Durante mucho tiempo hemos agradecido a los árboles por retener buena parte de las emisiones de gases de efecto invernadero como el carbono y favorecer el equilibrio en el planeta. Sin embargo, nuestra tendencia a dañar nuestro ambiente podría estar revirtiendo este efecto y aportando más al problema.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte descubrieron que las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los árboles muertos en pie en los humedales costeros (conocidos como bosques fantasmas) parecen ser tan significativas como para considerar un posible impacto ambiental. Sus hallazgos se publicaron en la revista Biogeochemistry.

Comparación de las emisiones de gases de los árboles con las del suelo

Los humedales boscosos costeros de agua dulce se están convirtiendo rápidamente en pantanos, dejando a un ritmo acelerado muchos árboles muertos en los denominados bosques fantasmas. Estos obstáculos han estado liberando emisiones de gases de efecto invernadero que, aunque muy pequeñas, podrían ser motivo de preocupación.

En blanco y negro, árboles muertos cerca de un ecosistema costero generando emisiones de gases.
Bosque fantasma en Nienhagen, Mar Báltico. Crédito: Guenter Heyde/Flickr.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores midieron las emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso de pinos muertos y cipreses calvos en cinco bosques fantasmas en la península de Albemarle-Pamlico en Carolina del Norte entre 2018 y 2019. Esta región figura como uno de los principales escenarios problema en la investigación de la propagación de bosques fantasmas debido al aumento del nivel del mar.

Entonces compararon la cantidad y el tipo de emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de estos árboles muertos con las provenientes del suelo. En el proceso, descubrieron que las emisiones promedio de los suelos fueron cuatro veces más altas que las emitidas por los árboles muertos en ambos años.

Si bien la contribución de los árboles muertos fue mínima, los investigadores creen que sí pueden jugar un papel en la acumulación de gases de efecto invernadero y sus consecuencias sobre el cambio climático.

Una contribución mínima, pero digna de atención

Aunque no liberaron tantos gases como los suelos, su contribución sí aumentó las emisiones de gases de efecto invernadero en el ecosistema en general en aproximadamente un 25 por ciento.

“A pesar de que estos árboles muertos en pie no emiten tanto como los suelos, siguen emitiendo algo y definitivamente deben tenerse en cuenta”, dijo la autora principal del estudio, Melinda Martínez. Incluso el aporte más pequeño cuenta, y es algo que no debe pasarse por alto en las estimaciones futuras.

Estos hallazgos constituyen nueva evidencia de cuán grave es el impacto de la expansión de los bosques fantasmas en materia de emisión de gases de efecto invernadero. Al parecer, los inconvenientes, poco considerados en el pasado, podrían tener un efecto de contribución en el cambio climático y entorpecer la lucha ambientalista.

Referencia:

Drivers of greenhouse gas emissions from standing dead trees in ghost forests. https://link.springer.com/10.1007/s10533-021-00797-5

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