Años atrás, la popularidad de los tatuajes era prácticamente nula y había un fuerte estigma social en torno a ellos. Antes era inconcebible que una persona con tatuajes consiguiera un trabajo en el área para la que se formó en la universidad. Además, la presencia de estas imágenes en la piel era motivo para cuestionar la fe en Dios de sus portadores, e incluso podía poner en duda la brújula moral de una persona.

Sin embargo, los tiempos cambian, y con ellos la forma de pensar. Hoy aceptamos y apoyamos causas que nuestros padres y abuelos consideraron deplorables en su momento pero que, en resumidas cuentas, no han resultado ser más que prejuicios bien alimentados. Los tatuajes son un claro ejemplo de ello y a continuación explicaremos por qué.

Una práctica antigua a pesar de la estigmatización social

La estigmatización de los tatuajes es relativamente reciente si consideramos cuán antigua es su historia en la piel de los humanos. Y es que, aunque parezca un invento de carcelarios y de tribus urbanas, el trazo de imágenes sobre la piel se remonta a miles de años atrás por razones totalmente diferentes.

La mano derecha tatuada de una momia.
La mano derecha tatuada de una momia de Chiribaya que se exhibe en el Museo El Algarrobal. Los Chiribaya eran agricultores que vivieron entre el 900 y el 1350 d.C. Crédito: Joann Fletcher.

Por ejemplo, existe evidencia de que los humanos en el Antiguo Egipto y las Américas se los realizaban de forma habitual, aunque, claro está, usando otros instrumentos y tintas diferentes a los de la actualidad. Además, la práctica guardaba vínculo con una variedad de razones que no necesariamente se asociaban con mala vida; de hecho, la evidencia sugiere que se tatuaban para ceremonias religiosas y ritos de iniciación.

Pero a mediados del siglo XIX, las sociedades modernas empezaron a considerar los tatuajes como un signo de desvío hacia malos caminos. A pesar de ello, con el paso del tiempo, cada vez más personas empezaron a mostrar interés por ello. Y, en las últimas décadas, la bonanza ha sido tal que no exageramos al decir que se está haciendo difícil encontrar a alguien que no tenga al menos un tatuaje en su cuerpo. Pero entonces, ¿qué ocurrió para que la estigmatización cambiara? ¿Por qué los tatuajes se han vuelto tan populares?

El auge de la popularidad de los tatuajes entre los jóvenes

Responder esta pregunta no es fácil ya que, al parecer, hay una amplia variedad de factores que podrían estar influyendo. Pero empezar por lo que motiva a las personas a plasmar imágenes en su piel podría ayudar a comprenderlo.

Mujer de espaldas con muchos tatuajes levantando una pesa.

Los investigadores de la Universidad del Estado Libre en Sudáfrica publicaron un artículo interesante sobre este tema en la revista Current Psychology en 2019. Para entonces, las estimaciones indicaban que el 38 por ciento de los adultos con edades comprendidas entre 18 y 29 años de edad tienen al menos un tatuaje. Y aunque el estudio se enfocó en estudiantes de psicología sudafricanos, los resultados podrían replicarse también a otras sociedades y culturas.

Curiosamente, el 78 por ciento de los participantes no tenía tatuajes, y 92 por ciento de sus padres tampoco. Al explorar las razones, los investigadores descubrieron que había tanto opiniones positivas como negativas en una proporción prácticamente igual. Sin embargo, 74 por ciento de ellos afirmó que sus amistades sí los tenían, y 47 por ciento de ellas estaban considerando hacer uno u otro tatuaje.

“Mi cuerpo es un libro, mis tatuajes son mi historia”

Entonces indagaron en las razones que motivaron a los que habían decidido tatuarse. Entre ellos, la motivación principal para hacerse un tatuaje fue la necesidad de marcar una experiencia personal, como el nacimiento de un hijo, honrar a un ser querido, o una lucha personal que haya marcado sus vidas. Estas representaron el 25 por ciento de las razones.

El 12 por ciento de los interesados en los tatuajes también expresó que su motivación era expresar o plasmar quiénes eran, como una especie de marca personal. De hecho, uno de ellos afirmó: “Mi cuerpo es un libro, mis tatuajes son mi historia”. Mientras que otros participantes simplemente dijeron que tenían tatuajes porque eran una forma de arte atractiva.

¿De dónde viene el rechazo hacia los tatuajes?

A pesar de que muchos la reconocen como un arte, la popularidad actual de los tatuajes no ha logrado abolir la estigmatización arrastrada a lo largo de los siglos. Para comprenderlo, conviene hacer un viaje al pasado y explorar las percepciones en otras épocas.

