Representación de los efectos neurológicos del déficit de atención.
Crédito: Daniel Zender.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no es una condición nueva, pero aunque ha afectado a la humanidad por años, es aún poco lo que se sabe sobre elementos básicos como sus marcadores neurológicos. Hasta el momento, la entendemos como un trastorno neuroconductual, pero hemos tenido un acercamiento mucho mayor únicamente a la parte conductual de este.

Debido a esa situación, en la actualidad los diagnósticos de TDAH se realizan a través de la observación de la conducta de los individuos. Así, los niños o adultos con hiperactividad, dificultad para concentrarse, impulsividad, falta de organización y afines tienen a ser sujetos a observación para determinar si tienen o no el trastorno.

Por lo general, si este cúmulo de conductas se mantiene de forma sostenida por más de seis meses, entonces se considera que la persona tiene el trastorno. Ahora, la ciencia busca llevar este tipo de diagnosticas al siguiente nivel al identificar los marcadores neurológicos y biológicos en el organismo que podrían delatar la presencia del TDAH.

La búsqueda de los marcadores neurológicos del déficit de atención sigue activa

No se puede decir que hasta el momento no se han hecho investigaciones sobre la parte neurobiológica del trastorno. De hecho, algunos estudios anteriores ya han indicado la posible existencia de marcadores neurológicos del déficit de atención en elementos como el tamaño del cerebro.

Para el 2017, un estudio realizado en más de 1.700 niños y 1.500 adultos encontró algunas variantes estructurales pequeñas pero evidentes en el cerebro que podrían utilizase como marcadores para futuros diagnósticos. Seguidamente, en el 2018 otra investigación determinó que la disminución de la materia gris en áreas cerebrales asociadas con la actividad y la atención podían evidenciarse en el cerebro de niños desde los 4 años.

Hasta el momento, la del 2017 ha sido la muestra de mayor tamaño involucrada en una investigación de este estilo. Por lo que, sería necesario replicarlo con números incluso mayores para observar si los marcadores neurológicos del TDAH se mantienen. Del mismo modo, la investigación del 2018 también debería seguir estos pasos y ampliar su muestra para determinar si dicha falta de materia gris puede ser un marcador general.

La falta de diferencias también es una respuesta

En una de las más recientes investigaciones realizadas sobre el déficit de atención e hiperactividad se buscaron los marcadores neurógicos del trastorno que podría estar en la materia blanca del cerebro.

Al finalizar el análisis neurológico, los científicos Jacqueline F. Saad, Kristi R. Griffiths, Michael R. Kohn, Taylor A. Braund, Simon Clarke, Leanne M. Williams y Mayuresh S. Korgaonkar pudieron notar que no había diferencias en esta área con respecto a los controles “sanos” sin TDAH.

Mujer con déficit de atención distraída durante una clase.
Crédito: Fuse. Vía Getty Images.

Estos fueron los resultados que luego se publicaron en la revista científica PLOS ONE. En un principio, podría verse la situación como un fallo. Pero, en realidad, el estudio sigue siendo una fuente de información valiosa.

Hasta la fecha es poco lo que se sabe realmente sobre los factores neurobiológicos del trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Por lo que, identificar las zonas en las que este no hace cambios también puede ayudar a determinar a qué áreas no prestar atención. Así se se podían enfocar mejor los esfuerzos durante un posible diagnóstico.

Asimismo, la falta de cambios en ciertas zonas del cerebro también nos habla de los efectos que el TDAH puede y no puede tener sobre los patrones neurológicos de la persona. Debido a lo cual, esta información también actúa como un indicador del alcance del trastorno neuroconductual y la forma en la que este afecta nuestra mente.

¿Qué esperan conseguir los investigadores?

Tras comprobar que la materia blanca del cerebro no tiene marcadores neurológicos asociados al TDAH, los investigadores esperan al menos colaborar con el naciente cúmulo de conocimientos sobre la biología del trastorno. Hasta la fecha, muchos aún lo tratan como un problema conductual, cuando en realidad simplemente es otra forma de neurodiversidad.

Es decir, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad es solo una de las diferentes formas en las que el cerebro humano puede estar “conectado”. Lo que hace que algunos individuos actúen y piensen de formas que se salen del patrón usual.

Por ahora, se conocen al menos tres tipos de TDAH. Sin embargo, dentro del último estudio los investigadores recordaron la posibilidad de que en realidad podría haber siete de estos. Esto sobre todo cuando se piensa en las diversas formas en las que este puede manifestarse y cómo, hasta la fecha, no han podido identificarse suficientes patrones neurobiológicos generales con los que identificar el amplio espectro del trastorno.

Referencia:

No support for white matter connectivity differences in the combined and inattentive ADHD presentations: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0245028

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