Humano moderno usando madera como herramienta gracias a los genes de autoconciencia y creatividad.

La ciencia ha revelado muchas similitudes entre los chimpancés, neandertales y el Homo sapiens, lo cual ha sido motivo de polémica durante los últimos siglos. Pero, aún así, ¿cómo es que los humanos lograron llegar a la Luna y enviar naves a Marte mientras que los chimpancés solo manejan herramientas básicas? Un nuevo estudio parece haber hallado la respuesta al indagar entre los genes de autoconciencia y comparar los de los humanos con los de otras especies.

Sus hallazgos sugieren que, pese a las extensas similitudes entre neandertales, chimpancés y humanos modernos, estos últimos exhiben una variedad de genes autoconciencia que pudieron haber potenciado nuestra creatividad y, al mismo tiempo, nuestra permanencia y avance como especies.

La creatividad pudo impulsar la permanencia de los humanos modernos en la Tierra

Los científicos creen que nuestros poderes creativos son los responsables de que hayamos permanecido en la Tierra de manera exitosa durante los últimos 40,000 años, mientras los neandertales se extinguieron. Determinarlo sería más sencillo si hubiese individuos de este grupo vivos aún pero, a falta de ellos, los registros arqueológicos son la evidencia más confiable.

Un estudio publicado en 2019 reveló tres redes cerebrales vinculadas con el aprendizaje y la memoria, dos aspectos fundamentales para el desarrollo del pensamiento creativo. Estas redes son las encargadas de gestionar las reacciones emocionales, el autocontrol y la autoconciencia en los humanos modernos.

En aquella oportunidad, los investigadores descubrieron también que estas estaban vinculadas a un conjunto de 972 genes. Por lo que, en este último trabajo, se basaron en ellos para hacer comparaciones entre tres especies: chimpancés, neandertales y humanos modernos.

Genes de reacciones emocionales, autocontrol y autoconciencia en tres especies

Figura de una humana neandertal con cabello largo y brazos cruzados.

El estudio consistió en determinar cuántos y cuáles genes del conjunto identificado previamente pertenecía a cada especie. En el proceso, descubrieron las mayores diferentes en los genes relacionados con la autoconciencia, seguidas por los del autocontrol y, por último, muy pequeñas diferencias en lo que respecta a genes de reactividad emocional.

Las tres especies compartieron el 72 por ciento de los genes asociados con la red de reactividad emocional, lo que sugiere que nuestras emociones son, de cierta forma, similares a la que experimentan los simios. Aunque cabe destacar que esta similitud era mucho más cercana entre los chimpancés y los neandertales.

A pesar de ello, los neandertales tenían más genes dedicados al autocontrol (32 por ciento) en comparación con los chimpancés (25 por ciento). Los investigadores creen que esto podría explicar las diferencias en la expresión emocional con respecto a los humanos modernos.

Genes de autoconciencia más abundantes en los humanos modernos

Algo similar se observó con la autoconciencia, aspecto para el cual tenían reservados 38 genes frente al 33 por ciento de los que apartaban para ello los chimpancés. Los neandertales se encontraban entre los humanos y los chimpancés en el conteo de genes asociados con estos dos aspectos.

Pero la autoconciencia fue, en definitiva, lo que marcó las diferencias más grandes entre las tres especies a nivel genético. El equipo excluyó los genes de la personalidad humana presentes en los chimpancés para obtener resultados más específicos y comparables. Luego, los compararon con los genes de los neandertales y los humanos modernos.

El resultado mostró que en los humanos, 67 por ciento de los genes explorados estaban asociados con la autoconciencia, un porcentaje significativo en comparación con las otras dos especies.

Una explosión evolutiva que favoreció la autoconciencia

Los investigadores explican que los H. sapiens tenían dibs solitarios en 267 de los genes en general, de los cuales más del 90 por ciento se enfocaban en aumentar o disminuir la producción de proteínas, mayoritariamente en la red cerebral dedicada a la autoconciencia. Puede que se tratara de la evolución impulsando una calibración minuciosa y delicada en esta región, lo que podría explicar por qué pudimos avanzar y escapar de la extinción en la que sucumbieron los neandertales.

La evidencia hallada hasta ahora indica que el linaje de los homínidos se separó de los chimpancés hace unos 6 millones de años; mientras que la separación de los neandertales ocurrió hace unos 500,000 años. Por ende, es lógico pensar que los humanos modernos guardan mayores similitudes genéticas y de comportamiento con los neandertales.

Lo curioso es que la evolución que ocurrió tras esa separación parece haber ocurrido de manera más explosiva en comparación con la lenta acumulación de cambios que precedió la aparición neandertal. Esta explosión incluyó un desarrollo significativo de la autoconciencia en los humanos, cuyos genes también potenciaron la creatividad y la capacidad de hacer grandes cosas como buscar señales de vida en otros planetas.

Referencia:

Evolution of genetic networks for human creativity. https://www.nature.com/articles/s41380-021-01097-y

Lea también:

Así fue cómo el Homo Sapiens logró colonizar el planeta entero