Ilustración de un dinosaurio con la capacidad de volar con sus alas abiertas maniobrando entre los árboles.
Vía Wikimedia Commons.

Como bien sabemos, los dinosaurios fueron unos de los habitantes primigenios de la Tierra y, aunque su existencia tuvo un abrupto final, estuvieron en ella el suficiente tiempo como para dejar huellas que hasta hoy podemos rastrear y analizar –todo con el fin de comprenderlos mejor–. Ahora, un nuevo rastro de ellos podría ayudarnos a comprender cómo algunos dinosaurios desarrollaron la capacidad de volar.

La investigación que toca este tema se publicó en la revista Science bajo la autoría de Michael Hanson, Eva A. Hoffman, Mark A. Norell y Bhart-Anjan S. Bhullar. Dentro de ellas, los autores plantean que tan solo con conocer en detalle la forma del oído interno de los dinosaurios, podemos tener indicios claros de detalles como su estilo de vuelo –así como de otras de sus costumbres sociales–.

¿Por qué el oído interno puede decirnos tanto sobre los dinosaurios?

Básicamente, esto se debe a las características funcionales que cumple dentro de la fisionomía no solo de los dinosaurios, sino también de las criaturas actuales.

“De todas las estructuras que se pueden reconstruir a partir de fósiles, el oído interno es quizás el que más se parece a un dispositivo mecánico. (…) Está completamente dedicado a un conjunto particular de funciones. Si eres capaz de reconstruir su forma, puedes sacar conclusiones razonables sobre el comportamiento real de los animales extintos de una manera que no tiene precedentes”, explicó Bhullar.

Para probar esto, se analizaron las estructuras de los oídos internos de 128 especies animales actuales (como pájaros y cocodrilos) junto a las de dinosaurios voladores como el Hesperornis y otros terrestres como el Velociraptor y el pterosaurio Anhanguera.

Luego de analizarlos, se reconstruyeron sus estructuras para clasificarlas según sus similitudes. Todo gracias a la tecnología de tomografía computarizada que permitió hacer recreaciones 3D a través de muestras incompletas o rotas de fósiles y huesos animales.

¿Cómo obtuvieron los dinosaurios la capacidad de volar?

Gracias a las reconstrucciones hechas durante el estudio, los investigadores pudieron ver que la forma del oído interno se correspondía con algunos comportamientos tanto de las aves como de los dinosaurios voladores. Esto se pudo notar al observar las diferencias en el llamado sistema vestibular.

En general, este se puede ver como una “ventana” para comprender las capacidades de maniobrabilidad de los animales, según Bhullar. Aquellos que tenían un alto desarrollo en esta zona se veían como aviadores “sofisticados” capaces de realizar más movimientos en el aire a mayor velocidad. Acá entraron mayormente los pájaros cantores y las aves rapaces.

Fotografía del fósil de un dinosaurio volador.
Crédito: Robert Lorenz/Museo de Historia Natural Yale Peabody.

Por su parte, entre los grupos menos especializados o “simples” se ubicaron voladores como los buitres o las aves marinas –que básicamente planean sobre las corrientes de aire–. De forma general, los dinosaurios voladores estudiados entraron en esta categoría.

Como consecuencia, podemos notar que estos no evolucionaron para ser exactamente expertos surcando los cielos. De hecho, los cambios evolutivos en su oído interno se correspondían con una fisionomía capaz de alzarse en vuelo por sí sola, pero que dependía mayormente de las corrientes de aire para movilizarse y mantenerse en el aire.

En otras palabras, podría decirse que su capacidad para volar vino de la mano con las adaptaciones que les permitieron hacer uso de las ráfagas y corrientes de aire de su ambiente.

¿Qué más detalles puede revelarnos del oído interno de los dinosaurios?

La misma investigación reveló un cambio particular en el oído interno de algunos tipos de ave, cocodrilos y también dinosaurios. Sin embargo, esta modificación del llamado sistema coclear tuvo menos que ver con el vuelo y más con las interacciones sociales y de supervivencia de las especies.

Según parece, el alargamiento de la zona hizo a estas criaturas más suspectibles a los sonidos altamente agudos. Por lo que, se puede asumir que –al igual que con algunos pájaros y cocodrilos actuales– los dinosaurios que comparten esta característica tenían una alta sensibilidad al llamado de las crías cuando sus huevos eclosionaban, así como a los cantos de apareamiento o alerta de sus pares.

Como si fuera poco, se observó que esta mutación en particular apareció en las criaturas antes que aquella que les permitió ser dinosaurios voladores. Por lo que, sus cambios de comportamiento en el apareamiento, crianza y supervivencia se dieron antes de que surcaran los cielos.

Referencia:

The early origin of a birdlike inner ear and the evolution of dinosaurian movement and vocalization: DOI: 10.1126/science.abb4305

Lea también:

Análisis de antiguos reptiles voladores cambia nuestra comprensión del origen de las plumas