de su objetivo principal: el triángulo amoroso de una humana con dos vampiros extremadamente atractivos.

Otro caso es el de ‘Two and Half Men’, aunque Ashton Kutcher hizo un gran trabajo como el protagonista de la más reciente tanda de episodios, la verdad es que fue muy complicada que la serie siguiera teniendo “punch” cuando Charlie Sheen “se murió”.

En estos casos la responsabilidad de lograrlo cae en los hombres de los guionistas, y, aunque no queremos desprestigiar el trabajo de los escritores, sus esfuerzos resultan casi nulos cuando la audiencia no recibe las interpretaciones del actor que estaban acostumbrados a ver.

Por lo mismo, concluimos que a veces, solo a veces, es mejor que las series hagan como Marvel suele hacen con sus intérpretes: cerrar un contrato por mucho tiempo y no dejarlos ir hasta que tenga sentido, y que las decisiones administrativas no afecten la narrativa de la trama.