Conducir por un túnel a alta velocidad como fuente de un nuevo tipo de estrés.
Vía Pixabay.

Conducir se ha vuelto parte del día a día de la humanidad y, en la actualidad, no solemos detenernos a pensar en la forma en la que este podría estar afectando a nuestro organismo. Ahora, a través de una reciente investigación, la ciencia podría incluso haber identificado un nuevo tipo de estrés relacionado exclusivamente con la conducción.

Dicho estudio se presentó por primera vez como parte de los resúmenes extendidos de la Conferencia CHI de 2021 sobre factores humanos en sistemas informáticos. Para su realización, los investigadores Tung Huynh, Mike Manser y Ioannis Pavlidis unieron fuerzas.

En conjunto, diseñaron un experimento para observar los efectos que el conducir podría producir en el cuerpo de las personas. Al final de este, notaron que la aceleración parecía tener un papel primordial a la hora de fomentar o no el desarrollo de estrés físico en el organismo de los choferes.

¿La ciencia acaba de descubrir un nuevo tipo de estrés?

Según lo parece… sí. Para ninguno de nosotros es extraña de idea de un conductor enardecido en medio de tráfico matutino o de la tarde. De hecho, sabemos bien que, en muchas ocasiones el manejar en la ciudad puede exponernos a situaciones que suban nuestros niveles de estrés.

Sin embargo, esta nueva investigación ha llevado a dicho conocimiento un paso más allá. Gracias a ella, ha sido posible identificar un nuevo tipo de estrés que hace presencia incluso cuando los “estresores” usuales, como el tráfico alto, se eliminan de la ecuación.

Según parece, esta nueva variante del estrés, a la que se ha denominado ‘Accelarousal’ se da debido a una hiperactivación del organismo como respuesta a los eventos de aceleración en el vehículo. ¿El detalle? Esto se da incluso cuando vamos relativamente “lento” por la ciudad. Por lo que, cualquier conductor está sujeto al ataque de este recién identificado tipo de estrés.

‘Accelarousal’, el nuevo tipo de estrés que afecta a los conductores

La investigación ha sido aún muy preliminar, por lo que contó con una muestra de solo 11 conductores. Sin embargo, en todos ellos se notó un patrón de estrés relacionado a la aceleración que da bases a la necesidad de más estudios al respecto.

Después de todo, el ‘Accelarousal’ se manifestó incluso cuando los conductores tuvieron recorridos “relajados” y solo aceleraron en semáforos o al unirse a una avenida por un lateral. En consecuencia, se observó que los más mínimos niveles de aceleración causaban un nuevo tipo de estrés en el organismo que no estuvo presente en los participantes que no tuvieron que acelerar en ningún momento durante sus recorridos por la ciudad.

“Las diferencias fueron significativas, con los participantes ‘acelerados’ registrando casi un 50% más de estrés que los ‘no-acelerados’”, explicó Pavlidis.

¿Qué podemos aprender sobre este nuevo tipo de estrés?

Persona conduciendo con estrés.
Vía SnappyGoat.

“Esta fue una clara indicación de que la aceleración estaba afectando a los conductores, y que los conductores no estaban conscientes de eso [durante el viaje]”, comentó Pavlidis.

En otras palabras, la reciente investigación ha identificado no solo un nuevo tipo de estrés asociado a la conducción, sino también un riesgo potencial para la salud de los conductores que, hasta ahora, no se había tomado en cuenta.

“Si estos eventos ocurren con frecuencia y de manera sostenida, es probable que tengan efectos sobre la salud a largo plazo, como cualquier otro factor de estrés a largo plazo”, concluyeron los autores.

De allí que esta investigación se haya convertido en una invitación para continuar con nuevos y más profundos estudios. Por ahora, este apenas ha dado a conocer la situación de riesgo, pero aún es mucho lo que hace falta conocer de ella para poder abordarla y controlarla adecuadamente.

Referencia:

Arousal Responses to Regular Acceleration Events Divide Drivers Into High and Low Groups: A Naturalistic Pilot Study of Accelarousal and Its Implications to Human-Centered Design: https://doi.org/10.1145/3411763.3451809

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