Imagen del hemisferio derecho del cerebro sobre un fondo rojo.
Vía Wikimedia Commons.

Los efectos del coronavirus en nuestro organismo a largo plazo siguen siendo un terreno ampliamente desconocido. Sin embargo, cada vez damos más pasos para conseguir comprender mejor la forma en la que este afecta nuestro organismo. Como un ejemplo nuevo de esto, tenemos esta reciente investigación que ha demostrado la relación entre el COVID-19 y los cambios en el cerebro en los pacientes recuperados.

La información sobre este estudio se presentó recientemente en la revista científica Neurobiology of Stress. Gracias a este, se ha podido identificar no solo que el coronavirus es capaz de afectar nuestra mente, sino que se ha señalado específicamente qué áreas de ella parecen ser las más vulnerables.

El COVID-19 puede disminuir los niveles de materia gris en el cerebro

Los resultados del estudio realizado en 120 voluntarios (58 con coronavirus y 62 sin él) revelaron una relación clara entre el COVID-19 y la salud del cerebro. Específicamente, se registró cómo algunos pacientes con la enfermedad eran más propensos que otros a presentar consecuencias neurológicas a largo plazo relacionadas con el paso del SARS-CoV-2 en el organismo.

Representación de un cerebro humano completo con menos materia gris.
Crédito: Wellcome Library, Londres. Vía Wikimedia Commons.

El análisis de los datos permitió ver que el origen de estas complicaciones parecía ser la disminución de la materia gris. Esto específicamente en la región frontal temporal de cerebro. Una que se mantuvo hasta seis meses después de que los pacientes superaran el COVID-19.

Como bien sabemos, la materia gris es una componente vital para que nuestra mente pueda funcionar adecuadamente. Debido a esto, su falta puede ocasionar problemas serios a en el funcionamiento y comunicación neuronal.

Una mirada más profunda a los efectos del COVID-19 en el cerebro

“La ciencia ha demostrado que la estructura del cerebro afecta su función, y las imágenes cerebrales anormales han surgido como una característica importante de COVID-19. (…) Estudios anteriores han examinado cómo el cerebro se ve afectado por COVID-19 mediante un enfoque univariante, pero el nuestro es el primero en utilizar un enfoque multivariado basado en datos para vincular estos cambios con características específicas de COVID-19 (por ejemplo, fiebre y falta de oxígeno) y el resultado (nivel de discapacidad)”, afirmó Kuaikuai Duan, primer autor del estudio.

En otras palabras, el presente estudio, como dice Duan, es el primero en dar una mirada mucho más detallada y profunda a la forma en la que el COVID-19 se relaciona y es capaz de afectar el cerebro. Gracias a esto, se observó que la falta de oxígeno en el cerebro y la inflamación o fiebre en este, causadas por la enfermedad, tuvieron que ver con una disminución de su materia gris en su área frontal temporal.

Asimismo, conductualmente se reveló que la disminución de la materia gris solía ir combinada con los casos de “agitación” en los sobrevivientes del COVID-19. En otras palabras, los cambios cerebrales en esta área podrían influir en los estados de ánimo futuros de los pacientes.

¿Cómo podemos usar este conocimiento sobre la relación entre el COVID-19 y el cerebro?

“También se ha demostrado que una reducción de la materia gris está presente en otros trastornos del estado de ánimo como la esquizofrenia y probablemente esté relacionada con la forma en que la materia gris influye en la función neuronal”, comentó Vince Calhoun, autor principal del estudio.

En otras palabras, esta información recientemente adquirida podría utilizarse para desarrollar nuevos biomarcadores predictivos de la recuperación del coronavirus. Después de todo, las personas con COVID-19 que presenten una disminución de la materia gris en el cerebro seguramente serán más propensas a tener problemas varios al menos en los seis meses posteriores a su recuperación.

Referencia:

Alterations of frontal-temporal gray matter volume associate with clinical measures of older adults with COVID-19:

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