Los tatuajes están vinculados con el crimen en la historia moderna

El Dr. David Lane, profesor asistente de la Universidad Estatal de Illinois y asiduo investigador de los tatuajes, destaca que, durante el período Edo de Japón, “el tatuaje se usó casi exclusivamente para criminales y prisioneros, y fue diseñado intencionalmente para marcar a las personas como forasteros”. De manera similar, durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis usaron los tatuajes para enumerar los cuerpos para mantener los registros de decesos de prisioneros.

Por otro lado, el miedo a las enfermedades también pudo haber jugado un papel en el estigma social hacia los tatuajes. En la década de 1950, el auge en avances médicos motivó la prohibición de este tipo de arte en los Estados Unidos.

Razones religiosas tras el estigma hacia los tatuajes

Manos femeninas tatuadas con motivos religiosos.

El estudio en Sudáfrica también reveló las razones por las que la mayoría de los participantes prefirió no hacerse un tatuaje en lo que llevaba de vida. Una de las principales razones fue la religión, en especial la vinculada a Cristo.

“Soy una persona religiosa, por lo que mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo”, dijo uno de los estudiantes. “Me gustaría mantenerme limpio”. De manera similar, otro afirmó lo siguiente: “Soy cristiano, es contradictorio, como en la religión cristiana, tratar y respetar el cuerpo de uno como un templo”. Podría decirse que la religión ha jugado un papel clave en la escaza popularidad de los tatuajes a lo largo de la historia.

Miedo a las agujas y al dolor

Y tal como indicó Lane, ciertas razones médicas conducen al rechazo hacia los tatuajes. Algunos de los estudiantes sudafricanos encuestados reconocieron miedo a las agujas y al dolor como razones suficientes para evitarlos.

“¿Le pondrías una calcomanía en el parachoques de un Ferrari?”

Pero más allá de eso, muchos expresaron entre sus razones para rechazar los tatuajes la desaprobación de parte de familiares y amigos, así como el riesgo degenerar opiniones negativas en el trabajo.

Otros expresaron preocupación respecto a su permanencia y posibilidad de parecer poco atractivos para las personas mayores. De hecho, muchos los consideraron poco atractivos, e incluso uno citó el popular meme que circuló tiempo atrás en las redes sociales. “¿Le pondrías una calcomanía en el parachoques de un Ferrari?”.

¿A qué se debe la reciente popularidad de los tatuajes?

Tatuador extrayendo tintas para tatuajes de pequeños recipientes.

A pesar de ello, los tatuajes han logrado mantenerse en la vida humana y extenderse tanto en los cuerpos de las personas como en las ubicaciones geográficas. Puede que el auge se deba, en parte, a la industria del entretenimiento que tanta influencia ejerce sobre las masas. Y es que, muchas celebridades, atletas y representantes del mundo de la moda usan tatuajes cada vez más prominentes.

Otras razones apuntan al esfuerzo de la comunidad de tatuadores por derribar los prejuicios en torno a la práctica y promoverla como una forma de arte no estereotipada. Lane explica que los tatuadores titulados, como Cliff Raven y Ed Hardy, “fueron en gran parte responsables de renovar algunas de las imágenes públicas de los tatuajes en los años 60 y 70”.

Puede que esto funcionara como una estrategia para darle una imagen más profesional a un tipo de arte asociada con comportamiento antisocial. Posteriormente, otras iniciativas apuntaron a la solicitud de legalización de los tatuajes a fin de promover prácticas más seguras en el sector. Fue entonces cuando se empezaron a implementar licencias para los tatuadores.

Mujer con un brazo tatuado acariciando a su hijo acostado sobre su regazo.

Por estas y otras razones como los sesgos psicológicos habituales, muchas personas siguen rechazándolos en muchas partes del mundo. Pero esto no ha frenado el incremento de la popularidad de los tatuajes, que, a su paso, también abole prejuicios que nada tienen que ver con la historia individual de su portador.

Ahora que nuestros familiares, amigos, pareja, e incluso profesores y médicos exhiben con orgullo su piel tatuada, resulta difícil creer que los tatuajes son sinónimo de una conciencia sucia. Y aunque pocos lo vean de esa forma, la aceptación de este tipo de arte podría incluso deshacer muchos pensamientos circulares y prejuicio heredados.

Referencias:

“My Body is My Journal, and My Tattoos are My Story”: South African Psychology Students’ Reflections on Tattoo Practices. https://link.springer.com/article/10.1007/s12144-017-9603-y

Why Has the Popularity of Tattoos Grown? https://www.byrdie.com/why-are-tattoos-popular-3189518

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