Las investigaciones sobre el coronavirus SARS-CoV-2 y su propagación no se han detenido desde inicios del 2020. Ahora, a mediados del 2021, finalmente tenemos los conocimientos y herramientas para poder seguirle la pista a este escurridizo virus. Como una de las más recientes adiciones a este elemento, tenemos las pruebas de aguas residuales, que han demostrado ser altamente efectivas para detectar focos de COVID-19.

El estudio que ha confirmado este conocimiento se publicó recientemente en la revista Applied and Environmental Microbiology. Detrás de su realización estuvieron los investigadores Lisa M. Colosi, Katie E. Barry, Shireen M. Kotay, Michael D. Porter, Melinda D. Poulter, Cameron Ratliff, William Simmons, Limor I. Steinberg, D. Derek Wilson, Rena Morse, Paul Zmick, y Amy J. Mathers.

En conjunto, analizaron las aguas residuales de edificios con casos de COVID-19 confirmados. De este modo, observaron qué tan eficientes serían las pruebas en los desagües como una forma de detectar la presencia del virus en edificios o comunidades cerradas como los asilos de ancianos o los campus universitarios.

¿Cómo las pruebas en aguas residuales nos ayudarán a rastrear el COVID-19?

Desde el 2020 se ha planteado la posibilidad de que el estudio de las aguas del desagüe podría ayudarnos a detectar el COVID-19. Ahora, gracias a la nueva investigación, ya esto no es solo una idea, sino un hecho comprobado.

En efecto, monitorear las aguas residuales y hacer pruebas en ellas podría ayudar a detectar el COVID-19 de forma temprana. Esto ayudaría a ubicar los brotes apenas están iniciando, lo que dará al personal de sanidad más oportunidad de actuar antes de que los contagios se disparen.

Taba de desagüe bajo la cual pasan las aguas residuales.
Vía Public Domain Images.

Esto se hace particularmente significativo al saber que el análisis de las aguas residuales es efectivo incluso para casos asintomáticos. En otras palabras, incluso si nadie en un edificio o comunidad presenta síntomas, su cuadro viral podría ser detectado a tiempo gracias al análisis de los desechos.

Este último descubrimiento se trata de una novedad que apenas ha sido confirmada durante la reciente investigación. Pero, ya solo su aparición le da un nuevo nivel del importancia a la implementación de estos sistemas de vigilancia de las aguas servidas. Después de todo, en ellas podría estar la clave que haga la diferencia entre una acción temprana contra el virus y un foco incontrolable de contagios.

¿Son una solución única?

No. Por un lado, las pruebas de aguas residuales son una herramienta útil a la hora de detectar el COVID-19 en grupos. Pero, por el otro, no ofrecen una forma de distinguir entre los rastros dejados por individuos ya recuperados de la enfermedad y aquellos que tienen nuevas infecciones.

Por este motivo, aunque el rastreo del coronavirus puede tener una primera alarma a través de las aguas residuales, no ofrece facilidades para continuar el proceso de investigación una vez se ha delimitado el área general de infección. De hecho, acá ya tendrían que actuar los mecanismos conocidos de pruebas individuales para poder diferenciar a los nuevos casos de aquellos que ya se han recuperado.

Aun así, es indudable que contar con la advertencia temprana ayudaría a las entidades de salud a actuar con más rapidez. Por lo que, podrían encontrar el posible foco de contagios de forma temprana y, así, evitarían que la cadena de propagación del virus se hiciera demasiado extensa.

Referencia:

Development of wastewater pooled surveillance of SARS-CoV-2 from congregate living settings: DOI: 10.1128/AEM.00433-21

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