Mujer con manos en su región abdominal y con una imagen superpuesta del sistema digestivo.

Existe una creencia muy extendida de que el sistema inmunitario inicia en nuestros intestinos, y puede que no se trate de un mito. Varios estudios han encontrado vínculos entre una microbiota intestinal equilibrada y variada con una mayor salud general y, por consiguiente, con un menor riesgo de mortalidad.

Como ejemplo, los resultados arrojados por un algoritmo de aprendizaje automático usado por los investigadores de la Universidad de Turku y el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar. Aunque en este caso el modelo permitió identificar perfiles de microbiota intestinal asociados con un mayor riesgo de mortalidad, principalmente por la presencia de cierto tipo de bacterias reconocidas como nocivas para los humanos.

El vínculo de la composición de la microbiota intestinal con la salud

La microbiota intestinal humana está conformada por una amplia y abundante variedad de bacterias y otras formas de microorganismos. Y, aunque esto aplica para casi todos los humanos, estudios minuciosos han revelado que la composición de esta es muy individual.

Hombre con camisa blanca y manos colocadas en su abdomen en señal de dolor intestinal.

Dentro de ella también habitan muchas bacterias que se sabe que son dañinas para los humanos, como las enterobacterias. En teoría, estas deberían mantenerse a raya bajo la competencia con otros microorganismos intestinales, lo que favorecería el delicado equilibrio de la microbiota.

Sin embargo, factores como nuestro estilo de vida pueden romper con esta dinámica tan saludable y favorecer la proliferación de estas y otras bacterias nocivas. El resultado sería una microbiota intestinal frágil a largo plazo y un mayor riesgo de mortalidad por diferentes causas.

Seguimiento a lo largo de 15 años

Los investigadores finlandeses quisieron estudiar esto con más detalle, por lo que recurrieron a un algoritmo de aprendizaje automático bien entrenado. Para ello, usaron los registros de salud de más de 7.000 adultos finlandeses; estos fueron extraídos del estudio FINRISK 2002 realizado por el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar.

Además, usaron miles de millones de hebras de ADN que correspondían a la microbiota de los participantes. Los datos surgieron del análisis de muestras de heces recolectadas de estos para estudiar la microbiota intestinal en 2002, momento desde el cual hicieron seguimiento de la mortalidad hasta 2017.

El algoritmo fue el encargado de procesar toda la información. Examinó la multitud de datos en busca de especies microbianas relacionadas de manera significativa con la mortalidad de las personas dentro de las casi dos décadas posteriores a la toma de las muestras.

Ciertos perfiles de microbiota intestinal se vinculan con una mayor mortalidad

Intestinos humanos, los cuales alojan una amplia microbiota cuya composición puede influir en la mortalidad.

Así descubrieron que ciertas firmas taxonómicas vinculadas a la familia de las enterobacterias estaban relacionadas con un riesgo de mortalidad elevado dentro del seguimiento de 15 años que se hizo a los participantes.

“Divulgamos firmas robustas del microbioma taxonómico y funcional relacionadas con la familia Enterobacteriaceae que están asociadas con el riesgo de mortalidad durante un seguimiento de 15 años”.

Muchos estudios transversales han encontrado evidencia que vincula la microbiota intestinal y el estilo de vida con la salud. Sin embargo, pocos de ellos han evaluado los resultados a largo plazo en poblaciones robustas y variadas. Los investigadores destacan que este es el estudio a nivel de población más grande enfocado en evaluar dicha conexión a lo largo de las décadas siguientes.

Pero lo más importante es que nos recuerda la importancia de estudiar la microbiota intestinal para identificar los riesgos a los que se exponen ciertos perfiles. De este modo, los médicos y científicos podrían desarrollar estrategias mejor enfocadas para mejorar la salud y la supervivencia de las personas.

Referencia:

Taxonomic signatures of cause-specific mortality risk in human gut microbiome. https://www.nature.com/articles/s41467-021-22962-y

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